Cada vez son más los hogares que tienen televisores inteligentes, altavoces conectados, cámaras de videovigilancia doméstica y otros dispositivos que forman parte del hogar digital. Y aunque esta conectividad hace la vida más fácil, también plantea desafíos relacionados con los objetivos de los ciberdelincuentes.
A través de las brechas de seguridad que detectan, intentan obtener claves de acceso, datos bancarios, fotografías, vídeos o cualquier otra información personal con fines económicos o maliciosos. Por eso, es fundamental adoptar unos buenos hábitos de seguridad digital y seguir una serie de recomendaciones básicas que ayuden a proteger dispositivos inteligentes frente a posibles ciberataques.
Consejos para proteger los dispositivos inteligentes
Hemos recopilado algunas recomendaciones para mejorar la seguridad de estos dispositivos y evitar sorpresas desagradables.
Comprobar la configuración de la red Wi-Fi
Además de cambiar el nombre y contraseña con los que está configurado el router de la vivienda por defecto, es necesario crear una clave robusta para evitar que terceras personas puedan conectarse a nuestra red y aparatos sin nuestro permiso.
Revisar las contraseñas de acceso a los dispositivos
Es fundamental cambiar las contraseñas y el usuario de acceso que viene de serie en los distintos dispositivos, ya que estos datos a veces son iguales en todos los equipos de un mismo modelo y son fácilmente localizables en la red.
Utilizar contraseñas diferentes para cada dispositivo
Si se emplean claves distintas se incrementa el nivel de ciberseguridad. Esto se fundamenta en que si, por algún motivo, una de las cuentas resulta comprometida, no estarán en peligro el resto de los aparatos conectados.
Comprobar que las contraseñas sean robustas
Tienen que incluir mayúsculas, minúsculas, números y símbolos intercalados; nunca deben incluir información personal como la fecha de un cumpleaños, por ejemplo.
Chequear los ajustes de privacidad y seguridad
Casi todos los dispositivos conectados cuentan con un menú de configuración en sus aplicaciones o en la página web que los administra desde donde es posible configurar la privacidad y la seguridad. De esta forma, se podrá evitar que los ciberdelincuentes obtengan información con fines comerciales. Por ejemplo, los asistentes de voz suelen guardar un historial de entradas de audio cuando se interactúa con ellos y ese historial puede ser consultado o borrado.
Poner en marcha las actualizaciones automáticas en los dispositivos inteligentes
Esto es clave para que estén cubiertos contra posibles agujeros de seguridad.
Activar la opción de búsqueda de virus
Algunas Smart TVs, por ejemplo, disponen de esta función y es interesante que se realice periódicamente, ya que muchos integran aplicaciones a las que se accede con cuentas que incluyen datos personales; además, es habitual conectar a estos televisores memorias USB y discos duros externos que podrían contener archivos maliciosos. Incluso hay varias empresas de antivirus que están desarrollando e introduciendo en el mercado ‘cajas’ de IoT para proteger el router del hogar y así aumentar la seguridad de todos los dispositivos que se conectan a la misma red Wi-Fi.
Revisar las aplicaciones o skills de los dispositivos IoT
De la misma manera que en los teléfonos móviles o tablets, al instalar una nueva opción se dan permisos a la misma; en la configuración de los aparatos IoT es posible revisarlos y desactivar los que no interesen.
Descargar nuevas funcionalidades para los dispositivos IoT sólo desde tiendas oficiales
Hacerlo desde otros lugares puede ser la causa de una infección por malware.
Activar la autenticación en dos pasos siempre que sea posible
La autenticación en dos pasos añade una segunda capa de protección. Aunque el ciberatacante consiga la contraseña de tus dispositivos, necesitará un código adicional enviado al teléfono móvil o generado por una aplicación para acceder a tu cuenta.
Desconfiar de los mensajes y enlaces sospechosos
Una parte de los ciberataques se inicia mediante correos electrónicos, mensajes SMS o de mensajería instantánea que simulan ser legítimos. Antes de nada, conviene verificar la procedencia de dichos mensajes y desconfiar de aquellos que solicitan información personal o transmiten sensación de urgencia.
Revisar los permisos que concedes a las aplicaciones
No todas las aplicaciones necesitan acceder a la cámara, el micrófono, la ubicación o los contactos. Revisar periódicamente los permisos ayuda a proteger la privacidad y limita la información que se puede recopilar.
Desactivar las conexiones que no se utilicen
Junto a las redes Wifi abiertas, las tecnologías Bluetooth y NFC pueden convertirse en una puerta de entrada para determinados ataques si permanecen activadas de forma permanente. Cuando no se utilicen, es recomendable desactivarlas para reducir la superficie de exposición.
Comprobar qué dispositivos tienen acceso a tus cuentas
Muchas aplicaciones permiten consultar desde qué ordenadores, móviles o tablets se ha iniciado sesión. Revisar esta información de vez en cuando ayuda a detectar accesos desconocidos y cerrar sesiones que ya no utilizamos.