Si con la vuelta a la rutina a tu hijo le cuesta más de lo habitual levantarse, está más irritable o tiene más despistes, puede que esté sufriendo una de las consecuencias del llamado ‘jetlag social’ o ‘jetlag de septiembre’; un término que hace referencia al desajuste entre sus ritmos biológicos y los nuevos horarios tras las vacaciones. Muchas veces, estas señales se interpretan como falta de interés. Sin embargo, entender qué les ocurre puede ayudar a acompañar mejor la transición y facilitar la vuelta progresiva a las rutinas y responsabilidades del instituto. Estas son las cinco claves de los expertos para acompañar el ‘jetlag social’ de septiembre en adolescentes:

No recuperes de golpe todas las rutinas
Unos días antes de finalizar las vacaciones conviene empezar a recuperar progresivamente las rutinas que marcarán el día a día durante el curso, en lugar de esperar a los últimos días. Desde la Unidad del Sueño del Centro Médico Quirónsalud recomiendan planificar esta transición con una o dos semanas de antelación, ya que una adaptación progresiva ayuda a reducir el cansancio y mejorar la concentración durante las primeras semanas de clase.
Cada adolescente necesita su tiempo
El primer día de instituto no tiene por qué venir acompañado de la concentración, la organización, la responsabilidad y la motivación que esperamos tener durante el curso. Recuperar estas capacidades y volver a adaptarse a las nuevas exigencias lleva tiempo, por lo que Caro Alvira, orientadora familiar especializada en adolescencia, recomienda avanzar progresivamente y centrarse primero en aquello que más necesita recuperar cada adolescente.
Pregunta antes de sacar conclusiones
Que esté más irritable, cansado o poco comunicativo durante unos días no permite saber automáticamente qué le ocurre. Antes de sacar conclusiones, Alvira recomienda interesarse por cómo está viviendo la vuelta y plantearle preguntas abiertas, como si hay algo del nuevo curso que le preocupa o en qué podemos ayudarle. La orientadora señala que, en general, las familias suelen preguntar más para comprobar si ha cumplido con sus obligaciones que para comprender cómo se siente.
Haz del sueño un aliado
Durante la adolescencia se produce un retraso natural del reloj biológico, y ese es el motivo por el que muchos jóvenes tienden a dormirse y despertarse más tarde. La American Academy of Sleep Medicine, organización estadounidense especializada en medicina del sueño, recomienda mantener horarios regulares de sueño y vigilia, acostándose y levantándose aproximadamente a la misma hora cada día. También aconseja aprovechar la luz natural por la mañana, mantener los dispositivos electrónicos fuera del dormitorio y establecer una hora límite para las comunicaciones antes de dormir.
Ritual para desconectar
Además de recuperar poco a poco la hora de acostarse, establecer un pequeño ritual antes de dormir puede ayudar a preparar el organismo para el descanso. Reservar unos minutos para hacer actividades relajantes antes de dormir, como leer, escribir o darse una ducha, permite bajar el ritmo antes de ir a la cama. En este sentido, el doctor y especialista en Medicina del Sueño Gonzalo Pin Arboledas afirma que los adolescentes tienden a activarse más durante la tarde y la noche debido al retraso de su reloj biológico, por lo que conviene evitar actividades que puedan retrasar todavía más la hora de dormir.











