Además de facilitar tareas administrativas, la organización del curso o la elaboración y corrección de exámenes y trabajos, la IA ofrece otras muchas posibilidades para la labor docente. De hecho, resulta especialmente interesante cuando se emplea para convertir el proceso de enseñanza-aprendizaje en una experiencia más personalizada, motivadora y atractiva para los estudiantes. Por ejemplo, para crear recursos digitales interactivos: un juego para repasar contenidos, un vídeo con preguntas y respuestas, un pequeño simulador para comprender un concepto complejo…
Su principal ventaja es que esta tecnología simplifica el proceso de diseño y elaboración con tan solo darle unas cuantas instrucciones y sin tener conocimientos de programación: es lo que se denomina vibe-coding o programación asistida por inteligencia artificial. Sin embargo, el verdadero reto es usarla con un fin concreto y asegurarse de que cumple un propósito pedagógico claro. Proponemos algunas pautas y cinco herramientas para crear recursos interactivos con IA.
¿Qué hay que tener en cuenta para crear recursos interactivos con IA?
La IA tiene una gran capacidad para transformar una idea o una frase en todo tipo de proyectos y recursos. Pero para obtener unos resultados acordes a nuestras necesidades y generar recursos interactivos adecuados a los objetivos deseados es aconsejable seguir unas pautas sencillas:
Pensar antes de crear
Antes de comenzar, conviene tener claras algunas cuestiones: qué contenido quiero trabajar, qué dificultad tienen mis estudiantes, qué deben ser capaces de hacer después de utilizar el recurso… A partir de ahí, las posibilidades son muy variadas: la IA puede ayudar a diseñar un quiz con retroalimentación automática, un juego de preguntas y respuestas, una actividad de toma de decisiones o, incluso, un simulador sencillo. Además de tener en cuenta las características del grupo al que va dirigido, su nivel o los objetivos pedagógicos, es fundamental adaptarlo a la materia, ya que de esa manera la IA nos proporcionará un recurso específico para los contenidos que queremos trabajar.
La importancia del prompt
Saber comunicarse con la IA es otro aspecto esencial: cuanto más preciso sea el prompt, más posibilidades habrá de obtener un recurso útil. De hecho, es aconsejable incluir indicaciones completas relacionadas con la etapa educativa, la asignatura, el tipo de recurso, la temática, la extensión, la interfaz que queremos crear… Por ejemplo: “Elabora una actividad interactiva para alumnado de 5º de Primaria destinada a trabajar el sistema solar. Debe incluir cinco preguntas de diferente dificultad, retroalimentación después de cada respuesta y un lenguaje adaptado a estudiantes de 10 años”. También se recomienda especificar los criterios pedagógicos que debe respetar.
La IA propone y el docente decide
Aunque la IA facilite el proceso y aparentemente ofrezca resultados atractivos, siempre es necesario revisar la información, comprobar que las instrucciones son correctas y, sobre todo, valorar si la actividad generada contribuye realmente al aprendizaje. En este caso, el papel del docente es imprescindible para dotar de criterio y sentido pedagógico al recurso.

¿Qué herramientas ayudan a crear recursos interactivos con IA?
Existen diversos asistentes y herramientas inteligentes que acompañan al docente desde la idea inicial hasta la creación de recursos digitales interactivos, aportando incluso interacción y retroalimentación automática o facilitando su integración posterior en entornos virtuales de aprendizaje. Estos son algunos ejemplos:
Genially
Uno de sus puntos fuertes es la generación automática de voz a partir de textos: además de emplearse para crear dinámicas de escucha o aprendizaje de idiomas, es idónea para generar juegos interactivos con instrucciones habladas o escenarios de gamificación donde la voz guía el progreso. También cuenta con un área específica desde la que crear recursos interactivos sin código a partir de un documento o una imagen estática: animaciones, desplegables, ventanas emergentes, actividades de arrastrar y soltar, desplazamientos para contenidos de microlearning…
Eduaide.AI
Su generador de juegos interactivos impulsado por IA, ‘AI-powered game generator’, transforma cualquier tema curricular en dinámicas de escape rooms, quizzes o juegos de memoria en segundos. El proceso es sencillo: el docente introduce unos parámetros básicos —tema, nivel educativo, tipo de juego, objetivos didácticos o competencias a reforzar— y la inteligencia artificial se encarga de proponer un juego adaptado a esas necesidades.
Claude
Este chatbot resulta útil para transformar una descripción detallada en el código de un recurso interactivo. Por ejemplo, si se le pide que cree un juego para practicar fracciones o una simulación sencilla para afianzar contenidos de geografía, es posible perfeccionar y modificar el resultado las veces que sea necesario a partir de nuevas instrucciones.
ChatGPT
El popular asistente de OpenAI también permite la elaboración de juegos interactivos, simulaciones o aplicaciones educativas a partir de instrucciones en lenguaje natural. Basta con definir el contenido, la edad del alumnado o las dinámicas que desea incorporar para que ayude al docente tanto a diseñar la actividad a nivel pedagógico como a generar una primera versión práctica.
Gemini
Ofrece acceso gratuito a múltiples funciones con IA de Google para educación a los docentes que tengan una cuenta de Google Workspace for Education. Aparte de diseñar código (HTML/JS) para crear juegos, simuladores o flashcards y adaptar el contenido a los principios del DUA y las diferentes necesidades educativas, estructura las actividades en formatos listos para integrarse con plataformas como Moodle, Genially o Kahoot.















