Atender a los estudiantes con altas capacidades es una oportunidad para mejorar la enseñanza de todo el alumnado. Así lo defiende la autora de ‘Altas capacidades, ¿y ahora qué hacemos?’, que desmonta los mitos más extendidos y reivindica una identificación temprana, una atención flexible y una escuela que comprenda la diversidad más allá de las notas.