La IA ha cambiado la manera en la que el alumnado busca información o hace sus tareas. Así lo confirman diferentes investigaciones como el recién presentado informe ‘PISA 2025’, que muestra hasta qué punto los chatbots de IA ya forman parte de sus hábitos de estudio. En España, el 54% de los estudiantes de 15 años declara utilizarlos al menos una vez a la semana porque les ayudan a aprender. Además, un 42% recurre a ellos para realizar una investigación preliminar sobre un tema nuevo, un 40% para resumir textos que tienen que leer y un 33% para redactar trabajos escritos.
Ahora bien, el uso de esta tecnología en el ámbito educativo empieza a ir más allá de estas tareas. Y es que estos chatbots han comenzado a asumir una nueva función: la de tutor particular disponible a cualquier hora, capaz de explicar un concepto de diferentes maneras, proponer ejercicios, corregir errores o ayudar a preparar un examen. Según las estimaciones de la empresa de investigación de mercados Grand View Research en su informe ‘AI Tutors Market (2026-2033)’, el negocio mundial de los llamados tutores basados en IA alcanzó los 2.100 millones de dólares en 2025 y podría llegar a los 17.700 millones en 2033.

¿Qué es y cómo funciona un tutor de IA?
Un tutor de IA es una herramienta basada en inteligencia artificial que, a través de conversaciones, acompaña a los alumnos durante el aprendizaje. A diferencia de un chatbot convencional, que responde a las preguntas que recibe, su objetivo es adaptar la ayuda a las necesidades de cada estudiante: puede así explicar un mismo concepto de varias formas, plantear preguntas para comprobar si se han entendido los contenidos, proponer ejercicios, ofrecer pistas cuando aparece un error, corregir una respuesta o sugerir qué contenidos conviene repasar antes de continuar. Esta interacción, por lo tanto, acaba convirtiéndose en un diálogo en el que el tutor de IA va ajustando sus explicaciones a medida que el estudiante plantea nuevas dudas y deja ver qué conceptos ha comprendido y cuáles necesita reforzar.
¿Cuáles son los tutores de IA más conocidos?
Estos son algunos de los tutores de IA más conocidos y las principales características que ofrecen:
ChatGPT para adolescentes
Es una versión de ChatGPT pensada para estudiantes de entre 13 y 17 años que incorpora funciones orientadas al aprendizaje y seguridad adaptadas a su edad. Destaca el ‘Modo de estudio’, que explica un concepto desde cero, resuelve ejercicios paso a paso, crea tarjetas didácticas, les ayuda a entender por qué su respuesta es correcta o incorrecta… También adapta las explicaciones al nivel del alumno: puede empezar con una explicación sencilla, recurrir a una analogía cuando un concepto no se entiende o profundizar en él a medida que se adquieren nuevos conocimientos. A estas funciones se suman cuestionarios y visualizaciones para practicar los contenidos, y un horario de estudio para favorecer una rutina y que la herramienta no se emplee únicamente para obtener respuestas rápidas.
Khanmigo
Así se llama el tutor personal y asistente docente basado en inteligencia artificial de Khan Academy, que también está integrado con su biblioteca de contenidos educativos; en ella se incluyen recursos de matemáticas, humanidades, programación, ciencias sociales y otras materias. El alumnado puede utilizarlo para recibir orientación durante el aprendizaje, mientras que los docentes cuentan con herramientas para agilizar tareas como adaptar los contenidos a las diferentes necesidades, preparar planes de clase, crear preguntas para cuestionarios, organizar grupos de alumnos, diseñar actividades para iniciar una clase, elaborar rúbricas…

¿Cuáles son los riesgos de los tutores IA?
Los tutores de IA pueden ser una herramienta útil para acompañar al alumnado durante el aprendizaje, pero su uso no está exento de riesgos. Los expertos y las investigaciones realizadas advierten de las consecuencias que pueden tener.
La descarga cognitiva: pensar menos porque la IA piensa por nosotros
Un informe de la University of Technology Sydney analiza específicamente el problema de la ‘cognitive offloading’ o descarga cognitiva en educación. Sus autores advierten de que la IA puede llevar al alumnado a externalizar parte del trabajo mental necesario para construir conocimientos, desarrollar habilidades y aprender a pensar de manera autónoma. El problema no sería emplear una herramienta para determinadas tareas, sino delegar de forma sistemática procesos cognitivos que el estudiante necesita practicar por sí mismo durante el proceso aprendizaje.
El riesgo de una falsa sensación de aprendizaje
Harvard Business Publishing recoge investigaciones sobre los efectos de la IA generativa en el aprendizaje y señala un problema especialmente relevante en los sistemas de tutoría: obtener una buena respuesta no significa necesariamente haber aprendido. La IA puede facilitar la realización de una actividad y reducir el esfuerzo necesario para completarla, pero ese resultado puede confundirse con un aprendizaje real si el estudiante no ha realizado por sí mismo el proceso necesario para comprender y asimilar los conocimientos.
Aprender requiere de un esfuerzo
Un análisis de la American Psychological Association (APA) sobre IA y aprendizaje recoge diferentes investigaciones que advierten de los riesgos de utilizar estas herramientas de forma que sustituyan el esfuerzo que requiere aprender. Una de ellas, realizada a un grupo de casi 1.000 estudiantes de Secundaria, comprobó que el acceso a un tutor de IA podía mejorar notablemente el rendimiento mientras se utilizaba, pero que los alumnos que empleaban una IA que les daba directamente las respuestas obtenían peores resultados cuando después tenían que resolver los ejercicios por sí mismos. En cambio, los efectos negativos se redujeron cuando el tutor estaba diseñado para ofrecer pistas y orientar al estudiante en lugar de proporcionarle directamente la solución.
Confiar demasiado en respuestas que pueden ser incorrectas
Los modelos de IA pueden proporcionar información incorrecta con un tono de absoluta seguridad. Esto puede resultar sobre todo problemático en el caso de los estudiantes, que todavía están desarrollando su capacidad para analizar y contrastar la información, ya que pueden dar por ciertas respuestas que en realidad contienen errores.
Excesiva dependencia de la IA
El uso continuado de estos sistemas puede hacer que algunos alumnos desarrollen una confianza excesiva en ellos y recurran a la IA como apoyo ante sus dificultades. A diferencia de un profesor, un tutor artificial no puede comprender de la misma manera el estado emocional del estudiante ni responder a situaciones como la frustración, la falta de motivación o la necesidad de apoyo personal.











