Infoxicación: Cómo saber si eres un docente infoxicado

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Infoxicación

El artículo de hoy tiene la intención de daros a conocer no solo qué se entiende por el término INFOXICACIÓN, sino que también pretende dar algunas claves, algunas pautas para saber si, como docentes, estamos o no infoxicados.

Para los que no lo sepáis, el término Infoxicación fue acuñado por Alfons Cornella y sirve para definir el exceso de información a la que estamos expuestos a raíz del uso de la tecnología, sobre todo en los dispositivos electrónicos. El término Infoxicación viene de unir las palabras ‘Información + Intoxicación’. De hecho, Alfons Cornella insiste en un hecho que me parece tan interesante como paradójico: nunca antes habíamos dispuesto de tanta información pero, paradójicamente, nunca habíamos gestionado la información de manera tan ineficaz.

Y una gestión ineficaz de la información afecta ineludiblemente a nuestras vidas, a nuestras acciones, a nuestras decisiones. Dejadme que os cuente un dato que cito en mi libro Empantallados. Cómo convivir con hijos digitales y que dice:

“Para que os hagáis una idea de la magnitud de información de que disponemos, os contaré que la Universidad de Berkeley en California realizó un estudio en el que concluyó que la información generada entre los años mil novecientos setenta y dos mil fue parecida a la que generaron los seres humanos durante todo el periodo de la prehistoria.” (Empantallados. Cómo convivir con hijos digitales, pág. 91).

A propósito de la Infoxicación

Este dato que acabáis de leer sirve para ilustrar un hecho clave del que, como docentes, no somos conscientes. Se trata de que por primera vez estamos sufriendo lo que podríamos denominar como “ansiedad de la información”, es decir, estamos dando más importancia a lo exhaustivo que a lo relevante o, lo que es lo mismo, estamos en un momento en el que queremos saberlo todo. Y es, precisamente, ese querer saberlo todo lo que está provocando una ansiedad que tiene entre sus múltiples consecuencias la dispersión y la falta de profundidad -y me atrevería a decir también de falta de veracidad- sobre aquello de lo que nos informamos.

Cada vez consumimos más información casual, información que viene a nosotros sin buscarla.

Si lo que queremos es combatir ese exceso de información, tal vez sea el momento de hacerse la siguiente pregunta: “¿Sobre qué quiero estar informado?” Esta es una pregunta clave y que, por diversas razones, pocas veces nos hacemos, por no decir nunca. Pues bien, dicha pregunta es la que hace posible distinguir entre ‘información’ e ‘información que deseo’.

Esta distinción es fundamental por una razón que en muchas ocasiones se nos escapa o no somos conscientes de ella, y es que cada vez consumimos más información casual, información que viene a nosotros sin buscarla. Un ejemplo claro serían las redes sociales como Instagram en la que entras para ver qué nuevas publicaciones hay y acabas haciendo clic en un anuncio publicitario y comprando en alguna tienda online un producto o servicio del que no sabías hasta ese momento que necesitabas.

Es por eso que junto con la pregunta “¿sobre qué quiero estar informado?” sea preciso hacerse cuatro preguntas más que pueden ayudarnos a manejar de manera más eficaz y efectiva la información, perdón, la infoxicación a la que estamos constantemente sometidos.

Las cuatro preguntas clave para combatir la Infoxicación

1. ¿Sobre qué quiero estar informado? Esta pregunta se centra en la importancia de la elección. Aunque te apasione esta profesión, no puedes interesarte por y a la vez de, por ejemplo, el aprendizaje cooperativo, la educación emocional, la gestión de aula, el visual thinking, la gamificación, el Aprendizaje Basado en Proyectos, el Aprendizaje Basado en Problemas, en Aprendizaje Basado en Servicios, la Evaluación, las rúbricas, el flipped classroom… ¡Es imposible!

Pero además de ser imposible, es contraproducente y puede provocar lo que se denomina “Information Fatigue Syndrome” (IFS) que podría traducirse como síndrome de fatiga informativa, una expresión acuñada por el psicólogo británico David Lewis para definir un cuadro sintomático caracterizado por la fatiga causada por el exceso de información, que genera un cansancio físico y mental y que entre sus múltiples manifestaciones está el dolor de estómago, pérdida de visión, problemas relacionados con la atención y la concentración, pérdida de la capacidad de análisis, dificultad en la toma de decisiones, ansiedad, estrés y trastornos de sueño.

2. ¿Dónde busco la información? Buena parte de la información que buscamos a día de hoy la buscamos en la red. Pero cuidado, en la red no está todo, sino que está aquello que se ha indexado. De ahí que debamos ser conscientes de que existen otras vías todavía válidas para una búsqueda efectiva y veraz de la información.

3. ¿Qué hago con la información que encuentro por casualidad? Seguro que, como yo, también tendréis decenas de noticias guardadas en la pestaña de Favoritos de Twitter, en las notas de vuestros smartphones, en libretas de papel. ¿Pero cuántas veces acudís a ellas? Dejadme que os responda. Nunca o casi nunca. Entonces, tal vez la solución a toda esa información casual con la que nos chocamos a todas horas no sea la de guardar, sino la de ignorar.

4. ¿Cómo busco y filtro la información? Ante una cantidad abrumadora de información en la red, se hace más necesario que nunca aprender a buscar con eficacia en los buscadores, sobre todo el buscador de Google. Para ello, aquí te dejo un enlace donde encontrarás ocho trucos muy útiles para aprender a acotar la información en el buscador de Google.

Docentes Infoxicados. A modo de conclusión

Ganar la batalla a la Infoxicación se me antoja uno de los grandes desafíos de esta sociedad cada vez más digitalizada. Una lucha en la que el enemigo no es la información, sino el mal uso que hacemos de ella. Por tanto, aprender a descubrir lo que nos interesa, aprender a seleccionarlo y aprender a buscarlo debe convertirse en una prioridad. ¿Y por qué? Porque no solo le ganaremos la batalla a la Infoxicación, sino que ganaremos la batalla al tiempo, a ese tiempo que no siempre valoramos. Un tiempo que, si gestionamos bien la información, hará posible ocuparse de aquello que para cada uno es verdaderamente importante.

Fuente del artículo: Infoxicación. Buscando orden en la información, de Alfons Cornella. Infonomía. 2004.

Santiago MollSantiago Moll es profesor de Secundaria en el IES Badalona VII, formador presencial y online, creador del blog educativo para docentes Justifica tu respuesta y autor del libro sobre educación digital Empantallados. Cómo convivir con hijos digitales de la editorial Larousse. Su último proyecto es la creación de una plataforma de cursos online para docentes titulada Academia Justifica tu respuesta.

Comentarios:

2 Comentarios En "Infoxicación: Cómo saber si eres un docente infoxicado"

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Iñaki Murua
Iñaki Murua

Yo también oí por primera vez “infoxicación” a Alfons Cornella, pero parece que el concepto en sí “information overload” ya lo acuñço Alvin Toffler.
En la misma línea también he visto “infobesidad”

Martín
Martín

Que alguien con estudios superiores en Letras me corrija, pero creo que ,si bien el concepto es interesante, la construcción de la palabra “infoxicación” es errónea. No respeta el sentido del prefijo y ni del sufijo para que tenga sentido en español.