Los perros no solo aportan compañía en el hogar, también enseñan a los más pequeños valores como la responsabilidad, la empatía o el respeto, además de reforzar los vínculos y la convivencia familiar. De ahí que, cuando se toma la decisión de incorporar una mascota al hogar, sea importante conocer bien sus necesidades desde su llegada. Tanto en cachorros como en perros adultos, los primeros días de un perro en casa suelen ser decisivos para su adaptación e influyen en cómo será su comportamiento y la relación con la familia en el futuro. En esta etapa, lo principal es respetar su espacio, enseñarle sus primeras rutinas y entender que cada can necesita su propio tiempo de adaptación. Asimismo, conviene evitar la sobreestimulación y reforzar las experiencias positivas desde el principio.
Y aunque la paciencia y el tiempo son fundamentales durante este proceso, también es recomendable apoyarse en productos y accesorios que faciliten la adaptación: desde crear su zona de descanso hasta facilitar los desplazamientos o estimularle mentalmente. Teniendo esto en cuenta, y desde mi experiencia en conducta canina, he seleccionado seis consejos acompañados de herramientas para ponerlos en práctica que facilitan la convivencia del animal en su nuevo hogar.
Crear una zona segura
Los perros, por instinto, suelen buscar espacios pequeños y resguardados donde descansar sin sentirse expuestos. Por eso, disponer de un lugar tranquilo que identifiquen como su ‘madriguera’ ayuda a que se sientan protegidos. A diferencia de una cama abierta, el transportín ofrece esa sensación de refugio gracias a su estructura con techo y laterales que envuelve al canino y refuerza la percepción de seguridad. Muchas familias asocian este habitáculo únicamente a viajes o visitas al veterinario, pero durante los primeros días puede convertirse en ese espacio seguro donde descanse y se relaje. Este modelo de Cadoca combina una estructura estable con un formato plegable fácil de guardar, y resulta útil tanto dentro de casa como para desplazamientos. Además, incluye una alfombrilla acolchada, bolsillos para guardar accesorios y un cuenco plegable.
Favorecer su relajación
Morder forma parte del comportamiento natural de los perros, especialmente durante los primeros meses de vida cuando atraviesan la fase de dentición y sienten molestias en las encías. Por eso, ofrecer alternativas de masticación adecuadas puede ayudarles a liberar tensión, entretenerse y evitar que terminen mordiendo muebles, zapatillas u otros objetos de la casa. Un ejemplo es la pelota para masticar de TRIXIE que permite introducir comida en su interior para que el animal tenga que sacarlos poco a poco. De esta manera no solo se entretiene, sino que también trabaja el olfato, la paciencia, la estimulación mental y la higiene dental. Asimismo, complementar este tipo de juguetes con snacks naturales para masticar es igual de útil, ya que el propio acto de roerlos hasta terminarlos les resulta reconfortante y contribuye a su relajación.
Enseñarle a quedarse solo desde el principio (pero poco a poco)
Uno de los errores más habituales es dejar al perro solo en casa demasiadas horas desde el primer momento. Esto puede generar ansiedad por separación, ladridos o conductas destructivas. Lo recomendable es acostumbrarle de forma progresiva, empezando por ausencias cortas y aumentando poco a poco el tiempo. En este proceso, una cámara como la Furbo Mini Cámara para mascotas ayuda a observar cómo reacciona cuando se queda solo. Este tipo de dispositivos detectan ladridos y envían notificaciones en tiempo real y son ideales para comprobar si está tranquilo, duerme o muestra señales de estrés mientras la familia no está en casa.
Dar libertad en los paseos sin perder seguridad
Tanto para las familias que quieren empezar a trabajar la llamada antes de soltar al perro como para quienes buscan darle más libertad en zonas abiertas, las correas largas son una gran alternativa. Modelos como la correa Julius-K9 de 10 metros, fabricada en material resistente y fácil de manejar, permiten dar libertad al can para explorar y olfatear mientras se mantiene su control y seguridad. Son especialmente útiles en parques, caminos o terrenos de campo para favorecer la exploración del entorno sin las limitaciones de una correa corta.
Estimular el olfato
Aunque el comedero es uno de los primeros productos que se suelen comprar, la comida también puede ofrecerse de otras formas y convertirse en una opción de estimulación mental. Las alfombras olfativas, como esta de Nobleza, son una opción interesante, ya que permiten esconder comida entre diferentes pliegues y compartimentos para que la mascota tenga que buscarla utilizando el olfato. Esta herramienta favorece así la concentración, reduce la ansiedad y convierte algo tan cotidiano como comer en una actividad mucho más enriquecedora. También son especialmente útiles en perros que comen demasiado rápido o que necesitan una alternativa de actividad en días de lluvia, cuando los paseos al aire libre son más limitados.
Tener en cuenta los imprevistos
Suele ser habitual pensar que lo primero que debe adquirirse son juguetes, camas o alimentación. Sin embargo, también conviene estar preparado para posibles gastos veterinarios que pueden derivarse de pruebas o visitas de urgencia y suponer un impacto importante en la economía familiar. Por eso, los seguros para mascotas pueden ser una opción a valorar, aunque es importante revisar bien qué incluye cada póliza: algunas cubren solo cirugías y otras ofrecen pruebas diagnósticas y asistencia telefónica.