Fomentar la autonomía es uno de los objetivos más importantes durante la infancia: blogs especializados en el desarrollo infanto-juvenil la definen como “la capacidad de actuar de manera independiente en diversas áreas de la vida diaria” y es esencial para que los menores asuman poco a poco más responsabilidades y desarrollen habilidades cruciales para su crecimiento. Para ayudarles en este proceso, los adultos pueden animar a los más jóvenes de la casa a que hagan por sí mismos algunas tareas acordes a su edad; aunque esto suponga que tengan que repetirlas varias veces hasta que salgan bien. Repasamos los beneficios de fomentar la autonomía en menores de 6 a 12 años y proponemos algunas ideas prácticas para fomentarlo.
Por qué es importante fomentar la autonomía en menores
Además de ser fundamental para que los pequeños crezcan como personas independientes y responsables, los expertos inciden en la importancia de fomentar su autonomía por otras razones:
- Construye una autoestima sólida y les aporta seguridad, reforzando su sensación de validación interna y disminuyendo la incertidumbre y el miedo al fracaso.
- Favorece el pensamiento crítico y la toma de decisiones, ya que les obliga a sopesar pros y contras antes de actuar y a buscar alternativas en vez de acudir a un adulto directamente.
- Fomenta la responsabilidad y la resiliencia: la autonomía lleva implícito el derecho a equivocarse y la obligación de asumir el resultado.
- Enseña la tolerancia a la frustración, especialmente cuando los menores entienden que el error es una parte del proceso de aprendizaje y no el fin del mundo.
- Facilita la transición hacia la adolescencia gracias al desarrollo de hábitos de organización psicológica y organizativa, además de disponer de mayores recursos en situaciones complicadas.
- Les ayuda a definirse como adultos, elaborando su propio criterio y tomando sus decisiones dentro del grupo.
Ideas prácticas para fomentar la autonomía
Aunque cada familia debe valorar la madurez de sus hijos y adaptarlas a su edad y capacidades, estas propuestas son un punto de partida para favorecer el desarrollo de la autonomía.
Tareas en el hogar
Poner y quitar la mesa, hacer la cama, ordenar su escritorio, regar las plantas… Son pequeñas responsabilidades diarias que pueden ir aumentando con la edad y les hacen sentir partícipes de las tareas de toda la familia mientras aprenden el sentido de la responsabilidad.
Toma de decisiones y hábitos
Dejar que elijan su ropa diaria, qué libro quieren leer o enseñarles a preparar una merienda sencilla les ayuda a desenvolverse con criterio y a elegir entre diferentes alternativas antes de tomar una decisión.
Resolución de problemas
Ante determinadas situaciones como un conflicto con amigos o al estudiar para un examen complicado, es aconsejable darles la oportunidad de hablar y escuchar cómo quieren proceder en vez de proponer una solución cerrada o guiarlos desde el primer momento. Es posible que cometan pequeños errores, pero aprenderán a manejar mejor la frustración.
Organización de su tiempo
Si les permitimos gestionar su agenda fuera del horario escolar, organizando visualmente una pizarra con sus deberes, sus actividades extraescolares y los momentos para el ocio, reforzarán su capacidad de organización.
Establecimiento de límites
Animarles a que fijen una hora límite para acostarse y a que distribuyan la tarde para cumplir con sus tareas –en el caso de los menores de más edad– es una opción para que entiendan las consecuencias de sus actos: si deciden jugar en lugar de hacer las actividades escolares, tendrán que asumir los resultados al día siguiente.
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