En nuestro centro nos propusimos transformar conceptos biológicos complejos —inmunología, nutrición, actividad física, enfermedades, cáncer, microbiota, acción de antibióticos…— en una experiencia accesible, participativa y memorable que facilitara su aprendizaje al alumnado de 3º de ESO, pero también que sirviera para la reflexión sobre los hábitos de vida, demostrando que la mejor defensa empieza siempre por la prevención.
Nos dimos cuenta de que en el mercado existen juegos que tratan estos temas, pero en ocasiones pueden resultar algo superficiales en cuanto a aprendizaje, por lo que quisimos dotar de profundidad académica este tipo de producciones con aspectos que valdrían, incluso, para Bachillerato. Y así nació ‘El partido de tu vida’: un juego interdisciplinar entre las asignaturas de Educación Física y Biología y Geología que empezó con una infografía realizada para el alumnado en la que se usó como analogía un partido de fútbol.

Cartas rojas, azules, verdes…
El juego se estructura en varias categorías de cartas, cada una con unas características específicas. Por un lado, las rojas de ataque representan amenazas como virus, bacterias, radicales libres, contaminación, sustancias tóxicas o incluso mutaciones que pueden derivar en cáncer. Estas cartas permiten al alumnado visualizar que los riesgos para la salud no son únicos ni simples, sino múltiples y variados. Algunas amenazas son externas —como el tabaco, el alcohol o determinados contaminantes—, mientras que otras surgen dentro del propio organismo, como las células que mutan o procesos inflamatorios descontrolados.
Por otro lado, y para contrarrestar los ataques de las rojas, existen las cartas azules de defensa asociadas al sistema inmunológico: representan distintos tipos de células y mecanismos defensivos como linfocitos T y B, macrófagos, neutrófilos, anticuerpos, barreras del cuerpo como la piel, la mucosa o la microbiota, e incluso mediadores químicos como las citocinas o interferones. De esta manera, los estudiantes aprenden jugando que el sistema inmunitario es complejo, coordinado y diverso. Si un jugador recibe un ataque y no posee la carta azul concreta que neutraliza ese tipo de amenaza, pierde un punto de salud, del mismo modo que el cuerpo enferma cuando una defensa específica falla. Para ayudarles a reconocer qué carta actúa específicamente, cada una de ellas está marcada con un cuadrado, una letra y un color determinado.

No obstante, a veces no dispondrán de la carta específica de defensa, por lo que el mazo cuenta con cartas verdes que actúan como comodín (prevención) y representan la medicina preventiva, la vida saludable, una correcta nutrición, las vacunas o los programas de diagnóstico precoz. En el juego son capaces de anular ataques o eliminar cartas perjudiciales acumuladas y su función transmite un mensaje clave: la prevención es siempre la estrategia más eficaz para mantener la salud, más aún que reaccionar cuando el problema ya ha aparecido.
Otras cartas fundamentales son las naranjas ‘ni mucho ni poco’, que reflejan el papel del equilibrio nutricional, especialmente vitaminas y minerales como el hierro. Cada jugador empieza con una y si, por ejemplo, alguien le juega una carta gris de anemia, robaría la carta naranja a otro jugador, que en el caso de que se quedara a cero perdería un punto de salud. Por otra parte, si un participante suma tres cartas naranjas, tendrá un exceso de vitaminas y minerales, por lo que perderá una vida. La única manera de deshacerte de esta acumulación es mediante un comodín verde de prevención. Todo ello ilustra de manera visual y directa que tanto la carencia como el exceso de ciertos nutrientes pueden generar problemas como, por ejemplo, anemia.
Así se juega
La dinámica de juego es la siguiente: cada jugador trata de mantener su salud mientras se enfrenta a diversos agentes perjudiciales provenientes de otros contrincantes. Todos comienzan con 5 puntos de salud, lo que simboliza el estado de su sistema inmunitario, y reciben 4 cartas al azar además de una carta naranja ‘ni mucho ni poco’ que representa el equilibrio nutricional necesario para el buen funcionamiento del organismo (por lo que es bueno tener una o dos de estas, ya que más podría ser dañino). A partir de aquí, comienza una ronda de turnos en la que cada jugador atacará a otros, se defenderá y gestionarán riesgos, al igual que hace el cuerpo en la vida real.

La partida continúa hasta que se agotan las cartas, y desde ese punto se juegan rondas sucesivas hasta que un jugador pierde todos los puntos de salud. La persona que conserva más puntos se proclama ganadora, lo que significa que ha gestionado mejor sus defensas, su nutrición y sus decisiones preventivas.