¿Te imaginas llevar a cabo un juego de búsqueda del tesoro en museos y espacios culturales de tu ciudad? ¿Y si con esta actividad los menores de entre 8 y 14 años también aprendieran ciencia? Es la propuesta de DIVULGAMING, un proyecto que recurre a pruebas de ingenio para transmitir conceptos relacionados con diversas disciplinas científicas de una forma amena, divertida y emocionante.

Aunque el escenario del proyecto, puesto en marcha en colaboración con la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología y el Ministerio de Ciencia, han sido museos y espacios culturales, la actividad es adaptable a cualquier otro ambiente como un colegio, un parque o cualquier espacio lúdico o cultural que se preste a ello. 

DIVULGAMING y actividades científicas para niños

El paso a paso

En primer lugar, visitamos el museo o lugar donde íbamos a organizar la actividad, para luego diseñar el juego, mandarlo a imprimir y preparar el material adicional que se usa en las pruebas (pegatinas, piezas de lego, tubos de ensayo, mensajes encriptados, globos, etc). 

Mientras, se crean los grupos de niños. En este sentido, se ofrecieron 2 formatos: realizar la actividad con estudiantes o con familias. En ambos casos, se crearon grupos de entre 10 y 12 menores como máximo, y se iniciaba la actividad con cada grupo, dirigido por uno o dos monitores, siempre con un desfase temporal, de modo que cada grupo comenzase unos 20-30 minutos después que el grupo anterior.

DIVULGAMING y actividades científicas para niños

En segundo lugar, escondimos todas las pruebas en sus ubicaciones correspondientes, preparamos los materiales y empezó la actividad, explicándoles la dinámica del juego y dándoles el ‘kit del científico’, que consiste en una bolsita donde llevan diversos elementos que deberán usar para resolver algunas de las pruebas.

El juego es guiado desde el inicio por un monitor o monitores que acompañan, dando pistas cuando sea necesario y ofreciendo las explicaciones científicas que requieren algunas pruebas para ser resueltas. Por ejemplo, en una prueba tienen que entender cómo funciona el código genético para resolver el enigma y así obtener la solución que los lleve a la siguiente ubicación. Otras pruebas no requieren un conocimiento científico previo, pero sí que estimulen la observación, la lógica o el pensamiento lateral. Los circuitos suelen tener alrededor de 15 pruebas y la duración del juego se sitúa entre los 75 y los 90 minutos.

Al final de la actividad, los niños reciben un obsequio, un carnet del científico o del explorador, y se les pide que rellenen un breve test en formato infantil con el fin de poder evaluar de forma aproximada el impacto de la actividad. En el proceso de selección de los colegios que han participado en el proyecto se ha tratado de priorizar aquellos que se encuentren en ambientes socioeconómicamente desfavorecidos y en riesgo de exclusión social, o bien en zonas rurales aisladas, con el fin de hacer llegar la divulgación al público infantil que menos posibilidades tiene de acceder a este tipo de actividades.