Septiembre marca un punto de inflexión en el calendario porque es el momento en el que tanto grandes como pequeños regresan poco a poco a la rutina y a las obligaciones propias del resto del año. Como este proceso puede resultar especialmente complicado para los menores, sobre todo en la etapa de Infantil y primeros cursos de Primaria, hemos recopilado algunos de los consejos que los expertos sugieren para preparar la vuelta al cole con una sonrisa.
Reducir el uso de pantallas por la noche

Durante el verano, los horarios son más flexibles y es posible que el tiempo dedicado a las pantallas aumente, sobre todo al final del día. Con el regreso a las clases, conviene ir reduciendo de manera progresiva esta exposición y recuperar aquellas rutinas que favorezcan el descanso: el móvil, la tablet, los videojuegos o la televisión pueden prolongar el momento de irse a dormir y dificultar que los menores desconecten. La American Academy of Pediatrics recomienda, en este sentido, mantener el dormitorio libre de dispositivos para que se pueda establecer una rutina de sueño estable.
Revisión con el pediatra
El regreso a las clases es un buen momento para solicitar una revisión con el pediatra y consultarle aspectos relacionados con los oídos, el sueño o cualquier otro aspecto que se haya detectado durante las vacaciones. El Institut Català de Retina (ICR) señala que la vuelta al cole es una oportunidad también para prestar atención a la salud visual: algunos niños no manifiestan que ven mal, por lo que determinados problemas pueden pasar desapercibidos. Entre las señales de alerta menciona entrecerrar los ojos para ver de lejos, acercarse demasiado a la televisión, sufrir dolores de cabeza al leer, problemas de concentración o girar la cabeza para ver mejor.
Hacer una visita previa al colegio
Siempre que sea posible, visitar el centro antes del primer día puede ayudar sobre todo a los más pequeños o a quienes cambian de colegio. Conocer dónde está su aula, el patio, los baños o la entrada convierte un espacio desconocido en uno más familiar.
Reencontrarse con los compañeros

Volver a ver a sus amigos también puede hacer que el regreso a clase sea más llevadero si, tras varias semanas, no ha tenido contacto con ellos. Así, organizar algún encuentro o quedada ayuda a que poco a poco vayan recuperando ese vínculo y no se sientan aislados.
Evitar las comparaciones
Frases como “Tu hermano a tu edad…” o “Mira qué bien lo hace tu compañero” pueden aumentar la presión en un momento de adaptación.
Hacer una tabla de rutinas

En vacaciones cada día es diferente, pero durante el curso escolar conviene tener una rutina bien definida que ayude a los menores a saber qué tienen que hacer en cada momento: desayunar, vestirse, lavarse los dientes, ir al cole… Una de las mejores formas de organizar las tareas diarias es crear una tabla de rutinas. Conviene que participen en su elaboración para que les sea más fácil cumplir con sus obligaciones.
Actividades extraescolares
Estas actividades permiten desarrollar nuevas habilidades, mejorar su socialización y aliviar el estrés del regreso a clase, ofreciendo también un equilibrio entre el tiempo de estudio y de ocio. Para que estén motivados, lo recomendable son actividades basadas en los gustos o intereses de los menores.
Darle un toque creativo al material escolar

Personalizar los artículos escolares en familia puede convertirse en un pasatiempo con el que los más pequeños de la casa se preparen para la vuelta a la rutina. Decorar los bolígrafos, los cuadernos y las mochilas, o fabricar un estuche con materiales reciclados, son algunas de las ideas que proponemos en este artículo.
Apoyo emocional
Explicar qué sucederá el primer día, cómo es su nuevo colegio, quién será su profesor o su horario es fundamental para que se sientan seguros. Al mismo tiempo, mostrarse tranquilo y normalizar sus sentimientos de nerviosismo o tristeza por el final del verano genera un ambiente de apoyo emocional que según ‘Eme Psicología’ promueve una actitud más positiva en los menores.
Cambio de horarios
En verano todo se vive de diferente forma y los horarios no existen. Por esta razón, y antes de regresar a clase, es necesario ir ajustándolos tanto a la hora de irse a la cama como al despertar procurando -eso sí- que descansen el mayor tiempo posible. Hay que tratar, además, que el horario de la comida sea similar al que tendrán en el colegio.
Dieta sana y equilibrada

Una alimentación saludable todo el año hace que el organismo se sienta mucho mejor. Sin embargo, en verano se tiende a comer de manera distinta, se picotea más, se consumen más helados… Estos hábitos convienen cambiarlos al retomar la rutina y no abusar demasiado de ellos. Asimismo, hay que explicarle al niño porque es importante hacer un buen desayuno al comenzar el día.
¡De compras!
Septiembre es sinónimo de libros y material escolar a estrenar, ropa y calzados nuevos… Conviene que las familias hagan partícipes a sus hijos de todas estas compras. Estrenar cosas siempre genera ilusión y motivación.
Hacerles recordar
Un buen estimulo es hablar con ellos y hacerles comprender que volver al día a día no es tan malo como parece, que regresar al colegio significa reencontrarse con sus amigos y compañeros o que aprenderán cosas nuevas e interesantes.
Hora de entrada y de salida
Siempre que sea posible, durante los primeros días, es bueno que el padre o la madre lleven al niño a clase para que el periodo de adaptación sea más llevadero. Tras recogerle se pueden compartir actividades juntos.
Ropa y mochila bajo control
La noche antes de ir al colegio, hay que procurar que la ropa que vaya a ponerse y la mochila estén preparados para que a la mañana siguiente todo transcurra de manera relajada.

