Cómo enseñar figuras literarias con letras de canciones de Joaquín Sabina

Hipérbole, símil o comparación, metonimia, anáfora e ironía son las cinco figuras literarias que José Antonio Larrosa, maestro de Formación de Personas Adultas, propone trabajar a su alumnado de la Escuela de Adultos de Orihuela (Alicante), utilizando las letras de las canciones del cantante Joaquín Sabina.


La calidad literaria y poética de las letras de las canciones de Joaquín Sabina ha provocado que su obra se haya convertido en motivo de estudio en diferentes universidades. Como ejemplo de ello son el ciclo organizado por la Universidad de la Rioja, la iniciativa de la Universidad a Distancia (UNED) a través de una cátedra o el libro ‘Joaquín Sabina, concierto privado’ de Emilio de Miguel, catedrático de la Universidad de Salamanca.

En el imaginario colectivo están muchas de las letras de sus canciones, de sus frases y versos. A través de ellas se puede trabajar en clase con el alumnado algunas figuras literarias, como las que se exponen a continuación.

Hipérbole: “Más de cien mentiras”, en el  disco “Esta boca es mía”.

Casi toda la canción gira en torno a una metáfora en forma de hipérbole. A través de ella Joaquín Sabina trata de explicar a un amigo todos los motivos que puede tener para aferrarse a la vida y disuadirlo de ideas autodestructivas. De esta forma pone en evidencia a través de su enumeración todas las razones que existen para seguir adelante. Al parecer la inspiración la encontró el cantante en una historia real. 

“Tenemos un techo con libros y besos,
Tenemos el morbo, los celos, la sangre,
Tenemos la niebla metida en los huesos,
Tenemos el lujo de no tener hambre…”

Símil o comparación: “A la orilla de la chimenea”, en el  disco “Física y química”.

Se trata de una preciosa canción de amor/desamor en la que una persona que ha sido abandonada cavila en su cabeza qué puede decir a la otra persona para hacerla regresar a su lado adoptando en cada caso una postura digna, melancólica, cursi, etc. Y en esa retahíla expresa un símil de alto contenido poético, comparando los besos sólo a la altura de un beso recreado en un escenario onírico como un sueño:

Puedo ponerme cursi y decir
Que tus labios me saben igual
Que los labios que beso en mis sueños…”

Metonimia: “19 días y 500 noches”, en el  disco “19 días y 500 noches”.

Recordemos que la metonimia consiste en un tipo de metáfora dada al designar una cosa por el nombre de otra vinculada a través de una relación figurada por algún motivo. Son frecuentes en la discografía sabiniana las metonimias de diverso tipo; esta canción, como ya se sabe, resumiendo mucho, trata sobre la vuelta de un hombre a  los vicios y malas costumbres que han hecho que sea abandonado por su pareja… al mismo tiempo que lamenta haber sido abandonado por ésta; y en ella, de manera efectista el artista dice…

…derrochando la bolsa y la vida
Por esas ventas del Fino La Ina”.

Anáfora: “Mujeres fatal”, en el disco “Esta boca es mía”.

La anáfora consiste en una repetición recurrente de un mismo principio de verso para construir a partir de ahí diferentes imágenes poéticas. Se trata de una de las figuras poéticas más utilizadas por Joaquín Sabina en sus composiciones; la repetición de un mismo principio, misma métrica y estructura. Se puede apreciar en canciones como “Ahora que”, “A ti que te lo haces” o “Benditos malditos”.  Particularmente, he preferido ejemplificar la figura con la canción “Hay mujeres”, de la cual se grabaron dos versiones, y que es una reivindicación adelantada a su tiempo sobre el feminismo, la liberación de roles y sobre la fuerza y el carácter en la mujer.

“… hay mujeres que arrastran maletas cargadas de lluvia,
Hay mujeres que nunca reciben cartas de amor…
…hay mujeres atadas de manos y pies al olvido,
hay mujeres que huyen perseguidas por su soledad…”

Ironía: “Adivina, adivinanza”, en el disco “La mandrágora”.

La ironía ha sido otro de los sellos en las composiciones del artista ubetense. A lo largo de sus discos, con mayor o menor frecuencia, se ha valido del humor en forma de referencias más o menos grotescas, insertadas en sus letras a modo de bromas-guiños político-sociales con su audiencia. En la canción “Adivina, adivinanza” se desgranan pistas a modo de acertijo sobre un personaje que está en la cabeza de todos durante la canción y del que se va haciendo en clave irónica una descripción.

Mil años tardó en morirse,
pero por fin la palmó.
 …A su entierro de paisano
asistió Napoleón,
Torquemada,y el caballo
del Cid Campeador

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