Como dijo J.K. Rowling, “si no te gusta leer es porque aún no has encontrado el libro indicado”; y fue precisamente esta cita la que nos sirvió para reflexionar junto a nuestro alumnado sobre la idea de leer por placer y marcó el punto de inicio de una situación de aprendizaje que perseguía un objetivo general: despertar la curiosidad de los estudiantes por la lectura.

Lo más importante era hacer una puesta en común de sus intereses, por lo que les mostramos diferentes estilos narrativos para averiguar cuál les causaba mayor atracción y reconocer qué temas podían captar durante más tiempo su atención. Para ello, organizamos una tertulia literaria en la que reconocieron títulos, tramas y autores y seleccionaron el libro que más les motivó, fomentando su autonomía lectora y escogiendo las lecturas según su criterio personal.   

proyecto educativo de fomento de la lectura

Un ‘medicamento’ literario

Después llevamos a cabo la actividad de puesta en práctica, que recibió el nombre ‘Te receto un libro’, inspirada en la autora Chiki Fabregat y en la iniciativa de Escuela de Escritores. Así, y tras seleccionar su lectura, comenzaron a preparar una ‘receta literaria’ a modo de reseña de la obra: investigaron sobre el autor o la autora, descubrieron la sinopsis, buscaron si formaba parte de una saga… De este modo, podían reconocer si verdaderamente habían hecho buena elección y sentían esa curiosidad que les llevaría a leer las obras al completo. 

Para poder ‘recetar’ sus lecturas necesitaban también un soporte, por lo que fabricaron una cajita tomando como ejemplo medicamentos reales y que se ajustaban a la lectura individual que cada estudiante estaba trabajando. También inventaron un nombre para sus fármacos literarios: ‘Librariana’; ‘Libromol’, ‘Lectural’, ‘Lectuprofeno’, ‘Lectorix’, ‘Lecturina’, ‘Narrativol’; ‘Pupiprazol’… 

proyecto educativo de fomento de la lectura

Prescripción por edades e intereses

El siguiente paso consistió en crear la composición y la recomendación en función de las edades y las diferentes etapas, desde 1º a 4º de ESO. Por ejemplo, añadieron cuántos capítulos tenía cada obra, qué personajes se podían localizar durante la lectura, qué temas generales la caracterizaban, cuántas páginas ocupaban, qué intriga hacía las lecturas únicas…

En cuanto a las prescripciones lectoras, algunas de las indicaciones que crearon fueron: “mantener cerca del alcance de niños/as de entre 13 y 18 años”; “dosis: 5 páginas al día”; “si el producto funciona bien se recomiendan 124 páginas de otro libro con temática similar”; “favorece la conciliación del sueño”; “contiene 43 cápsulas a modo de capítulos. Estos comprimidos de historia te acercarán al amor y a la intriga”; “son adictivos, una vez que pruebas la lectura no puedes parar de consumir páginas de la historia”; “alivia el aburrimiento”; “se recomienda el uso diario”, etc.

proyecto fomento de la lectura Te receto un libro prescripciones

En definitiva, la experiencia, la creatividad y la opcionalidad fueron las grandes protagonistas para que el efecto lector captara más adeptos a la Biblioterapia. Y como culmen de la actividad, dieron a conocer sus lecturas al alumnado del centro en la Biblioteca. ¿Conseguirán encontrar el diagnóstico de sus compañeros y de sus compañeras para recetarles un libro de acuerdo a sus intereses?