Aunque en los últimos años España ha logrado avances significativos en la reducción del abandono escolar temprano, sigue siendo uno de los mayores desafíos a los que se enfrenta el sistema educativo. De hecho, según un informe reciente de Funcas, la tasa de abandono escolar entre los jóvenes de entre 18 y 24 años se sitúa actualmente en un 13%; un porcentaje bastante inferior al 32,2% registrado en 2004, pero que sigue siendo uno de los más altos de la Unión Europea. 

Mejorarlo depende de muchos factores, comenzando por detectar las causas y por favorecer una adecuada implicación de todos los actores, especialmente los equipos directivos e instituciones. En este sentido, los expertos sugieren algunas medidas y estrategias que deben implementarse de manera conjunta con el propósito de ayudar en prevenir el abandono escolar temprano.

Creación de un sistema de alerta temprana

Se trata de una medida incluida en el plan de acción creado por el Ministerio de Educación, la OCDE y la Comisión Europea. Propone elaborar un sistema común, entre las administraciones y los equipos directivos de los centros, que cuente con información actualizada de los estudiantes, incluyendo datos de rendimiento y de comportamiento. El objetivo, además, es que estos datos sean accesibles a todas las administraciones educativas para consultarlos siempre que un alumno o una alumna cambie de centro.

Esto es lo que puedes hacer para prevenir el abandono escolar entre los estudiantes de tu centro

Preparación docente para fomentar el bienestar del alumnado

Un aspecto fundamental para detectar quiénes pueden abandonar y los motivos que les llevan a ello es, según instituciones como la UNIR, mejorar la capacitación del profesorado. Para ello, la OCDE sugiere incluir las competencias socioemocionales entre los criterios de admisión y de selección al acceder a la formación inicial del equipo docente; y también promover un desarrollo profesional continuo en el ámbito de la gestión de la diversidad en el aula y de las necesidades individuales de aprendizaje. 

Promover el apoyo al alumnado, la inclusión y la equidad

Detectar el índice de vulnerabilidad escolar en los centros sería de gran ayuda para respaldar actuaciones adaptadas a cada uno de ellos: apoyo adicional a los alumnos en dificultad y a sus familias; creación de grupos de aprendizaje de diferentes tamaños; clases de apoyo con los deberes o clases de refuerzo; o, incluso, la ampliación del tiempo de aprendizaje.

Adoptar medidas para reducir la repetición de curso

Estudios recientes también recomiendan reducir la repetición de curso, ya que esta medida puede bajar el rendimiento académico del repetidor y, a su vez, aumentar la desmotivación y el abandono escolar temprano. En su lugar, los expertos proponen favorecer alternativas como la intervención temprana, reducir la segregación escolar, reforzar la orientación en los centros escolares y fomentar un clima escolar positivo. 

Impulsar métodos educativos innovadores

Mantener la motivación del alumnado a lo largo del curso es una tarea complicada, por lo que los especialistas aconsejan emplear una metodología que despierte su interés, promoviendo por ejemplo la flexibilidad curricular y el aprendizaje basado en competencias.

Proporcionar orientación y asesoramiento 

Contar con el apoyo de servicios como el de tutor o el de mentor desde el propio centro ayuda a que los estudiantes se mantengan más centrados. Estos programas –que pueden llevarse a cabo tanto en Secundaria como en FP e involucrar a antiguos estudiantes del centro–, tienen como objetivo ayudar al alumnado a entender qué quiere hacer en el futuro para enfocarse más en qué necesita para alcanzar esa meta.