La magia es una actividad perfecta para despertar la curiosidad de los más pequeños. Aprender un truco, practicarlo varias veces y conseguir sorprender a familiares y amigos requiere concentración, paciencia y coordinación, además de mucha imaginación. Y no hace falta comprar un kit de magia para empezar. Muchos trucos de magia para niños pueden realizarse con objetos que hay habitualmente en casa, como monedas, vasos de plástico, folios, lápices, cartas o gomas elásticas. Algunos se basan en la habilidad manual y la distracción, mientras otros tienen detrás principios matemáticos o científicos que pueden descubrirse después de realizar el truco. A continuación, proponemos cinco trucos de magia fáciles para niños pensados para diferentes edades y niveles de dificultad.
La moneda que desaparece
Es uno de los clásicos de la magia y una buena opción para iniciarse. Solo hace falta una moneda que el menor debe colocar en su mano y simular que la pasa a la otra mientras, en realidad, la mantiene escondida en la primera. Después, abre la mano y muestra que la moneda ha desaparecido. La clave está en practicar el movimiento delante de un espejo para que resulte natural.
El vaso que atraviesa la mesa
Para realizar este truco se necesitan un vaso, una moneda y una hoja de papel. Primero se coloca la moneda sobre la mesa y se cubre con el vaso. Después, se envuelve el vaso con el papel para que parezca que sigue estando debajo. Tras varias repeticiones, el mago retira aparentemente el vaso cubierto y, en un momento de distracción, lo esconde fuera de la vista. Al aplastar el papel, parecerá que el vaso ha atravesado la mesa y ha desaparecido. Es un truco algo más elaborado, por lo que conviene que un adulto ayude a preparar y practicar los movimientos antes de ponerlo en práctica. Este efecto se basa, sobre todo, en dirigir la atención del público hacia la moneda mientras se realiza el movimiento secreto.
El lápiz que se queda pegado a la mano
¿Puede un lápiz quedarse pegado a la mano sin utilizar pegamento? Con este truco de magia sí. El menor debe sujetar un lápiz con una mano y cerrar los dedos alrededor de él. Mientras muestra la mano al público, utiliza el dedo índice de la otra mano para mantenerlo sujeto discretamente. Al retirar ese dedo rápidamente, parecerá que el lápiz permanece pegado a la palma. Es un truco de magia fácil que ayuda a trabajar la coordinación y, sobre todo, la importancia de los movimientos rápidos y naturales.
La carta que siempre aparece
Las cartas son un clásico de los trucos de magia, ya que permiten realizar multitud de trucos. Para este, basta con una baraja. Una persona debe elegir una carta y devolverla al mazo. Antes de comenzar, el pequeño mago debe memorizar discretamente una carta de referencia situada justo encima o debajo de la elegida. Al volver a extender las cartas, podrá localizar la carta seleccionada siguiendo esa referencia. Para los primeros intentos es preferible utilizar una baraja con dibujos grandes o cartas infantiles, ya que permiten identificar la carta con mayor facilidad.
Adivinar una carta sin mirarla
Otra propuesta sencilla consiste en adivinar qué carta ha escogido otra persona. El secreto está en preparar previamente el mazo para que una determinada carta ocupe una posición conocida. El niño puede pedir a un familiar que elija una carta, la observe y la devuelva al lugar indicado. Después, con una pequeña historia de misterio y algunos gestos de concentración, podrá encontrarla.




