Si se trabaja desde edades tempranas, la poesía fomenta la sensibilidad artística, el gusto por la lectura y la expresión oral y ayuda a la hora de expresar los sentimientos más profundos. A continuación, te presento 25 poemas cortos infantiles adecuados para trabajar en clase, de autores como Antonio Machado, Gloria Fuertes o Gabriela Mistral.
Poemas cortos infantiles

El renacuajo paseador, Rafael Pombo
El hijo de rana, Rinrín renacuajo,
salió esta mañana muy tieso y muy majo;
con pantalón corto, corbata a la moda,
sombrero encintado y chupa de boda.
—¡Muchacho, no salgas! —le grita mamá—,
pero él hace un gesto y orondo se va.
El país de Nomeacuerdo, María Elena Walsh
En el país de Nomeacuerdo
doy tres pasitos y me pierdo.
Un pasito para allí
no recuerdo si lo di.
Un pasito para allá,
ay, qué miedo que me da.
Un pasito para atrás,
y no doy ninguno más
porque ya, ya me olvidé
dónde puse el otro pie.
Oda al gato, Pablo Neruda
Gato,
limpio viajero
de la noche y del día,
con tus ojos de faroles
y tu paso de misterio…,
¿qué secretos llevas
metidos en el corazón?
Gato,
amigo suave
de todas mis ternuras,
cuando te acurrucas
cerca de mi silencio,
sé que guardas
todos mis sueños.
Sopla el viento del norte, Rafael Alberti
Sopla, sopla el viento norte,
esta noche va a nevar.
¿Qué va a hacer el jilguerito?
El jilguerito, ¿qué hará?
Se sentará en el granero
y allí se calentará.
En el manto de las alas
su cabeza esconderá.
¡Pobrecito jilguerito!
¡Vuela, que te vas a helar!
El niño que vuela, José Sebastián Tallón
El niño dormido está,
¡y qué sueño está soñando!
¿Qué sueña? Sueña que vuela.
¡Qué bien se vuela soñando!
Abre los brazos, los mueve
como un ave, y va volando…
¿Qué sueña? Que no es un sueño.
¡Qué bien se sueña volando!
Todo está en su sitio, Gloria Fuertes
El sol en el cielo,
el pez en el mar,
el pájaro en el nido,
el niño a jugar.
El gato en la casa,
el perro en el portal,
la flor en el campo,
y el campo en paz.
Caminante, son tus huellas, Antonio Machado
Caminante, son tus huellas
el camino y nada más;
caminante, no hay camino,
se hace camino al andar.
Al andar se hace el camino,
y al volver la vista atrás
se ve la senda que nunca
se ha de volver a pisar.
Meciendo, Gabriela Mistral
El mar sus millares de olas
mece, divino.
Oyendo a los mares amantes,
mezo a mi niño.
El viento errabundo en la noche
mece los trigos.
Oyendo a los vientos amantes,
mezo a mi niño.
Dios Padre sus miles de mundos
mece sin ruido.
Sintiendo su mano en la sombra,
mezo a mi niño.
El lagarto está llorando, Federico García Lorca
El lagarto está llorando.
La lagarta está llorando.
El lagarto y la lagarta
con delantalitos blancos.
Han perdido sin querer
su anillo de desposados.
¡Ay, su anillito de plomo,
ay, su anillito plomado!
La rosa blanca, José Martí
Cultivo una rosa blanca
en junio como en enero
para el amigo sincero
que me da su mano franca.
Y para el cruel que me arranca
el corazón con que vivo,
cardo ni ortiga cultivo:
cultivo la rosa blanca.
Mi árbol pequeño, Antonio García Teijeiro
Mi árbol tenía
sus ramas de oro.
Un viento envidioso
robó mi tesoro.
Hoy no tiene ramas
Hoy no tiene sueños
mi árbol callado
mi árbol pequeño.
Nana de la tortuga, Rafael Alberti
Verde, lenta, la tortuga.
¡Ya se comió el perejil,
la hojita de la lechuga!
¡!
Y sí que nos gusta a mí
y al niño ver la tortuga,
tontita, sola y nadando.
La risa, Gloria Fuertes
La risa
¡Bienvenida sea La risa
que deja alegría por donde pisa!
¡Que venga la risa
y su prima la sonrisa!
Reír es como si como
(alimenta más que el lomo).
Hay que reír cada hora
(lo receta servidora).
¡Ay qué risa, tía Felisa,
se vuela la camisa!
(La risa es muy buena para el pecho.)
Quien va sonriendo, va mejor que en coche;
quien ríe de día, duerme bien de noche.
A los verdes prados, Lope de Vega
A los verdes prados
baja la niña;
ríense las fuentes,
las aves silban.
A los verdes prados
la niña baja;
las fuentes se ríen,
las aves cantan.
La noche tiene sueños, Graciela Pérez
La noche tiene sueños
hechos con luna
y una ilusión larguidulce
que te acuna.
La noche tiene juegos
para acunarte
mientras mamá te mira
acurrucarte.
La noche está repleta
de maravillas
que siembran los silencios
en zapatillas.
Junto a tu asombro
recién nacido
la noche se hace niño
en nuestro nido.
Y brillan las luces
del mundo entero
cuando mamá repite,
hijo, ¡te quiero!
Así es, de María Elena Walsh
El cielo es de cielo,
la nube es de tiza.
La cara del sapo
me da mucha risa.
La luna es de queso
y el sol es de sol.
La cara del sapo
me da mucha tos.
La primavera ha venido, Antonio Machado
La primavera ha venido
nadie sabe cómo ha sido.
Ha despertado la rama
y el almendro ha florecido
y en el campo se escuchaba
el gri gri del grillo.
La primavera ha venido
nadie sabe cómo ha sido.
En mi cara redondita, Gloria Fuertes
En mi cara redondita
tengo ojos y nariz,
y también una boquita
para hablar y para reír.
Con mis ojos veo todo,
con la nariz hago achís,
con mi boca como como
palomitas de maíz.
El humo, Elsa Bornemann
El humo de las chimeneas
se va de viaje
y por eso se pone
su mejor traje.
Para no perderse
deja sus huellas
por toda la escalera
de las estrellas.
Dame la mano, Gabriela Mistral
Dame la mano y danzaremos;
dame la mano y me amarás.
Como una sola flor seremos,
como una flor, y nada más…
El mismo verso cantaremos,
al mismo paso bailarás.
Como una espiga ondularemos,
como una espiga, y nada más.
Te llamas Rosa y yo Esperanza;
pero tu nombre olvidarás,
porque seremos una danza
en la colina y nada más…
Mariposa del aire, Federico García Lorca
Mariposa del aire,
qué hermosa eres,
mariposa del aire,
dorada y verde.
Luz del candil,
mariposa del aire,
¡quédate ahí, ahí, ahí!…
No te quieres parar,
pararte no quieres.
Mariposa del aire
dorada y verde.
Luz de candil,
mariposa del aire,
¡quédate ahí, ahí, ahí!…
¡Quédate ahí!
Mariposa, ¿estás ahí?
¡Buen viaje!, Amado Nervo
Con la mitad de un periódico
hice un buque de papel,
y en la fuente de mi casa
va navegando muy bien.
Mi hermana con su abanico
sopla que sopla sobre él.
¡Muy buen viaje, muy buen viaje
buquecito de papel!
Las cinco vocales, Carlos Reviejo
Con saltos y brincos,
del brazo las cinco,
muy poco formales
vienen las vocales
¿Las conoces tú?:
a, e, i, o, u.
A, grita que grita,
se enfada y se irrita
y se va al teatro.
Sólo quedan cuatro.
E, llama que llama,
se marcha a la cama.
Con dolor de pies.
Sólo quedan tres.
I, chilla que chilla,
se sube a una silla
porque ve un ratón
Sólo quedan dos.
O, rueda que rueda,
sálvese quien pueda.
Rodando se esfuma.
Sólo queda una.
U, muy asustada,
se ve abandonada
y se va a la luna.
No queda ninguna.
¿Las recuerdas tú?:
a, e, i, o, u.
Llega el invierno, Marisol Perales
El señor invierno
se viste de blanco,
se pone el abrigo
porque está temblando.
Se va a la montaña,
se mete en el río,
y el parque y la calle
se llenan de frío.
Se encuentra a la lluvia
llorando, llorando,
y también al viento
que viene soplando.
¡Ven amigo sol!
Grita en el camino,
pero el sol no viene
porque se ha dormido.
Abuelita, Tomás Allende Iragorri
Quién subiera tan alto
como la luna
para ver las estrellas
una por una,
y elegir entre todas
la más bonita
para alumbrar el cuarto
de la abuelita.
Excelente, y muy emotivas las poesías
Excelentes los poemas para los niños.
Excelente y maravillosa iniciativa.
Que Hermosasen los poesia que inspira la creativity y el talento de los noños