Recientemente Qualcomm, empresa que fabrica los procesadores que llevan muchos de los móviles, tabletas y otros dispositivos que usamos habitualmente, anunció en un evento internacional en Turín el acuerdo para adquirir Arduino, la popular plataforma de hardware y software abierto que ha acompañado durante años a estudiantes, educadores y entusiastas de la tecnología. Este movimiento marca un nuevo capítulo en su trayectoria que, según sus fundadores, mantendrá su identidad, filosofía de apertura y compromiso con la comunidad.

UNO Q, la placa más potente hasta el momento 

Pero más allá del aspecto corporativo, Arduino también aprovechó la ocasión para presentar un nuevo producto que, gracias a sus renovadas prestaciones, amplía considerablemente sus posibilidades de uso en los entornos educativos. Se trata de UNO Q, una placa que une los beneficios de los modelos anteriores con los de un mini PC.

Para hacer esto posible, incorpora componentes propios de ordenadores como un procesador Qualcomm Dragonwing QRB2210, GPU para los gráficos, memoria RAM… A ello, suma conectividad Wi-Fi, Bluetooth, y almacenamiento, así como también los habituales conectores de expansión de las placas Arduino. Además, gracias al conector USB-C integrado es posible utilizar un dongle para conectar periféricos como un teclado y un ratón, un monitor y otros componentes. 

UNO Q

La principal novedad de UNO Q es que gracias a estas prestaciones, ya no es necesario conectar la placa a un ordenador para poder programarla, ya que funciona de forma totalmente independiente. Además, incluye Arduino App Lab, un entorno de desarrollo preinstalado que unifica el uso de sketches de Arduino, scripts en Python y modelos de IA ligeros. “Es un ordenador con Linux con toda la potencia, con mucha memoria y en el que se pueden instalar periféricos HDMI, como pantallas además de teclados y lo que tú quieras”, explicó David Cuartielles, cofundador de Arduino, durante la presentación.

Cómo usarla en el aula 

Desde el punto de vista educativo, UNO Q tiene múltiples beneficios. Uno de los principales es la posibilidad de adaptar la dificultad de los proyectos a los conocimientos de los estudiantes que, por ejemplo, pueden comenzar aprendiendo a hacer parpadear un LED y evolucionar hacia proyectos de visión artificial, reconocimiento de voz o sistemas embebidos complejos.

Además, al permitir la ejecución de código Python, IA básica, y control en tiempo real, ayuda a que los estudiantes comprendan no sólo la lógica básica de control, sino también los desafíos de la computación moderna (multitarea, concurrencia, inferencia local). Es ideal para proyectos en los que antes se necesitaban distintas placas, y el hecho de que Arduino mantenga su carácter abierto —y que UNO Q no bloquee a desarrolladores externos— facilita que instituciones educativas sigan adoptando, customizando y manteniendo sus propios proyectos.

Por último, gracias al respaldo de Qualcomm, la infraestructura y la comunidad de soporte podrían crecer, permitiendo que los prototipos educativos evolucionen hacia prototipos comerciales o proyectos reales con mejor acceso a componentes, optimización, plataformas de despliegue, etc. “El hecho que tenga un coste bajo y que incluya su propio sistema de desarrollo hace que tenga una gran durabilidad en el aula”, concluyó Cuartielles.