Durante varias semanas he estado utilizando ēllu Band, una pulsera conectada a una app que promete algo distinto a lo habitual en las pulseras de actividad y otros wearables: no se centra en contar pasos ni en medir el sueño, sino en cuidar y conectar a las personas.
Como suele ocurrir con este tipo de dispositivos, funciona junto a una app —en este caso, también llamada ēllu— que integra chat privado, localización en tiempo real, avisos y funciones de seguridad. La pulsera actúa, en realidad, como una especie de “extensión física”, traduciendo los avisos importantes en vibraciones y luces. Ni siquiera incorpora pantalla, algo poco habitual pero coherente con su enfoque.
Primer contacto: configuración y primeras impresiones
La configuración inicial es rápida y sencilla: la cargué, activé el Bluetooth y la vinculé desde la app. Incluye un tutorial muy completo de todas sus funciones, lo que facilita aprender a usarla desde el primer momento. Para sacarle partido, eso sí, es importante que tus contactos —al menos aquellos con los que quieras interactuar— tengan instalada la app. La pulsera no es necesaria, ya que todas las funciones pueden usarse desde el móvil igualmente.
Entre sus funciones, destaca ‘Acompáñame’, que probé con mi hijo mayor en el parque. En lugar de quedarse en el recinto vallado, suele jugar al escondite con sus amigos por la zona verde, y gracias a esta función puedo seguir su ubicación en tiempo real desde mi móvil (siempre que la pulsera esté vinculada a otro dispositivo). También incorpora un modo ‘SOS’, que probé mediante una simulación en casa: basta con pulsar dos botones para enviar una alerta con ubicación y audio en tiempo real, que llega de inmediato a los contactos seleccionados como ‘guardianes’.
Otras funciones interesantes son ‘Busca’, que envía avisos urgentes mediante vibraciones insistentes; ‘Proximidad’, que ayuda a encontrar a un contacto cercano; o ‘Quedamos’, un chat específico para organizar eventos con fecha, hora y lugar, que avisa automáticamente a los asistentes cuando llega el momento.
¿Qué mejoraría?
El principal punto a tener en cuenta es que su propuesta es tan diferente a la de otras pulseras inteligentes que puede requerir un pequeño periodo de adaptación inicial. Una vez superado, la experiencia resulta intuitiva gracias a lo bien explicadas que están sus funciones.
Además, todos los contactos con los que quieras utilizar estas herramientas deben tener instalada la app, lo que puede limitar su uso al principio. En el caso de utilizarla con niños —como ha sido mi experiencia—, es necesario vincular la pulsera a un móvil “propio” para ellos y gestionar la app desde otro dispositivo, lo que añade un paso extra en la configuración inicial.