Creada en 1984, Fundación Tomillo nació con el objetivo de impulsar el empleo juvenil y apoyar a jóvenes en situación de vulnerabilidad en los barrios más desfavorecidos de Madrid. A lo largo de más de 40 años se ha consolidado como una entidad pionera en empleo, educación e inclusión y ha conseguido varios hitos. Así, y a finales de los 90, se centró en dar respuesta a nuevas realidades sociales con el desarrollo de programas para menores inmigrantes no acompañados: “De hecho, fuimos reconocidos por el Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales por nuestra labor con colectivos en riesgo de exclusión”, explica Marta Martínez, subdirectora general de Intervención Socioeducativa de la fundación.
La labor de Fundación Tomillo con el acompañamiento socioeducativo
Desde entonces ha reforzado su apuesta por la educación y el empleo con la apertura de un centro de Formación Profesional concertado, un Centro Abierto para el desarrollo del potencial humano, así como diversos proyectos de impacto comunitario, como Barrios Sostenibles (sobre el consumo de energía) o el Espacio de Artes Escénicas, donde se forma a jóvenes, a través de distintas disciplinas artísticas, en las competencias necesarias para ser agentes de cambio, convirtiéndose en referentes para el resto de su comunidad.
Otro hito fue alcanzar las 1.000 certificaciones tecnológicas (de Microsoft y Cisco) para jóvenes desempleados. También ha cofundado iniciativas como ‘Youth Business Spain’, una red que apoya a jóvenes en la puesta en marcha y consolidación de sus negocios, o la Red Española de Escuelas de Segunda Oportunidad. Y ha impulsado metodologías y programas que abren oportunidades reales a los jóvenes, como la Academia de Líderes Ubuntu, que propicia el desarrollo de cinco competencias básicas para la persona. “Nuestra trayectoria se ha caracterizado por la capacidad de innovación y colaboración que hemos mantenido con otras entidades, obteniendo reconocimientos a la excelencia en formación y empleo o distinciones institucionales”, puntualiza Martínez.
Esta evolución se completa con otros proyectos de orientación y acompañamiento como Orienta+; propuestas culturales como ‘Vibras’, un programa artístico gratuito; o la apertura de Campus Tomillo Carabanchel en 2024, culminando en 2025 con seis reconocimientos, entre ellos, el Premio Estatal al Mejor Programa de Voluntariado del Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda, que avala la calidad y el valor social de su trabajo.
Pregunta: ¿Cuál es el objetivo de las Escuelas de Segunda Oportunidad?
Respuesta: En 2016, seis entidades socioeducativas de diferentes puntos del país decidimos unirnos y crear la Asociación Española de Escuelas de Segunda Oportunidad con el objetivo de desarrollar, conjuntamente, un modelo socioeducativo que aportase soluciones concretas y eficaces para jóvenes sin empleo ni titulación. En la actualidad, está formada por un total de 50 escuelas acreditadas, cuenta con más de 20 socios educativos y de empresa y, durante este tiempo, hemos favorecido a más de 50.000 jóvenes.
P: Otro de sus proyectos socioeducativos más destacados es Orienta+. ¿Cuáles son sus pilares?
R: El principal es la generación del vínculo que se crea entre el alumno o el participante y su profesional de referencia, quien consigue generar confianza y seguridad, así como crear un espacio donde el joven pueda volver a sentirse capaz y valorado. Otro pilar importante es el acompañamiento personalizado que lleva a cabo ese profesional de referencia: cada alumno que llega a la entidad es acogido por esta figura clave, quien le guía en las primeras fases del proceso, desarrolla el marco de confianza necesario para iniciar un trabajo conjunto y, después, continúa junto a él durante todo el recorrido.
P: ¿Cómo se lleva a cabo el acompañamiento de la población juvenil en situación de vulnerabilidad?
R: Se hace desde un enfoque integral, es decir, tenemos en cuenta una visión completa de su realidad, no solo la formación que tiene o qué tipo de empleo busca, sino que también contemplamos factores como su situación familiar, su vivienda, su salud o la red de apoyo con la que cuenta. De ahí que sea fundamental el trabajo que realizamos en colaboración con otras entidades.
Llevar a cabo una intervención integral exige mantener sólidas alianzas con centros educativos, con servicios públicos, con organizaciones sociales y con empresas. Estas sinergias son esenciales para generar oportunidades formativas y laborales, ampliar el capital social de las personas y sumar esfuerzos en un reto que ninguna entidad puede abordar por sí sola. El objetivo, en definitiva, es conseguir cambios de larga duración en las personas a las que acompañamos, logrando así una mejora en la autonomía, el empoderamiento, la participación social y la construcción de un proyecto vital propio.
P: En 2024, Fundación Tomillo redujo hasta el 11% la tasa de abandono educativo temprano entre su alumnado de FP, muy por debajo del 20% de la Comunidad de Madrid. ¿Cómo lo ha conseguido?
R: Estos datos son el resultado de un modelo de acompañamiento personalizado a cada joven y que combina orientación, tutorías, apoyo emocional y ayuda para que pueda construir un proyecto de vida, educativo o laboral. Así, y acompañado por su figura de referencia, se comienza a diseñar un Plan de Acompañamiento Personalizado (PAP): un documento vivo donde se formulan objetivos, se acuerdan compromisos mutuos y se identifican las palancas de cambio y las actividades formativas, sociales o laborales que mejor pueden favorecer el avance del joven.
P: En este sentido, ¿qué importancia tiene trabajar las competencias socioemocionales en los jóvenes?
R: El desarrollo competencial permite fortalecer la autonomía de las personas y es una parte imprescindible del proceso de orientación. Busca que cada participante pueda gestionar su propio proceso, sostener compromisos y tomar decisiones responsables sobre su trayectoria educativa y personal. No solo trabajamos contenidos técnicos, ya que todas las actividades incluyen objetivos de aprendizaje socioemocional. Contamos con un marco propio, inspirado en el modelo internacional CASEL (combina aprendizaje académico, social y emocional), y por el que organizamos el desarrollo en tres grandes ámbitos: conocimiento y regulación de una persona (YO); habilidades sociales y relacionales (YO EN RELACIÓN); y la toma de decisiones de manera responsable y con compromiso social (YO EN ACCIÓN).