Descubre la plataforma gratuita para aprender a programar creando videojuegos en 3D ¡en Primaria!
Kodu Game Lab emplea iconos y bloques visuales para crear videojuegos como si de un puzle se tratara.
Kodu Game Lab emplea iconos y bloques visuales para crear videojuegos como si de un puzle se tratara.
¿Qué cara crees que pondrían tus estudiantes de Primaria si les dices que van a crear su propio videojuego? Y para ello ni siquiera tienen que saber programar, ¡aprenderán a la vez! Es lo que propone Kodu Game Lab, una plataforma gratuita de Microsoft que ayuda en la creación de videojuegos en tres dimensiones con un sistema de programación con bloques en el que los comandos se combinan como piezas de un puzle. Todo ello mientras potencian competencias clave como la creatividad y la colaboración, y habilidades como la narrativa digital.
Descargada la plataforma, lo primero que encontramos es un menú desde el que, entre otras opciones, se crea un nuevo mundo, se carga uno ya existente o se consultan las propuestas que comparten otros usuarios.
En la zona inferior se encuentra la barra principal desde la que el alumnado crea el mundo que luego programará. Los iconos grandes, dispuestos horizontalmente, representan las distintas herramientas de edición. Lo interesante es que no se trata de un menú fijo: cambia y se adapta según la actividad que se esté realizando. Por ejemplo, al editar un terreno, aparecen herramientas de esculpido y pintura; mientras que al seleccionar un objeto o un personaje, se muestran acciones para programarlo o modificarlo.
Las principales herramientas que puedes encontrar en esta barra inferior son:
Una vez que el escenario está listo, el siguiente paso es programar las reglas que darán vida al juego. Para ello se utiliza el editor de programación que se activa al hacer clic con el botón derecho sobre un personaje u objeto. Aquí no se escribe código tradicional: las instrucciones se construyen mediante bloques visuales organizados en columnas y filas, con iconos que representan acciones (moverse, disparar, hablar, saltar, recoger, etc.) y condiciones (colisiones, proximidad, pulsar una tecla, etc.).
Como cada elemento posee su ‘centro de control’ donde se almacenan y organizan las reglas asignadas, un mismo mundo puede tener personajes con comportamientos completamente distintos. La programación sigue la lógica ‘CUANDO… HACER…’, de manera que cada acción se activa mediante una condición: por ejemplo, un personaje puede moverse al pulsar la flecha arriba o sumar puntos al tocar un objeto.