¿Qué cara crees que pondrían tus estudiantes de Primaria si les dices que van a crear su propio videojuego? Y para ello ni siquiera tienen que saber programar, ¡aprenderán a la vez! Es lo que propone Kodu Game Lab, una plataforma gratuita de Microsoft que ayuda en la creación de videojuegos en tres dimensiones con un sistema de programación con bloques en el que los comandos se combinan como piezas de un puzle. Todo ello mientras potencian competencias clave como la creatividad y la colaboración, y habilidades como la narrativa digital.

Kodu Game Lab

Interfaz: esto es lo que necesitas conocer

Descargada la plataforma, lo primero que encontramos es un menú desde el que, entre otras opciones, se crea un nuevo mundo, se carga uno ya existente o se consultan las propuestas que comparten otros usuarios. 

En la zona inferior se encuentra la barra principal desde la que el alumnado crea el mundo que luego programará. Los iconos grandes, dispuestos horizontalmente, representan las distintas herramientas de edición. Lo interesante es que no se trata de un menú fijo: cambia y se adapta según la actividad que se esté realizando. Por ejemplo, al editar un terreno, aparecen herramientas de esculpido y pintura; mientras que al seleccionar un objeto o un personaje, se muestran acciones para programarlo o modificarlo.

Kodu Game Lab

Las principales herramientas que puedes encontrar en esta barra inferior son:

  • Cámara: para desplazarse libremente por el mundo 3D, girar, acercar o alejar la vista y ver detalles desde distintas perspectivas. 
  • Objetos y personajes: desde aquí se colocan los diversos elementos como árboles, rocas, casas, monedas, enemigos, vehículos o personajes jugables. Pueden ser programados para interactuar con el jugador de distintas maneras.
  • Configuración: ofrece opciones para cambiar la atmósfera general del juego. Desde aquí es posible modificar la hora del día, el color del cielo, la iluminación, la niebla o incluso la gravedad.
  • Borrar: como su nombre indica, se emplea para eliminar cualquier elemento que se haya seleccionado con anterioridad.
  • Rutas: sirven para trazar los caminos que un objeto recorrerá dentro del juego. Solo hay que marcar puntos en el terreno que se conectarán creando una trayectoria.
  • Brocha de suelo: los estudiantes utilizan esta herramienta como un pincel para ‘pintar’ directamente el terreno del juego. 
  • Terreno: es posible modelar el relieve del paisaje, por ejemplo ampliando o reduciendo la altura del suelo sobre cada zona.
  • Aplanar: esta herramienta de edición de terreno se aplica para que el mundo que crean los estudiantes no tenga bloques irregulares ni desniveles bruscos, sino superficies más naturales y jugables. 
  • Accidentado: para dar al terreno un aspecto más irregular, con colinas y relieves, en contraste con un suelo plano. Genera variaciones en la zona donde se aplica, generando un entorno más dinámico.
  • Agua: incorpora lagos, ríos y mares. Se comporta como un bloque especial, por lo que los personajes flotan hunden o mueven sobre ella según cómo estén programados. 

¡Hora programar! 

Una vez que el escenario está listo, el siguiente paso es programar las reglas que darán vida al juego. Para ello se utiliza el editor de programación que se activa al hacer clic con el botón derecho sobre un personaje u objeto. Aquí no se escribe código tradicional: las instrucciones se construyen mediante bloques visuales organizados en columnas y filas, con iconos que representan acciones (moverse, disparar, hablar, saltar, recoger, etc.) y condiciones (colisiones, proximidad, pulsar una tecla, etc.).

Kodu Game Lab

Como cada elemento posee su ‘centro de control’ donde se almacenan y organizan las reglas asignadas, un mismo mundo puede tener personajes con comportamientos completamente distintos. La programación sigue la lógica ‘CUANDO… HACER…’, de manera que cada acción se activa mediante una condición: por ejemplo, un personaje puede moverse al pulsar la flecha arriba o sumar puntos al tocar un objeto.