Calculadora en Primaria: una herramienta para razonar, comprobar resultados y aprender matemáticas 

Utilizada con una intención didáctica clara, la calculadora puede ayudar al alumnado de Primaria a comprobar resultados, explorar operaciones y centrarse en la resolución de problemas.

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La calculadora en Primaria no sustituye el cálculo mental si se usa con intención didáctica: sirve para comprobar, explorar y resolver problemas.

Durante décadas, el uso de la calculadora en Primaria ha generado dudas entre docentes y familias: una de las principales preocupaciones es que pueda sustituir el cálculo mental o hacer que el alumnado deje de desarrollar habilidades básicas. Sin embargo, la cuestión no parece estar tanto en utilizarla o no como en para qué, cuándo y cómo se incorpora al aula. 

De hecho, diversos estudios publicados en revistas especializadas como ‘SUMA’, editada por la Federación Española de Sociedades de Profesores de Matemáticas (FESPM), han analizado el papel de esta herramienta en el aprendizaje. Sus conclusiones apuntan a que la calculadora no tiene por qué sustituir el razonamiento matemático y que, utilizada con una finalidad pedagógica concreta, puede liberar tiempo para trabajar otros procesos como la comprensión de problemas, el análisis de estrategias, la interpretación de resultados o la detección de errores. 

En esta línea, diferentes investigaciones recientes realizadas en el aula han estudiado también su impacto sobre el aprendizaje matemático, y algunos trabajos encuentran resultados positivos cuando la calculadora se integra en actividades diseñadas específicamente para promover el razonamiento y no simplemente para obtener el resultado de una operación. 

La calculadora en Primaria no sustituye el cálculo mental si se usa con intención didáctica: sirve para comprobar, explorar y resolver problemas.

Una herramienta para explorar y comprobar

Uno de los usos educativos más interesantes de la calculadora es precisamente el que va más allá de hacer operaciones. Por ejemplo, puede utilizarse para comprobar un cálculo realizado mentalmente, comparar diferentes procedimientos, trabajar la estimación o buscar patrones entre números y operaciones.

De este modo, el resultado que aparece en la pantalla se convierte en un punto de partida para hacerse preguntas: ¿por qué ha salido ese número?, ¿es razonable?, ¿coincide con la estimación?, ¿qué ocurre si cambiamos uno de los datos?, ¿podemos llegar al mismo resultado de otra manera? Este tipo de actividades contribuye a trabajar el sentido numérico y a comprender mejor las relaciones entre las operaciones. También permite plantear situaciones en las que el alumnado tenga que justificar sus decisiones y comprobar si los resultados obtenidos tienen sentido.

Los metaanálisis sobre el uso de la tecnología en la enseñanza de las matemáticas en Primaria también han analizado el efecto de estas herramientas sobre el rendimiento. En este contexto, la calculadora puede entenderse como un recurso complementario dentro de una metodología que combine cálculo mental, manipulación, razonamiento y resolución de problemas.

¿Ayuda a combatir la ansiedad matemática?

La relación del alumnado con las matemáticas es otro de los aspectos que se han estudiado. En determinados contextos, poder comprobar un resultado puede proporcionar mayor seguridad a los estudiantes que presentan mayores dificultades, ya que les permite avanzar con mayor seguridad en la resolución de problemas: poder comprobar resultados incrementa su confianza y disminuye el miedo a equivocarse. Este efecto es especialmente relevante en el caso de las niñas que, según diversos estudios, tienden a reducir su autoconfianza en esta materia a edades tempranas. Por eso, más que plantear si la calculadora debe entrar o no en Primaria, el debate educativo puede centrarse en qué aprendizajes se quieren conseguir con ella y qué papel desempeña dentro de cada actividad. 

Acompañando a los centros educativos

Desde esta perspectiva, la calculadora puede convivir con el cálculo mental y con otros materiales habituales en las primeras etapas, en lugar de sustituirlos. El alumnado puede recurrir a ella cuando el objetivo de la actividad no sea practicar una operación concreta, sino resolver un problema, comprobar una hipótesis o investigar una relación matemática. Es también el planteamiento que defiende Carles Granell, jefe de estudios y maestro de Primaria en el Col·legi Sant Lluís, en Barcelona, quien considera que el alumnado debe poder utilizarla cuando la necesite. “En ocasiones, les propongo directamente que la usen, pero ellos saben que la pueden pedir cuando lo consideren necesario, al igual que usan otro material, como los policubos o las regletas”, explica. 

Para este docente, el uso de la calculadora también debe relacionarse con aquello que se pretende evaluar. “El currículo lo deja claro, ya que se deben evaluar las competencias específicas y, precisamente, el uso de la calculadora las potencia porque permite que el alumnado desarrolle la resolución de problemas, razone sobre su uso o las expresiones que muestra la calculadora, conecta ideas matemáticas…”, señala.

Una calculadora adaptada a Primaria 

Dentro de esta forma de entender su uso se encuentra la Casio fx-55 Plus, dirigida al alumnado de 2º y 3er ciclo de Primaria. Incorpora una pantalla con escritura matemática natural que muestra las operaciones tal y como aparecen en los libros de texto, facilitando la comprensión y reduciendo errores de interpretación. Incluye, además, funciones adaptadas al currículo de esta etapa, como división con resto, fracción mixta, cálculo de porcentajes y otras operaciones habituales en el aula. Su disposición intuitiva y su claridad visual favorecen la autonomía del alumnado y permiten al profesorado integrarla con facilidad dentro de la programación didáctica.

“Es la calculadora ideal para esta etapa porque ofrece todos los elementos matemáticos que trabajamos y permite visualizar la expresión de la fracción en la pantalla. También creo que tiene suficientes funciones como para que vean que esta materia es más que sumar, restar, multiplicar y dividir. Cuando los peques de 1º y 2º ven el simbolito de pi, dicen “¿y esto qué es?”, les genera curiosidad”, afirma Granell.

La ‘Caja de aula para Primaria’ ofrece la posibilidad de que los centros cuenten con esta herramienta, ya que incluye 20 calculadoras fx-55 Plus y una selección de cuadernos de actividades que abordan diversos contenidos matemáticos del currículo de Primaria. Además, los docentes disponen en la web de recursos educativos para trabajar en el aula con sus estudiantes, así como guías rápidas para conocer el funcionamiento de las calculadoras .

Actividades para trabajar las matemáticas

En esta línea se sitúa  ‘Matemáticas con los 5 sentidos’, un libro de actividades desarrollado por Casio en colaboración con la FESPM. La propuesta plantea diferentes actividades relacionadas con la medida y con los sentidos numérico, algebraico, estocástico y espacial. El objetivo es acercar las matemáticas al alumnado desde la experiencia, la exploración y el descubrimiento. A través de las cinco estaciones que articulan el proyecto —relacionadas con la medida y los sentidos numérico, algebraico, estocástico y espacial— esta obra pretende que el alumnado observe, experimente, manipule, investigue y reflexione, desarrollando una comprensión más profunda y funcional de las matemáticas. Casio la distribuirá en numerosos colegios a partir de este mes de septiembre. Los docentes interesados también la pueden solicitar en este enlace.

(Este contenido ha sido elaborado en colaboración con Casio)
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Ana Ayala
Redactora jefe de la revista EDUCACIÓN 3.0
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Periodista de vocación, formación y profesión, y con cerca de 40 años de experiencia, desde los últimos 15 estoy vinculada al ámbito de la educación y la tecnología. Mi pasión es juntar letras para contar historias, como ha afirmado un referente periodístico, Juan Cruz, porque creo que el periodismo --sea el que sea el campo en el que estés especializado y ya sea redactando noticias o reportajes, entrevistando o editando-- debe basarse en documentación, investigación y búsqueda de fuentes de referencia y contrastadas con el objetivo de que el lector, a quien, en definitiva, nos dirigimos, pueda tomar sus decisiones o avanzar profesionalmente. Este es el caso de la educación para conseguir, así, una sociedad mejor.
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