Por problemas de salud, cuidar a un menor, solicitar un permiso para casarse, mudarse… Existen numerosas razones personales por las que un docente debe ausentarse y no le es posible dar las clases asignadas. También puede suceder en el plano propiamente laboral, por ejemplo, porque deba asistir a cursos y jornadas, o deba acompañar a los alumnos a competiciones escolares. Bien sea por motivos personales o laborales, directores y jefes de estudio deben estar preparados para que el impacto de esa ausencia en el aprendizaje de los estudiantes sea el menor posible. Y, para ello, la clave es minimizar la improvisación.
Planificación preventiva
Lo fundamental es que cuando ocurra una ausencia ya se disponga de un plan de sustituciones. Aquí, lo ideal es que esté digitalizado y sea accesible a todos, por ejemplo, en una carpeta en la ‘nube’ donde cada docente deje programadas actividades de contingencia (tareas de guardia) y mantenga actualizada una ‘ficha de relevo’: horarios, ubicación del aula, si hay alumnos con necesidades específicas o con pautas de medicación, o cómo acceder al material didáctico.
En este punto también es clave que los directores diseñen los horarios del centro asegurándose de que haya en cada franja horaria el número suficiente de profesores de guardia y de las diversas especialidades. Es decir, que las guardias estén optimizadas y equilibradas por áreas (ciencias, letras, idiomas…) para que la sustitución interna sea lo más cualificada posible. Hay que priorizar y asignar a profesores del mismo departamento, y mejor si conocen ya al grupo de alumnos.

Actuación para cubrir las ausencias docentes
Si es un imprevisto, el docente debe notificarlo por un canal estipulado antes de, por ejemplo, las 7:30 para que el jefe de estudios tenga margen para reorganizarlo todo. Si es algo comunicado con anterioridad o una baja de larga duración, se tendrá que tramitar de inmediato una solicitud para agilizar la llegada del sustituto.
¿Y si es una ausencia de larga duración?
Si la ausencia se prevé de más de dos semanas, aparte de tramitar con urgencia la llegada de un sustituto, que puede tardar días en concretarse, se deberá diseñar un ‘horario puente’ para no sobrecargar a los docentes de guardia, y el jefe de estudios debe asumir la tutela temporal de las asignaturas del profesor ausente comprobando en qué contenidos se quedó su grupo de alumnos o si hay fijados exámenes próximamente. Asimismo, es aconsejable informar a las familias de que las clases siguen estando debidamente atendidas y comunicar al resto de docentes para que estén atentos si se producen vacíos de aprendizaje durante la transición.
Acogida y seguimiento al sustituto
Es conveniente que un directivo o jefe de departamento también tengan en cuenta el plan de acogida para recibir al sustituto, entregándole las tarjetas de acceso o comunicándole las claves de las plataformas digitales. Asimismo, es recomendable asignarle un profesor ‘referente’ que le pueda resolver las dudas cotidianas de funcionamiento del centro. Por último, el director deberá llevar registro de las sustituciones para poder analizar los patrones de ausencias docentes y así tenerlos en cuenta en el futuro, evaluar la carga de trabajo del profesorado de guardia o, si fuese necesario, justificar las horas de sustitución ante cualquier inspección educativa.



