Transformar las aulas para impulsar el aprendizaje colaborativo implica la creación de espacios educativos flexibles, donde elementos como las mesas móviles o las agrupables formen parte de una estrategia más amplia en la que también se tienen en cuenta otros factores como la acústica, la iluminación, el confort, las instalaciones, la tecnología o la propia organización del espacio. Desde esta perspectiva trabaja EmotionLAB, que acompaña a los centros educativos en el diseño y transformación de sus espacios para adaptarlos a nuevas formas de enseñar y aprender.
Más allá del mobiliario: la importancia de diseñar espacios educativos flexibles
Y es que transformar un aula o cualquier otro espacio del centro para favorecer el aprendizaje colaborativo va mucho más allá de incorporar nuevos elementos de mobiliario. La idea es contar con un espacio educativo flexible que admita diferentes configuraciones y evite elementos fijos que condicionen la forma de enseñar y aprender.

Para ello, no solo se recomiendan mesas móviles y combinables, elementos individuales que puedan agruparse, bancos, gradas, soluciones de soft seating, muebles con ruedas, superficies de escritura o sistemas de almacenamiento que transforman el aula en función de las necesidades de cada actividad. En este tipo de entornos, el acondicionamiento acústico resulta asimismo esencial para que varios grupos de estudiantes puedan trabajar simultáneamente, mientras que la iluminación debe garantizar unas condiciones adecuadas independientemente de la distribución del aula. También la climatización, la ventilación y las instalaciones tienen que responder a los diferentes usos y necesidades del espacio.
Por último, la tecnología y la conectividad deben acompañar estos cambios con enchufes, puntos de red, pantallas y recursos audiovisuales distribuidos para no imponer una única configuración. Todo ello hace que espacio, mobiliario, instalaciones y equipamiento funcionen como un único sistema.
¿Qué centros educativos han confiado ya en EmotionLAB?
A modo de ejemplo, algunos de los proyectos desarrollados por EmotionLab durante los últimos años muestran cómo estas estrategias pueden aplicarse con éxito a distintos espacios para el aprendizaje colaborativo: aulas, bibliotecas, espacios polivalentes o Aulas del Futuro.
Colegio Madrigal de Fuenlabrada (Madrid)
Su aula de Infantil es un espacio amplio, versátil y transformable donde la compartimentación, el mobiliario y el acondicionamiento ambiental permiten generar distintas situaciones de aprendizaje, fomentando la autonomía, la creatividad y la interacción entre los estudiantes.

Colegio Alemán de Sevilla
EmotionLAB creó para la biblioteca distintas subzonas en una planta abierta que ayuda a que pequeños grupos de alumnos trabajen simultáneamente: también a que se convierta en un espacio activo donde se impulsa el aprendizaje por proyectos, la relación y la colaboración.
Colegio Caude de Majadahonda (Madrid)
Su Aula del futuro se plantea como un entorno polivalente que acoge tecnología, robótica, TIC, expresión, presentaciones y trabajo cooperativo, adaptándose a diferentes metodologías educativas. En este espacio, se utilizaron colores, materiales, geometrías y grafismos para reforzar la identidad del centro, trasladando así sus valores y mejorando la percepción del alumnado, familias y visitantes.
(Este contenido ha sido elaborado en colaboración con EmotionLAB)


