La inteligencia artificial ya forma parte del día a día de niños y adolescentes: está presente en los vídeos que consumen, en las redes sociales que utilizan, en las aplicaciones que recomiendan contenidos y, cada vez más, en las herramientas que emplean para estudiar o comunicarse. Esto significa que crecen rodeados de una cantidad de información, imágenes y contenidos digitales que no siempre son fáciles de interpretar y cuya autenticidad tampoco está garantizada. En este contexto, desarrollar una mirada crítica se convierte en una habilidad cada vez más necesaria.
Es precisamente aquí donde la lectura puede desempeñar un papel importante. Leer no solo permite acceder a historias y conocimientos, sino también interpretar lo que ocurre, ponerse en el lugar de otros, comprender diferentes puntos de vista y hacerse preguntas. Esta capacidad para comprender y cuestionar el entorno es uno de los aspectos que pone en valor el variado catálogo de Loqueleo, el sello de literatura infantil y juvenil de Santillana, a través de historias que abordan algunos de los desafíos a los que se enfrentan actualmente niños y adolescentes.


Aprender a cuestionar y contrastar la información a través de la lectura
Las posibilidades de la IA son enormes, pero también plantean nuevos desafíos: ¿cómo distinguir una imagen real de una creada artificialmente? ¿Qué ocurre cuando los filtros y las aplicaciones modifican nuestra apariencia hasta hacerla irreconocible? ¿Cómo saber si una noticia, una fotografía o un vídeo son auténticos? En un entorno en el que resulta cada vez más sencillo crear y difundir contenidos, niños y adolescentes están creciendo con la necesidad de aprender a no aceptar automáticamente como cierto todo aquello que ven en una pantalla. “Por eso, una de las competencias más importantes de su futuro será aprender a cuestionar y contrastar la información; de ahí la importancia de la lectura, porque leer implica interpretar, comprender diferentes puntos de vista y hacerse preguntas. En un momento en el que las respuestas parecen estar al alcance de un clic, las historias siguen siendo una de las mejores formas de aprender a pensar”, puntualiza Yolanda Caja, directora editorial de Loqueleo.
Construir la identidad digital
Pero los retos del entorno digital no se limitan a distinguir qué información es verdadera. También tienen que ver con la forma en que los propios jóvenes se presentan y se relacionan en Internet. Redes sociales, videojuegos, entornos virtuales y, ahora, la inteligencia artificial ofrecen infinitas posibilidades para construir identidades digitales. Pero también plantean una pregunta esencial: ¿somos realmente quienes mostramos en la pantalla? Por eso, ‘Onyma. Es solo un rumor’, de Javier Ruescas, aborda una realidad muy presente en los centros educativos: el acoso escolar. La aparición de una aplicación en la que cualquiera puede publicar comentarios de forma anónima desencadena una serie de situaciones que muestran cómo las palabras pueden tener consecuencias reales cuando desaparece la responsabilidad de dar la cara.
De este modo, la novela permite reflexionar sobre cuestiones que vemos todos los días en la vida real: el poder del anonimato, la rapidez con la que se difunden los rumores, el impacto emocional que pueden tener los mensajes publicados en Internet y la responsabilidad de comprender las consecuencias del uso de las herramientas digitales.
En un momento en el que la tecnología facilita que la información —sea cierta o falsa— se propague con enorme rapidez, ‘Onyma’ invita a los jóvenes a preguntarse qué papel desempeñan como espectadores, participantes o víctimas de estos procesos.
Reflexionar sobre cómo nos mostramos ante los demás
La identidad digital también está relacionada con otra cuestión cada vez más presente entre los adolescentes: la necesidad de encajar y la presión por proyectar una imagen idealizada de sí mismos. Las redes sociales, los filtros y los contenidos que consumen a diario influyen en la forma en que se perciben y se relacionan con los demás.
En esta línea se sitúa ‘Quererte.com’, de Cristina Prieto Solano, otra de las publicaciones recientes de Loqueleo. La novela aborda algunos de los temas que más preocupan a los adolescentes: la necesidad de sentirse aceptados, las inseguridades propias de esta etapa y la forma en que la tecnología influye en nuestras relaciones personales. A través de situaciones cercanas y reconocibles, la historia invita a reflexionar sobre la imagen que proyectamos ante los demás, cuánto puede condicionar nuestra autoestima la opinión ajena y qué ocurre cuando buscamos fuera de nosotros mismos la validación que necesitamos. Son cuestiones que cobran aún más relevancia en una realidad digital en la que las apariencias, los filtros y las versiones idealizadas de la vida están cada vez más presentes. Como explica la directora editorial de Loqueleo, “historias como esta recuerdan la importancia de construir relaciones auténticas, basadas en conocer de verdad a quienes nos rodean y no solo en la imagen que proyectan”.
Por todo ello, en plena era de la IA, el reto consiste en proporcionar a niños y adolescentes herramientas que les permitan desenvolverse en un entorno cada vez más digital sin renunciar a capacidades como la reflexión, la comprensión o la empatía. “Fomentar la lectura sigue siendo más importante que nunca. Las tecnologías evolucionan a gran velocidad, pero la capacidad de pensar críticamente, comprender a los demás y tomar decisiones responsables continúa siendo esencial. En Loqueleo tenemos claro el papel tan fundamental que tiene la literatura juvenil en este proceso. No porque ofrezca respuestas cerradas a los grandes desafíos de nuestro tiempo, sino porque anima a los lectores a plantearse preguntas, a cuestionar lo que ven y a desarrollar una mirada propia sobre el mundo que les rodea”, concluye Caja.
(Este contenido ha sido elaborado en colaboración con Loqueleo)












