Cuando un estudiante se ausenta del centro educativo por largos periodos de tiempo resulta difícil que mantenga el vínculo con su aprendizaje, participe en las clases a distancia o interactúe con el profesorado y siga conectado con sus compañeros. Así lo constatan estudios recientes del grupo de Tecnología Educativa de la Universidad de Santiago de Compostela en el marco del proyecto europeo ABILITI, que evidencian que las ausencias prolongadas afectan al bienestar psicosocial del alumnado, generando aislamiento y pérdida del sentido de pertenencia. De ahí que estas investigaciones subrayen que no basta con la continuidad académica: también es necesario preservar los vínculos sociales.
En este contexto surge el proyecto AVATARES, que evalúa el uso de sistemas de telepresencia para reforzar la pertenencia del alumnado con enfermedades de larga duración, y en el que se ha elegido la tecnología AV1 de la firma No Isolation, un robot de telepresencia que mantiene al alumno presente en el día a día del centro, incluso cuando no puede conectarse. «Este proyecto demuestra cómo la tecnología, cuando se pone al servicio de las personas, puede generar un impacto real y positivo en la vida de los menores y sus familias”, afirmó David Moreno, presidente de la Fundación STEM con ZOE, durante la presentación del robot que tuvo lugar en la casa residencial del embajador de Noruega en España.
Presencia en clase
Utilizado ya por más de 2.500 centros escolares y más de 10.000 estudiantes en toda Europa, este robot está equipado con mochila, tarjeta SIM 4G y batería de larga duración, y es robusto y fácil de utilizar. Como fue diseñado desde el primer momento para su uso en el entorno escolar, la privacidad y la protección del alumnado y profesorado siempre han sido una prioridad: las transmisiones están cifradas, no se pueden hacer grabaciones ni capturas de pantalla, y cumple con el RGPD.
Además, AV1 se adapta a diferentes etapas educativas y contextos. Gracias a una cámara unidireccional, un micrófono y un altavoz integrados, el estudiante puede controlar el robot desde casa u hospital a través de una aplicación móvil o tableta. De esta forma, puede ver, oír y hablar con sus compañeros, levantar la mano virtualmente, girar la cabeza del robot para mirar a su alrededor e, incluso, expresar su estado de ánimo mediante iconos faciales que permiten al docente saber si quiere intervenir. “Creemos que pertenecer es tan importante como aprender; por eso diseñamos AV1 y acompañamos a los colegios para que la continuidad social y emocional del alumnado sea una prioridad”, aeguró Natalia Ñancupil, representante de No Isolation, que añadió que “lo más transformador de AV1 es que permite que una enfermedad no marque toda la trayectoria de un estudiante. Si puede seguir en clase y cerca de sus amigos y profesores, cuidamos su presente y también las oportunidades que tendrá en el futuro.”
Fácil integración
El sistema ha sido diseñado para facilitar su integración en los centros escolares de una forma sencilla, evitando en la medida de lo posible añadir carga de trabajo al docente. Por eso, su puesta en marcha es muy fácil y su uso se integra de forma natural en la dinámica del aula. También se ofrece formación y documentación para acompañar al profesorado y a las familias en la puesta en marcha.
(Este contenido ha sido elaborado en colaboración con No Isolation)