Si tu prioridad es que tu hijo pueda usar auriculares sin comprometer su salud auditiva, sin frustrarse con controles complicados y con una autonomía que cubra toda la jornada, tienes que echar un vistazo a los JBL Junior Free. He tenido la oportunidad de probarlos con mi hijo de 4 años durante las últimas semanas, en distintos contextos: viajes en coche, momentos de ocio en casa escuchando el audio de sus dibujos… y en este artículo te cuento las cuatro cosas que más me han gustado (y también lo que creo que puede mejorar).

Seguridad auditiva

Están limitados para no superar los 85 dB de volumen máximo, un estándar de seguridad para oídos infantiles. Más allá de esta característica, que ya es común en muchos modelos para niños, los Junior Free se pueden usar con la app JBL Headphones, que permite establecer límites de volumen personalizados y restringir el tiempo diario de uso. Contar con informes semanales de uso también es algo que, como madre, me ha ayudado a ser más consciente del tiempo total que mi hijo pasa frente a dispositivos electrónicos.

He probado los JBL Junior Free

Diseño pensado para niños

Hasta ahora, siempre que había probado en casa auriculares para mis hijos había recurrido a modelos grandes, de tipo supraaural. Sin embargo, esta es la primera vez que veo —y utilizo— unos auriculares inalámbricos con un diseño tan compacto y ligero. En este caso, son una versión de los populares auriculares open ear adaptados a los menores: a diferencia de los modelos tradicionales que cubren la oreja o se introducen dentro del canal auditivo, los Junior Free se apoyan sobre la oreja de forma que permiten seguir escuchando lo que ocurre alrededor. En la práctica, esto significa que mi hijo seguía escuchándome cuando le hablaba, sin necesidad de quitarse los auriculares.

La construcción es ligera y suave —con una estructura recubierta de silicona agradable al tacto—, algo que se nota si los usa durante 30 o 40 minutos seguidos, por ejemplo, viendo vídeos o escuchando cuentos. Su peso reducido ha hecho que mi hijo no se haya quejado en ningún momento de llevarlos puestos, aunque es cierto que los ha utilizado en sesiones de un máximo de 30 o 40 minutos. Además, los botones son grandes, accesibles y sencillos de manejar, lo que facilita mucho su uso autónomo.

He probado los JBL Junior Free

Gran autonomía

La autonomía anunciada es de hasta 10 horas de uso, y en mis pruebas esta cifra se confirmó de forma bastante fidedigna. Utilizándolos en sesiones cortas y repartidas a lo largo del día, aguantaron más de 10 días sin necesidad de recarga. Después, gracias a la carga rápida, conseguimos hasta 3 horas adicionales de batería con solo 10 minutos enchufados a la corriente, algo especialmente práctico para el día a día.

Micrófono integrado

No pensé que lo usaríamos tanto, pero el micrófono integrado ha sido sorprendentemente práctico. A mi hijo le encanta hacer videollamadas con sus abuelos, y en este tipo de llamadas el funcionamiento ha sido más que correcto. La calidad del audio cuando el entorno es ruidoso es ajustada, pero resulta suficiente para conversaciones familiares y para clases digitales ocasionales, especialmente pensadas para niños y niñas algo más mayores.

¿Qué puede mejorar?

Aunque las especificaciones técnicas indican que es resistente a las salpicaduras —cuenta con certificación IPX4—, lo que protege contra pequeñas gotas de agua, no son sumergibles ni están pensados para juegos muy intensos o caídas repetidas, algo a tener en cuenta en el uso diario con niños pequeños.

JBL Junior Free
  • Sonido inmersivo: Disfruta de audio equilibrado con tecnología Constant Sound Field y diseño de 3 vías, con subwoofer potente, tweeter dedicado y seis transductores para graves profundos, agudos nítidos y medios claros