Imanes en el aula: ¿cómo integrarlos en los proyectos STEM?

Este material ayuda a explicar qué es el magnetismo entre los estudiantes de Primaria y Secundaria con unos sencillos experimentos.

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Los imanes y otros artículos magnéticos son una opción muy popular para enseñar qué es el magnetismo en el aula. De hecho, para explicarlo de una manera práctica y amena entre el alumnado es posible hacer algunos experimentos que a buen seguro llamarán su atención.

Estas actividades escolares, que se pueden complementar con experimentos con imanes para hacer en casa, son una oportunidad para que los docentes expliquen conceptos tan complejos como el campo magnético de una forma accesible, así como analizar las propiedades de los materiales ferromagnéticos y responder así a la pregunta de por qué un coche de plástico sólo se siente atraído por un imán cuando lleva otro imán (por ejemplo: de neodimio) encima. Proponemos dos experimentos con imanes adecuados para clases de Primaria y Secundaria. 

Imanes que conducen coches de carreras

Este experimento está dirigido a los estudiantes de Primaria, que convertirán sus cochecitos de juguete en auténticos vehículos teledirigidos con estos sencillos trucos. Para ello, los estudiantes tienen que llevar a clase el coche de juguete que más les guste, un imán escolar que mida de largo lo mismo que el coche (se recomienda utilizar una barra magnética cuboide), un imán de polo opuesto al anterior y cinta aislante.

Lo único que tienen que hacer es sujetar el imán al techo del coche con la cinta adhesiva y, a continuación, acercar el otro imán. El objetivo es atraer con un imán al del coche y de esta manera poner el vehículo de juguete en circulación.

uso de imanes en el aula

La Tierra es un imán y las brújulas lo saben

Al igual que la Tierra, los imanes tienen dos polos: el polo norte y el polo sur. Para averiguar cuál es cuál, basta con coger un imán y acercarlo a una brújula. Cuando los estudiantes lo hagan, observarán que pueden pasar dos cosas: que la brújula marque el norte o que la brújula marque el sur. Si la brújula marca el norte, el polo del imán que hemos aproximado corresponde al sur. Mientras que, si la brújula señala el sur, el polo del imán es el norte. De esta forma, con este ejercicio los alumnos aprenden que los polos opuestos se atraen –la brújula siempre señalará la dirección (norte o sur) opuesta al imán– y que las brújulas utilizan el campo magnético del planeta Tierra para funcionar.

Con respecto a esto último, es importante que el docente aclare que la aguja de la brújula está magnetizada, es decir, se comporta como un imán, y tiene en cuenta los polos magnéticos terrestres y no los polos geográficos (que son los del mapamundi). Así, y como los polos idénticos se repelen, cada vez que la flecha de la brújula apunta en dirección norte, realmente señala al polo sur magnético de la Tierra. Es decir, el norte geográfico se corresponde con el polo sur magnético y el sur geográfico de la brújula con el polo norte magnético de la Tierra.

Se trata de un experimento sencillo para estudiantes de Secundaria que pone de relieve este fenómeno de magnetismo que el científico William Gilbert observó hace ya más de cuatro siglos y por el que es posible considerar que la Tierra es un gran imán permanente.

Autor
Laura Román

Laura Román

Soy periodista y editora especializada en educación e innovación pedagógica en EDUCACIÓN 3.0, donde analizo tendencias, recursos y experiencias que transforman la enseñanza. A través de reportajes, entrevistas y artículos divulgativos, acerco a docentes, familias y profesionales del sector herramientas y metodologías que favorecen un aprendizaje más inclusivo, competencial y conectado con la realidad digital. Mi trabajo destaca por convertir temas complejos en contenidos claros, útiles y aplicables al día a día educativo.

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