Motivar a que los estudiantes de Primaria y Secundaria lean y lograr que comprendan lo que leen continúa siendo uno de los grandes retos del aula. Legiland ayuda a conseguirlo con un programa para centros educativos que fomenta el gusto por la lectura en papel y evalúa la comprensión lectora de los alumnos. Incluso ofrece la oportunidad de crear una comunidad lectora y convertir esta práctica en una experiencia compartida, medible y con sentido.
Así funciona Legiland
Con una década en activo y basado en investigaciones sobre motivación y hábito lector, su funcionamiento es muy sencillo. Los centros seleccionan las lecturas en papel que mejor se adaptan a su proyecto de un catálogo que combina 1.200 obras literarias y 500 textos de divulgación y, una vez recibidas, pasan a formar parte de la biblioteca escolar.
A partir de ahí, los alumnos eligen sus lecturas: al adaptarse a distintas edades, niveles e intereses, esta libertad de elección favorece que se desarrolle el hábito lector. Luego, a medida que leen, deben responder a unos cuestionarios digitales (hay más de 15.000) sobre comprensión lectora. Lo interesante de Legiland es que los resultados generan unos datos concretos —porcentaje de aciertos, habilidades lectoras, regularidad, riqueza, evolución y volumen— que permiten a los docentes detectar con rapidez si un alumno presenta dificultades y así tomar la mejor decisión: ajustar la dificultad, reforzar el acompañamiento o anticiparse a posibles abandonos. A nivel de grupo y de centro, estos datos ayudan a identificar asimismo patrones, ajustar la planificación y convertir la lectura en un proyecto en el que exista una coordinación entre docentes y una comunicación fluida con las familias a través de informes lectores.
De páginas a kilómetros
La plataforma incide, por otro lado, en que leer no sea una tarea aislada, sino una actividad que se viva y se comparta. Como resultado, ha puesto en marcha la iniciativa ‘El Camino de Papel’, impulsada por la propia comunidad de Legiland: plantea un recorrido simbólico (desde Valencia hasta Portbou en la Costa Brava, pasando por Palma, Tarragona, Lleida, Barcelona y Girona) que transforma las páginas leídas por su comunidad lectora en distancia real sobre un mapa.
La respuesta de los centros
Ya son 150 los centros escolares que se han unido a Legiland y la valoración que realizan es positiva. Pep Casal, profesor de Primaria en el Colegio El Casal, en Castellar del Vallès (Barcelona), explica: «Sabemos qué leen, con qué frecuencia y cómo comprenden lo que leen. La variedad de libros, la clasificación por niveles y el componente lúdico ayudan mucho a mantener la motivación”. Por su parte, Javier Morales, director del Instituto Creu de Saba, en Olesa de Montserrat (Barcelona), añade: «Legiland es el eje vertebrador de casi todas las actividades que hacemos en torno a la lectura”. Los centros interesados pueden solicitar una demostración gratuita.