La inteligencia artificial ya forma parte del día a día de los menores y su presencia seguirá creciendo tanto en lo educativo como en lo social y personal. Por eso, resulta esencial comprender el impacto real de esta tecnología y que los adultos acompañen en un uso responsable y consciente. Esta es una de las premisas que plantea la Guía de Familias Educadoras en el uso de la Inteligencia Artificial, elaborada por la Confederación Española de Asociaciones de Padres y Madres del Alumnado (CEAPA) con la financiación del Ministerio de Educación, Formación Profesional y Deportes. El documento, según sus creadores, no pretende ser un manual técnico, sino un recurso accesible que invita a las familias a “mirar la IA a los ojos, sin miedo ni ingenuidad» para reconocer dónde puede fortalecer aprendizajes o generar dificultades.
El papel de las familias en el uso de la IA
De hecho, uno de los puntos centrales de la guía es reconocer el rol de padres, madres y tutores como agentes educativos esenciales en el entorno digital, subrayando que ni la prohibición estricta ni la permisividad absoluta son respuestas adecuadas al desafío de la IA. A este respecto, propone un acompañamiento activo basado en la presencia activa, el diálogo constante y la orientación.
Además, les anima a aprovechar las oportunidades para aprender junto a sus hijos qué es la IA, cómo funciona y cómo se manifiesta en herramientas de uso cotidiano —desde asistentes de escritura hasta apps de apoyo escolar— para debatir sobre su uso de manera informada.
Cómo comprender la IA
También dedica un apartado a explicar qué es la inteligencia artificial y cómo se diferencia de otros recursos digitales, enfatizando la importancia de entender sus capacidades, sus límites y las decisiones automatizadas que toma en segundo plano. De esta manera, ayuda a las familias a desechar temores infundados y a evaluar algunas cuestiones: en qué contextos puede la IA ayudar al estudio, qué riesgos existen si se usa como atajo para evitar esfuerzos personales, cómo queda la creatividad o el pensamiento crítico frente a respuestas automáticas…
El documento reconoce, por otra parte, que las herramientas basadas en inteligencia artificial pueden potenciar aspectos positivos del proceso de enseñanza-aprendizaje y del desarrollo personal de los menores como la creatividad y la autonomía, o apoyar el aprendizaje de forma personalizada cuando se usa de manera consciente. En este sentido, las familias tienen la opción de ver la IA como un aliado potencial si se integra de forma crítica en actividades como la organización de tareas, la generación de ideas o la exploración de contenidos complejos.
Riesgos y límites en el uso de la IA
Aun así, la guía detalla algunos riesgos asociados al uso indiscriminado de la IA: la posibilidad de que sustituya esfuerzos intelectuales fundamentales o encierre a los jóvenes en burbujas de consumo y pensamiento preconfigurado por algoritmos, sin espacios de reflexión propios.
Para evitarlo, resulta clave la promoción del pensamiento crítico: entender qué decisiones toma un sistema de IA, cuestionar sus respuestas y desarrollar criterios propios frente a lo que estas herramientas sugieren o generan. Algo que está directamente relacionado con la necesidad de educar en competencias digitales a la sociedad y enseñar que cada acción en entornos digitales tiene consecuencias en el mundo real y que un uso responsable contribuye a una ciudadanía más justa e inclusiva.
La publicación concluye con una pregunta que sintetiza el espíritu de este recurso: ¿queremos que las nuevas generaciones sean usuarios pasivos de la inteligencia artificial o ciudadanos críticos capaces de emplearla para ampliar su libertad y responsabilidad? CEAPA apuesta por lo segundo y anima a las familias a asumir un papel protagonista en este desafío educativo con el objetivo de construir una relación saludable y consciente con la inteligencia artificial en los próximos años.