La vorágine del día a día nos impide en muchas ocasiones valorar las cosas buenas que nos pasan y, aunque sea de forma inconsciente, solemos recrearnos mucho más en la queja constante. Una alternativa para romper con esa tendencia y entrenar al cerebro para enfocarse en lo positivo es hacer nuestro propio diario de gratitud: un cuaderno donde registrar –de manera individual o compartida– situaciones, anécdotas, momentos o personas que nos han hecho sentir bien y deseamos dejar constancia de los motivos de nuestro agradecimiento.
Se trata de una herramienta sencilla y no hace falta plasmar grandes hazañas en ella, sino valorar los pequeños detalles cotidianos. Crear un diario de gratitud en familia también es una oportunidad para convertir esos momentos en una experiencia enriquecedora para grandes y pequeños, ayudándonos a fortalecer nuestros lazos.
Beneficios de hacer un cuaderno de gratitud en familia
Desde la psicología se ha insistido históricamente en la importancia de la gratitud para generar sentimientos positivos y mayor bienestar personal. En este sentido, especialistas en desarrollo personal y psicología positiva como Victor Küppers aseguran que las personas agradecidas “son más felices, más amables, tienen más energía, más empatía y son menos materialistas, porque practicar la gratitud es incompatible con las emociones negativas y reduce sentimientos como la tristeza o la amargura”. Desde esta perspectiva, hacer un cuaderno de gratitud conlleva interesantes beneficios:
1. Mejora la salud y reduce el estrés
El simple gesto de escribir o dibujar unas cuantas veces a la semana aquello que nos hace felices y estar agradecidos por ello ayuda a gestionar mejor las emociones difíciles y a ser más resilientes. De hecho, la ciencia ha demostrado que aumentar las emociones positivas estimula el sistema inmune y reduce el estrés, mejorando nuestra calidad de vida y nuestra salud en general.
2. Fortalece la autoestima
Algunos estudios han constatado que las personas que practican la gratitud reducen su necesidad de comprarse con los demás, sintiéndose más satisfechos con sus logros: se genera un efecto de empoderamiento que tiene un gran impacto sobre la propia valoración y ayuda a sentir mayor plenitud.
3. Mejora el clima familiar
Expresar agradecimiento hacia otras personas provoca que se sientan mejor en nuestra compañía, y reproducir este acto en familia fomenta la empatía, reduciendo los conflictos y reforzando la unión entre todos. Si la gratitud se convierte en un hábito, aprenderemos a ser más generosos y compasivos, favoreciendo relaciones personales más profundas y duraderas.
4. Crea un modelo a seguir
Los menores aprenden de sus mayores. Cuando tienen como referencia adultos agradecidos, integran esta práctica como algo natural. También les ayuda a tomar conciencia de las cosas buenas que les rodean, especialmente las no materiales, y a diferenciar lo realmente importante para ser felices.
Cómo hacer un diario de gratitud
Elaborar nuestro propio diario de gratitud es bastante sencillo: la clave está en anotar a diario (o unas cuantas veces por semana) todas las cosas por las que nos sentimos agradecidos. Al principio es posible que cueste encontrarlas, pero si se repite el ejercicio habitualmente iremos descubriendo poco a poco que existen muchos motivos para sentir gratitud. Estas pautas pueden ayudar a desarrollarlo:
1. Elegir el mejor momento
Los especialistas aconsejan establecer un momento concreto cada día para que sea más fácil generar el hábito: por la mañana (antes o después de desayunar) o justo antes de acostarse pueden ser horarios adecuados; especialmente si se realiza en familia.
2. Fijar un número y estructura para los mensajes
Dado que es preferible no repetir los mensajes, se recomienda establecer un número razonable para que sea más fácil cumplir con este objetivo: tres, cuatro o cinco son cifras adecuadas para empezar. Algunos tutoriales también aconsejan anotar aquellas cosas que se pueden hacer para mejorar el día o practicar afirmaciones diarias motivadoras que comiencen con “yo soy” o “yo puedo”.
3. ¿Cuaderno, libreta o plantilla?
Otro aspecto a tener en cuenta es elegir un cuaderno o una libreta que resulte atractiva o tenga un significado especial, evitando usar folios o papeles sueltos que acaben perdidos por cualquier rincón de la casa. Si no se tiene ninguno a mano, es posible adquirir diarios específicos para este fin. Además, algunas webs y redes sociales ponen a disposición de los usuarios plantillas descargables e imprimibles para elaborarlo página a página e, incluso, decorarlo; una opción especialmente divertida cuando se comparte con los más pequeños de la casa.
4. Reflexionar sobre los mensajes
Un día soleado, disfrutar de una comida deliciosa o un abrazo inesperado pueden ser motivos para sentir gratitud. No se trata de anotar grandes experiencias o vivencias, sino de comprender que hay más razones de las que pensamos para estar agradecidos cada día y plasmarlas. Una opción para inspirarse y motivarse antes de empezar es visualizar algunos de los contenidos creados sobre este tema en redes sociales y canales especializados en psicología y bienestar emocional.