Transformar espacios educativos implica mucho más que reformar un aula o renovar su imagen: supone tomar decisiones sobre diseño, obra, mobiliario, inversión, plazos, funcionalidad, normativa y uso pedagógico futuro. En muchos casos, estos procesos recaen sobre equipos directivos y docentes que conocen muy bien la realidad educativa del centro, pero que no siempre cuentan con formación específica en arquitectura, construcción, costes o planificación de obra. Además, añadir estas responsabilidades a la carga diaria del profesorado puede generar falta de tiempo, estrés y dificultad para decidir con datos suficientes.
Por ello, la transformación de espacios educativos requiere una gestión profesionalizada, capaz de ayudar al centro a decidir qué espacios transformar, cómo priorizar la inversión y qué soluciones resultan más adecuadas. Por eso, cuando en el Colegio Fray Luis de León de Madrid, perteneciente a Dehonianos, se enfrentaron a la necesidad de reformar la planta destinada a Secundaria y Bachillerato, decidieron contar con la ayuda de emotionLAB, una empresa que desarrolla proyectos realizados de manera integral para espacios educativos, que desarrolla soluciones de diseño, ejecución de obra y equipamiento, acompañando a los centros desde la detección inicial de necesidades hasta la entrega final del espacio reformado, amueblado y preparado para su uso. “Damos una solución 360 a los centros que se enfrentan a la transformación de un espacio para hacerlo de manera íntegra y global”, explica su CEO Elena Bolarín.
La transformación del Colegio Fray Luis de León
La actuación partía de la necesidad de actualizar los espacios docentes para adaptarlos a nuevas dinámicas de aprendizaje, generando aulas más abiertas, flexibles y preparadas para distintos usos: explicación, trabajo individual, actividades colaborativas, proyectos en grupo o dinámicas participativas. Para ello, la organización espacial se planteó desde una visión global, atendiendo tanto a la distribución de las aulas como a la relación con las zonas comunes y los espacios de circulación. “Desde la primera fase de codiseño se reunieron una representación del alumnado y de los profesores para exponer ideas y compartir nuestras inquietudes con parte del equipo de emotionLAB”, afirma Raúl González, director del centro.
Uno de los aspectos clave del proyecto ha sido la integración del mobiliario desde las primeras fases del diseño. Las mesas, sillas, elementos de almacenamiento y soluciones de apoyo no se conciben como piezas añadidas al final de la obra, sino como herramientas pedagógicas y funcionales que ayudan a configurar el espacio. Esta decisión permite evitar soluciones rígidas y favorecer una mayor polivalencia, de modo que las aulas puedan adaptarse a distintas metodologías y formas de agrupación.
La reforma también ha prestado especial atención a las condiciones ambientales. La acústica, la iluminación, la elección de materiales, la continuidad visual entre zonas y la calidad de los acabados contribuyen a generar un entorno más confortable para alumnado y profesorado. En etapas como Secundaria y Bachillerato, donde conviven momentos de concentración, exposición, debate y trabajo cooperativo, estas decisiones resultan especialmente importantes.
El caso del Colegio Fray Luis de León muestra cómo una reforma educativa bien planificada puede convertirse en una oportunidad de mejora global para el centro. “Cuando diseño, obra, inversión y equipamiento se coordinan desde una misma visión, el espacio deja de ser un simple contenedor de actividad para convertirse en un recurso activo al servicio del aprendizaje, la identidad del centro y su proyección de futuro”, concluye Elena Bolarín.
(Contenido elaborado en colaboración con emotionLAB)
