consigue que los más pequeños asimilen mejor la información que si lo hacen a etapas más avanzadas gracias a la plasticidad de su cerebro. Si a esto se le suma lo que se conoce como aprendizaje vivencial, es decir, el aprendizaje a través de los sentidos al entrar en contacto con la naturaleza, el impacto es sumamente mayor que una clase teórica.
Por ello, cada vez es más común incorporar actividades en la naturaleza que involucren a los niños para favorecer su aprendizaje: desde visitar una granja escuela o explorar el monte, hasta apostar por viajes a destinos con una alta biodiversidad; de hecho, algunas familias ya comienzan a planificar estas aventuras buscando, por ejemplo vuelos a Lima, la puerta de entrada perfecta para explorar ecosistemas tan vitales como la Amazonía.
Por qué la exposición a la biodiversidad moldea el cerebro infantil
Son numerosos los estudios que afirman que la exposición a entornos naturales no solo favorece el desarrollo cognitivo en menores, sino que mejora también su atención e incluso ayuda a mantener su bienestar emocional. Por ejemplo, la investigación ‘Effects of Nature (Greenspace) on Cognitive Functioning in School Children and Adolescents: a Systematic Review’ de Dianne A. Vella-Brodrick y Krystyna Gilowska concluyó el gran impacto positivo que tienen las zonas verdes en la función cognitiva tanto de niños como de adolescentes.
En esta línea, es imprescindible mencionar el concepto ‘trastorno por déficit de naturaleza’, extendido por el periodista y escritor estadounidense Richard Louv en su libro ‘Los últimos niños en el bosque’. Plantea que, en la actualidad, los niños pasan más tiempo en espacios interiores y están expuestos a las pantallas, por lo que su contacto con el entorno rural se reduce: esto podría generar consecuencias negativas como aumento del estrés y la ansiedad, menor creatividad y dificultades de atención, entre otras. De ahí la importancia de fomentar su aprendizaje en la naturaleza, enseñándoles los grandes beneficios de estos espacios y la necesidad de cuidarlos.
5 aulas al aire libre: destinos para educar en la naturaleza
Una de las mejores experiencias de aprendizaje para ellos es viajar, porque descubren otras culturas, lugares y entornos naturales. Estos son algunos de los destinos más recomendados para viajar con niños.
La Amazonía peruana: ‘entendiendo’ el pulmón del planeta
La selva amazónica es considerada como el ecosistema más rico a nivel mundial, ya que cuenta con unas condiciones únicas que favorecen la vida, consiguiendo una biodiversidad rica y variada. Su clima cálido, húmedo, estable y la gran extensión con la que cuenta ofrecen el espacio perfecto para albergar millones de especies entre plantas y animales de diversos tipos. Todo esto convierte la Amazonía en el destino perfecto para enseñarles sobre temas diversos como el ciclo del agua o las diferentes especies que se encuentran en esta selva.
Llevarlos a lugares con estas características requiere de una adecuada planificación. En este caso, lo recomendable es que las familias interesadas en este destino adquieran un vuelo de Madrid a Lima y, desde la capital peruana, explorar el corazón de la selva y otros lugares emblemáticos de Perú.
Costa Rica: el respeto por la vida silvestre en libertad
Muchos niños conocen diferentes animales sin salir de sus ciudades yendo al zoológico. Esta actividad, no obstante, dista de observar un animal en su hábitat natural: rutinas, alimentación, cómo se comunica y relaciona con su especie, sus movimientos… Costa Rica ofrece una oportunidad única para contemplar animales en su verdadero hábitat sin interferir en su vida diaria.
Islas Canarias: vulcanología y geología en directo
España reúne una amplia selección de lugares capaces de ofrecer experiencias naturales ideales para los más pequeños. Uno de los más llamativos son las Islas Canarias, un destino donde descubrir volcanes, selvas, playas y conocer de forma más visual cómo se formó la Tierra.
Patagonia argentina: el impacto visible del cambio climático
No existe mejor lugar para admirar un glaciar de cerca que la Patagonia. Ahora bien, además de disfrutar de un entorno natural único, este destino permite aprender y observar de primera mano los efectos del calentamiento global y del deshielo, enseñándoles la importancia de reducir la huella de carbono.
Selva Negra (Alemania): botánica y el ecosistema del bosque templado
Un entorno perfecto para aprender acerca de los cambios que suponen las estaciones del año, así como conocer la flora autóctona y cómo evoluciona con el paso de los meses.
Guía práctica para un turismo familiar de impacto cero
Pero no basta con visitar lugares en los que aprender acerca de la naturaleza y su cuidado. Es fundamental dar ejemplo; por eso, conviene tener en cuenta ciertos aspectos antes de viajar a estos y otros destinos:
- No utilizar plásticos de un solo uso.
- Apostar por biólogos locales como guías para las excursiones.
- No influir en la rutina de los animales.
- No arrancar plantas ni flores, ni dañar a los animales e insectos.
- En conclusión, disfrutar de estos lugares implica hacerlo de forma respetuosa y sin dejar rastro.