El año que entré a impartir la asignatura de TICs en el grado de Enfermería en la Universidad Católica de Valencia, tenía claro que mi objetivo era doble. Por un lado, que los alumnos aprendieran a realizar una correcta curación de contenidos digitales y, por otra, que conocieran las herramientas tecnológicas de información y comunicación disponibles, a través de las cuales pueden ayudar a cuidar a la población.

Pero no quería que fuera una asignatura teórica donde yo les cuente lo que hay y ellos lo memorizan, si no que necesitaba que ellos experimentaran en primera persona qué utilidades y cómo pueden ayudarles estas herramientas tecnológicas.

Por ello, desde el primer año, todo el aprendizaje lo realizan de forma teórico-práctica, aprendiendo a través de hacer las cosas ellos mismos (lo que los modernos llaman el ‘learning by doing’). En concreto, para el descubrimiento de la utilidad de las redes sociales en su futuro trabajo, utilizaba la realidad aumentada, a través de la cual los alumnos realizaban una gymkhana virtual en la que los cuadros de la Facultad de Enfermería cobraban vida en sus móviles. 

Así, al pasar la cámara por encima de ellos, los ‘influencers’ del mundo de la Enfermería les daban mensajes en formato vídeo con pistas para ir completando su trabajo. Creo que no hay mayor satisfacción para un docente que escuchar a un alumno de 3º de Enfermería al que entrevistaron sobre esta actividad, decir que le había parecido rompedora y que había disfrutado aprendiendo.


La pandemia, una oportunidad de cambio

Pero en el mes de mayo-junio del curso pasado, ya empezaba a intuir que soltar a los alumnos por la facultad en el presente año escolar en busca de pistas no iba a ser posible, así que necesitaba una alternativa con la que los alumnos siguieran aprendiendo a la vez que disfrutando.

alumnos en clase

Fue en ese momento, buscando alternativas, cuando descubrí las posibilidades que me ofrecía Minecraft: Education Edition. No solo podía crear mi propio mundo virtual (con sus personajes, pistas, estructuras etc…) sino que además podría generar una actividad en la que los alumnos tendrían que tomar iniciativas, ser creativos e integrar conocimientos de otras asignaturas ‘mientras jugaban’.

Así que durante el verano estuve aprendiendo a utilizar Minecraft: Education Edition, a la vez que creaba un Hospital Virtual como base de la actividad, para que los alumnos se sintieran en un entorno familiar.


La actividad

Aunque parezca mentira, muchos de los alumnos no habían jugado nunca a Minecraft, por lo que los primeros minutos de la clase fueron para explicar cómo se juega (y no hizo falta mucho más, se engancharon enseguida). Sin darles más pistas, les pedí que fueran a Admisión para hablar con Ricardo, el administrativo. Un NPC (personaje no jugador) que les da las primeras orientaciones para empezar el juego. 

A partir de aquí, en grupos de 4 personas (separados físicamente, pero unidos en el mundo virtual), fueron recogiendo pistas en formato vídeo (los NPC pueden ofrecer enlaces externos a Youtube o cualquier otra web) a la vez que sobrevivían en equipo al ataque de zombis y otros compañeros.

Mincraft hospital

A veces el siguiente paso estaba claro, otras debían evitar habitaciones como ‘la sala de los monstruos’ y luego, para poder seguir, debían relacionar conocimientos de otras asignaturas, como por ejemplo, cuando se les pedía calcular la dosis de paracetamol para un niño de 8 Kg, para descubrir cuál era la habitación correcta. 

De este modo, los alumnos no solo tuvieron que adquirir conocimientos relacionados con la materia, si no que tuvieron que refrescar otros y aprender a trabajar en equipo, ya que la última pista estaba en una zona oscura poblada de arañas y zombis y la única forma de llegar con vida es que decidieran quién debía llegar hasta ahí aunque para ello tuvieran que perder la vida (por supuesto, esto debían descubrirlo ellos solos). Todo suena muy tétrico, pero el resultado en los alumnos, tanto de descubrimiento de referentes en redes sociales como de disfrute de la actividad, han sido espectaculares.

Toda la información obtenida durante el juego, debían luego contrastarla para publicar un artículo en el blog creado para esta asignatura, que los alumnos utilizan a modo de portfolio, para ir incorporando el resultado de todas las actividades que hacen durante el cuatrimestre.

El alumnado ha agradecido poder desconectar por un momento de problemas y disfrutar aprendiendo en compañía de sus compañeros en un tiempo tan complicado como el que están viviendo.