¡Adiós a las discusiones por el uso del móvil! Esta es la guía definitiva para crear tu propio contrato digital familiar

Establecer horarios, definir espacios sin pantallas o acordar las consecuencias ante incumplimientos son algunas de las recomendaciones de los expertos para elaborar un contrato consensuado entre todos los miembros de la familia.

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Móviles, tablets, consolas y ordenadores forman parte del día a día de los menores desde edades tempranas, tanto para aprender como para divertirse. Por ello, es necesario establecer límites claros en su uso para evitar conflictos, sobreexposición, problemas de sueño o dificultades para desconectar. Más allá de imponer normas de forma unilateral, los expertos recomiendan que las familias elaboren un contrato digital familiar en el que se establezcan acuerdos de forma colaborativa, fomentando la responsabilidad y promoviendo la escucha activa. Además, al participar en su creación es más probable que los menores comprendan, acepten y cumplan estas reglas.

Algunas plataformas como INCIBE o Empantallados cuentan con guías y diferentes modelos de contratos descargables, pero las familias que prefieran diseñar su propio plan también tienen la opción de seguir las pautas que proponemos a continuación. 

Conversar y escuchar 

¿Cómo y para qué se usa la tecnología en casa? ¿Qué dispositivos, plataformas y redes sociales se emplean? ¿Cuánto tiempo creen que pasan conectados los más jóvenes? ¿Encuentran dificultades para desconectarse? Responder a estas y otras preguntas es un punto de partida para que toda la familia reflexione y debata sobre el papel que juegan las pantallas en su vida diaria. También ayuda a que los menores sientan que su opinión cuenta y que, desde el primer momento, perciban el contrato digital familiar como un acuerdo para mejorar la convivencia y el bienestar digital de todos, incluido el de los adultos.

Definir objetivos comunes

Antes de concretar y redactar las normas, conviene plantear el rol que desempeña la tecnología para cada miembro de la familia y qué se quiere conseguir, de forma que las pautas no sean arbitrarias sino coherentes con una finalidad común compartida: mejorar el descanso nocturno, evitar discusiones constantes, fomentar el uso responsable de redes sociales, garantizar la seguridad y privacidad online… 

contrato digital familiar

Establecer normas claras y realistas

Los expertos insisten en que el contrato digital familiar debe recoger compromisos concretos y comprensibles, siempre adaptados a la edad de los menores y a las diferentes épocas del año. Por ejemplo, fijando periodos de uso diario entre semana y fines de semana; escogiendo espacios libres de pantallas (como el comedor o los dormitorios); evitando el uso de dispositivos durante las comidas y cenas; añadiendo normas sobre descargas, compras online o videojuegos; incluyendo edades mínimas para crear perfiles en redes sociales…

Concretar responsabilidades 

Además de sus derechos, es necesario reflejar las responsabilidades que deben asumir y cumplir los menores en el uso de las pantallas: cuidar los dispositivos y no compartir contraseñas; avisar si reciben mensajes incómodos o contenidos inadecuados; o cumplir los horarios acordados sin necesidad de recordatorios constantes.

También es esencial acordar de antemano qué ocurrirá si no se cumplen las normas: reducción del tiempo de uso, retirada del dispositivo durante un periodo determinado… Eso sí, las consecuencias siempre deben ser consensuadas y proporcionales al incumplimiento. 

Dar ejemplo como adultos

Dado que se trata de un contrato digital familiar, resulta fundamental añadir determinados compromisos también para los adultos; por ejemplo, no usar el móvil en la mesa o mientras se comparte tiempo de ocio (juegos, películas, series…), limitar el tiempo en redes sociales o evitar contestar correos laborales a determinadas horas. 

Redactarlo, firmarlo y revisarlo 

Una vez redactado y aceptado, es recomendable que todos los miembros de la familia lo firmen y se imprima para colocarlo en un lugar visible de la casa. En este punto los expertos también recuerdan que conviene revisar el contrato de vez en cuando para actualizarlo y adaptarlo a nuevas circunstancias (nuevos dispositivos, cambio de curso, mayor autonomía de los menores…). 

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Colaboradora de EDUCACIÓN 3.0
Con una trayectoria de más de 20 años en el mundo de la comunicación, actualmente colaboro con EDUCACIÓN 3.0, donde tengo la oportunidad de desarrollar mi otra gran pasión como periodista: crear contenidos relacionados con tecnología, innovación educativa y formación. En cada artículo, reportaje o entrevista que elaboro busco trasladar a la comunidad docente información rigurosa y relevante tratada con un enfoque divulgativo, práctico y cercano.
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