Trabajando las emociones con ‘Los juegos del hambre’

La lectura de un capítulo del popular libro ayudó a los estudiantes de Cristian Olivé a identificar emociones, reflexionar sobre la amistad e, incluso, sobre la violencia en los videojuegos y medios de comunicación.


Esta vez, he propuesto en mi clase una actividad para trabajar las emociones a través de ‘Los juegos del hambre’: la novela de Suzanne Collins plantea una sociedad con tintes distópicos: el gobierno de Panem, conocido como el Capitolio, es una dictadura tiránica que organiza anualmente los Juegos del Hambre.

Año tras año se selecciona a dos participantes de cada uno de los doce distritos para pelear en dicho evento. Solo podrá sobrevivir uno de ellos. Los juegos, que se televisan, son seguidos por los ciudadanos en tiempo real. Por supuesto, la obligación de verlos supone un aviso de lo que el gobierno es capaz de hacerles a ellos y a sus familiares más allegados si no siguen sus normas.

Quizá a alguien le suene el argumento del libro… El videojuego de moda ‘Fortnite’ plantea una trama similar porque los jugadores deben batallar hasta que solo quede uno vivo. En definitiva, una ‘battle royale’ en toda regla.

En la novela de Collins se forjan relaciones sinceras en la arena de los juegos porque, como era de esperar, la unión hace la fuerza. Una de esas amistades, la más tierna, se produce entre la protagonista Katniss, de dieciséis años, y Rue, de doce. Y gracias a esta idea, propuse una nueva actividad en clase. 

Las emociones de Los Juegos del Hambre

Nada más empezar, lancé la siguiente cuestión a mis estudiantes: ¿Cuántos sentimientos descritos son capaces de encontrar en el fragmento escogido del capítulo 18? Por parejas, les dejo unos minutos para que hallen la respuesta. 

Los juegos del hambre en lengua

Después de todo consiguen reconocer una decena de emociones: hay desesperación y sosiego; hay miedo y tristeza; hay odio y esperanza; hay empatía y nostalgia; hay rendición y superación.

Las comentamos y, tras una lectura en voz alta dramatizada, las emociones están a flor de piel. Se han puesto en el lugar de las protagonistas y se sienten abatidos. Entonces hablamos del poder de la amistad ante una crueldad despiadada. ¿Cómo se sentirían ellos ante una situación similar? ¿Cómo lo expresarían? 

Acabando con la violencia en los videojuegos

Y trasladamos la reflexión al mundo de los videojuegos, que suelen incluir violencia extrema. Alguien añade otro debate: el de las imágenes sensacionalistas de sufrimiento ajeno que se suceden en los medios de comunicación. ¿Nos estamos empezando a acostumbrar? ¿Es el mundo que queremos? 

Los juegos del hambre en lengua

Y para concluir la sesión, visualizamos la adaptación cinematográfica del texto. ¿Nos emociona igual? ¿Es como nos la habíamos imaginado? ¿Qué diferencias y qué similitudes encontramos con el fragmento de la novela? Este es el enlace

Y finaliza así una de esas clases en las que lo teórico pasa a un segundo plano porque prevalece la emoción…

1 COMENTARIO

  1. Mira que hay que ser bueno para orientar de forma didáctica pasajes de semejantes mierdas de libros. Por supuesto que vendrían mucho mejor historias de mayor calidad y profundidad para que no se crean los niños que la vida está compuesta de los clichés simplistas y vacíos que dominan este tipo de “obras” (y para que no terminen estupidizándose, que es lo contrario a lo que se quiere), pero como cuestión introductoria y como se orienta para entender las emociones no está mal, aprovechando que en el libro se relatan como emociones fuertes y que el libro está de moda y los muchachos se identifican emocionalmente con este, haciendo más fácil que entiendan de cerca las emociones que experimentan debido a esta identificación, aunque luego los personajes actúen tan estúpidamente cegados por estas y porque el cerebro (y los intereses económicos) de la autora no da para más que para clichés “adolescentes”. A mí desde luego me habría ofendido y me habría parecido un insulto a la inteligencia que me vinieran con Los Juegos del Hambre en una clase del colegio pero para la mayoría funciona siendo que la clase es de emociones y no de literatura (que ahí sí que sería inaceptable). Lo de los videojuegos tengo que ser sincero y decir que me parece una gran cuecura que se pongan en esa tontada. Más bien lo que está perfecto es que se ayude a los niños a entender y a pensar, y a analizar sus emociones. La violencia en los videojuegos no está mal. Yo crecí con Warcraft II, Diablo, Castlevania, Quake… la corrección política quiere arrasar todo a su paso y cree que porque los padres son imbéciles y crían mal a sus hijos y luego estos resultan violentos, los videojuegos tienen “evidentemente” la culpa porque ahí aprenden violencia. Más respeto con los niños que apenas empiezan a vivir pero no son estúpidos, ¿o acaso no os acordáis de cuando érais niños? Decir que hay incluso estudios que muestran la gran tendencia pacífica de las personas que han jugado más videojuegos “violentos” durante su infancia, especialmente los de estrategia. El problema es la educación y la violencia real y su normalización, que no matar zombies y demonios en un mundo virtual e imaginativo que más bien, sobre todo en los juegos de estrategia en tiempo real, mejoran y hasta llevan al límite las capacidades intelectuales, cognitivas, psicomotoras y de concentración ya no sólo de niños sino de adultos. De todas maneras esto sirve para “dar pie a”, transmitir el concepto. Cómo se puede usar literarura y otros medios para este tipo de clases y ya se pueden usar pasajes de libros y/o películas o cortos de mayor calidad con el mismo propósito y da un pantallazo de los debates que se pueden generar y las ventanas de aprendizaje que se pueden abrir. Gracias por transmitir la idea.

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