La salud mental de niños y adolescentes se ha convertido en una de las principales preocupaciones educativas y sociales de los últimos años. Según el estudio longitudinal EMOChild, desarrollado por investigadores de la Universidad Miguel Hernández (Elche, Alicante), uno de cada ocho menores de entre 8 y 18 años presenta síntomas emocionales de gravedad clínica, mientras que un 34% se encuentra en situación de riesgo emocional. Por su parte, el ‘Barómetro Juventud, Salud y Bienestar 2025’, elaborado por el Centro Reina Sofía de Fad Juventud y Fundación Mutua Madrileña, señala que el 54,7% de los jóvenes españoles asegura haber sufrido algún problema psicológico o de salud mental durante el último año.
Esta realidad plantea también un reto para los centros educativos: cómo promover el bienestar emocional y dotar al alumnado de herramientas que le permitan afrontar los cambios y dificultades propios de cada etapa. Ante esta situación, cada vez son más las voces que reclaman una respuesta preventiva desde el ámbito educativo. Entre ellas se encuentra la del neuropsicólogo y doctor en Psicología Álvaro Bilbao, especializado en la divulgación sobre desarrollo cerebral, aprendizaje y bienestar emocional. “No tenemos que esperar a que los adolescentes estén mal para actuar. Tenemos que promocionar la salud mental en fases tempranas, y el mejor lugar para hacerlo son los centros educativos”, afirma.
Con este planteamiento, GSD Educación pondrá en marcha durante este curso escolar ‘Thinking Kids’, un programa integral diseñado por el propio Álvaro Bilbao que se implantará de forma progresiva en los diez colegios de la cooperativa en la Comunidad de Madrid. El programa busca proporcionar al alumnado herramientas prácticas para comprender cómo funciona su cerebro, gestionar mejor sus emociones, desarrollar autonomía, fortalecer la toma de decisiones y construir relaciones personales saludables. Todo ello desde una aproximación fundamentada en el conocimiento científico actual sobre neurodesarrollo, aprendizaje y salud mental.

Una necesidad educativa que trasciende las aulas
Los expertos coinciden en que la adolescencia constituye una de las etapas más sensibles del desarrollo humano. Durante estos años pueden aparecer buena parte de los problemas relacionados con la salud mental, al tiempo que los jóvenes deben afrontar cambios biológicos, sociales y emocionales cada vez más complejos. Para el neuropsicólogo, el bienestar emocional no puede entenderse como una cuestión ajena al aprendizaje. “Cuando un niño o un adolescente no se siente seguro o está viviendo situaciones de estrés, su capacidad de aprendizaje se desploma. El cerebro entra en modo supervivencia y se apagan los centros de aprendizaje”.
La relación entre bienestar emocional y aprendizaje también ha ganado peso en el debate educativo. Diversas investigaciones internacionales han estudiado el papel de las competencias socioemocionales en el desarrollo del alumnado y organismos como la OCDE llevan años incorporándolas a sus análisis sobre educación. El objetivo es que los estudiantes no solo desarrollen conocimientos académicos, sino también capacidades relacionadas con la gestión de las emociones, las relaciones sociales y la toma de decisiones.
Bienestar emocional y aprendizaje, dos caras de una misma realidad
Desde esta perspectiva, GSD Educación plantea que la escuela puede desempeñar un papel activo en la promoción del bienestar emocional, del mismo modo que lo hace en el desarrollo académico. “Un alumno que está bien es un alumno predispuesto a aprender”, afirma Gustavo Pita, director de Educación de GSD Cooperativa. “El bienestar del alumnado siempre ha formado parte de la preocupación de los centros educativos, pero hoy contamos con más información y más herramientas para abordarlo de una manera estructurada y rigurosa”, matiza.
La incorporación de ‘Thinking Kids’ a los Colegios GSD responde precisamente a esa necesidad de avanzar hacia modelos más sistemáticos y fundamentados en la evidencia. “Hasta ahora muchas iniciativas dependían de recursos concretos o actuaciones puntuales. Este programa aporta una metodología estructurada, desarrollada específicamente para trabajar el bienestar emocional y respaldada por el conocimiento científico”, comenta Pita.
La iniciativa se integrará en el proyecto educativo de los Colegios GSD y se desarrollará de forma progresiva a través de distintos materiales adaptados a la madurez del alumnado y la formación del profesorado, combinando el trabajo en el aula con la implicación de las familias y el acompañamiento de los equipos educativos.
Una apuesta por la educación basada en evidencia científica
La puesta en marcha de ‘Thinking Kids’ forma parte de una línea de trabajo más amplia con la que GSD busca incorporar al ámbito educativo los avances científicos relacionados con el aprendizaje, el desarrollo cognitivo y el bienestar emocional. “La salud emocional ya no puede considerarse un asunto secundario en educación. Hablar de bienestar emocional es hablar también de aprendizaje, de convivencia, de autonomía y de desarrollo personal”, puntualiza Pita
Con esta iniciativa, GSD refuerza su compromiso con un modelo educativo integral que entiende que formar a los jóvenes del siglo XXI implica no sólo transmitir conocimientos, sino también ayudarles a desarrollar las herramientas personales necesarias para afrontar con éxito los desafíos de una sociedad cada vez más compleja.
(Este contenido ha sido elaborado en colaboración con GSD Educación)



