‘La mona lisa’ de Leonardo, ‘Las señoritas de Avignon’ de Picasso, ‘La maja desnuda’ de Goya… Los nombres propios del mundo del arte son, en su gran mayoría, masculinos. Al igual que sucede en  en muchos otros campos como la ciencia o el cine, esto no quiere decir que no hayan existido artistas femeninas, sino que muchas de ellas y sus obras quedaron a la sombra de las de sus compañeros varones. En el Museo del Prado, por ejemplo, solo 10 obras creadas por mujeres cuelgan en sus salas, de una colección de más de 1.000 obras expuestas. 

Es un hecho que en la asignatura de Historia del Arte, el temario está centrado mayoritariamente en estudiar y analizar la obra de artistas masculinos, y el papel de la mujer queda relegado en muchas ocasiones al de musa o protagonista de los cuadros, a menudo denudos, como denunció el colectivo artístico feminista ‘Guerrilla girls’ en los años 80.

Reivindicar las obras de artistas femeninas y equiparar su trascendencia en las disciplinas artísticas a la de sus compañeros debe ser un objetivo de la educación en igualdad. Para ello, os presentamos a diversas mujeres que dejaron huella en el mundo artístico. 

Sofonisba Anguissola (1535- 1625)

Sofonisba Anguissola

La obra de Sofonisba se vio marcada por un hecho recurrente en la historia: sus obras fueron atribuidas a artistas masculinos. Esta pintora renacentista vivió durante años en España, convirtiéndose en una de las retratistas de la corte del siglo XVI, con obras como ‘Felipe II’ (1565) o ‘Isabel de Valois sosteniendo un retrato de Felipe II’ (1561-1656) que, sin embargo, fueron atribuidas durante años al pintor español Juan Pantoja. A día de hoy, es de las pocas mujeres cuyas obras pueden verse expuestas en el Museo del Prado, como los dos cuatros anteriormente citados. 

Clara Peeters (1580-1621)

Clara Peeters

Esta pintora barroca flamenca fue la primera mujer en romper el techo de cristal artístico del Museo del Prado al contar, 200 años después, con una exposición en solitario dedicada exclusivamente a su figura. Caracterizada por sus bodegones plagados de quesos, frutas, flores o pescados (pionera en la introducción de estos animales con su obra ‘Bodegón con pescado, vela, alcachofa, cangrejos y gambas’ 1611), quiso dejar constancia de su figura como mujer artista a través de una serie de autorretratos, ocultos en forma de reflejo en jarras, vasos o candelabros de sus cuadros. Su obra estuvo prácticamente oculta hasta los años 60, cuando comenzó a investigarse con el objetivo de recuperar su legado artístico. 

Artemisia Gentileschi (1593-1656)

Artemisia gentileschi

Natural de Roma, fue la primera mujer en la historia que consiguió entrar en la Academia de Bellas Artes de Florencia. Con una gran influencia del naturalismo de Caravaggio pero desde una perspectiva feminista, Artemisia plasmaba en sus cuadros a mujeres heroicas, fuertes o víctimas, personajes procedentes de episodios bíblicos o inspirados en el mundo mitológico. Víctima de una agresión sexual, la artista trató de transmitir y reivindicar con su arte el poder de la mujer y la denuncia sobre la violencia hacia ellas. En una de sus obras más famosas  ‘Judith decapitando a Holofernes’ (1612 – 1613), retrata uno de los episodios bíblicos más representados en la historia del arte: la decapitación del general asirio Holofernes a manos de Judith. 

María Blanchard (1881-1932)

María Blanchard

De orígenes cántabros, su vida estuvo muy marcada por una discapacidad provocada por un accidente que sufrió su madre cuando estaba embarazada de ella. Ante las múltiples burlas que recibía, María decidió refugiarse en lo que más feliz le hacía: la pintura. Estudió en Madrid y viajó a París, donde descubrió el Cubismo de la mano de artistas como Juan Gris, vanguardia que marcaría su estilo pictórico. En su obra pueden observarse bodegones, caracterizados por las perspectivas y formas geométricas cubistas así como otros cuadros que se desmarcan un poco de este género como ‘La Comulgante’ (1914), cargada de simbolismos. 

Remedios Varo (1908- 1963)

Remedios Varo | Herry Lawford

Aunque nació en España, Remedios siempre tuvo el corazón mexicano y fue allí donde se convirtió en una de las máximas exponentes del surrealismo surgido en el país. En sus obras, plagadas de misticismo y ambientes fantasmagóricos, buscó romper el papel de la mujer como objeto de deseo masculino a través de la representación de brujas o alquimistas. Entabló amistad con pintores como Diego Ribera o Frida Kahlo,también representantes de este género artístico en el país norteamericano. Algunas de sus obras más importantes son ‘Reflejo lunar’ (1957) o ‘Papilla estelar’ (1958). 

Ángeles Santos (1911-2013)

Ángeles Santos Torroella - Self-portrait

Apasionada de la pintura, fue una de las artistas españolas más brillantes del S.XX. Comenzó a pintar a una edad muy temprana, y con solo 18 años realizó una de sus obras más famosas: Un Mundo, en la que retrató su propio universo interior motivado por unos versos del poeta Juan Ramón Jiménez. Trabajó el Surrealismo y el Expresionismo, con influencias del Realismo Mágico. Rompió los roles de género de la época, lo que le llevó a ser internada en un psiquiátrico, aquejada de una supuesta obsesión con la pintura, pues en esa época no estaba bien visto que una mujer se dedicase a este campo.