Con rollos de papel higiénico, con sal de colores, inspiradas en las estaciones del año o para cuidar el medioambiente… Las manualidades son una actividad ideal para pasar un rato agradable en familia a la vez que se refuerza la creatividad, la imaginación y la psicomotricidad fina. Además, permiten convertir materiales como las esponjas en todo tipo de objetos divertidos y originales. ¡Mira!

Títere conejo

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Para dar vida a este conejito, hay que conseguir distintas esponjas rectangulares de colores, pinzas de tender, un cúter y una pajita larga. Para dar forma al cuerpo hay que doblar una esponja por la mitad y pegar sus extremos con silicona líquida, ayudando a presionar la zona durante un tiempo con las pinzas para que se pegue mejor. Con otra de ellas, se cortan dos trozos para hacer las orejas y con lo que queda de ella, se dobla y se pegan los extremos. Con otra esponja de diferente color, se cortan tres tiras para hacer el hocico del animal y se enrollan sobre sí mismas con silicona. Una vez listas todas las esponjas, se van pegando de tal manera que simulen la cara y cuerpo del conejo y se añaden pequeños detalles como ojos móviles y bigotes con goma eva. 

Haz tus propios ‘squishies’

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Los ‘squishies’ son juguetes que simulan diferentes objetos u animales y que están fabricados con materiales blandos que pueden estrujarse. Y en este vídeo se explica cómo crear uno de ellos utilizando estropajos. Junto a ellos, utiliza foamy moldeable de colores, rotuladores de colores y tijeras. Para comenzar, hay que quitar del estropajo la parte áspera y dibujar con un rotulador sobre él el objeto que se quiera reproducir con el ‘squish’. Se recortan los diseños y se forran con el foamy de colores, se dejan secar durante toda la noche y ¡listos!

Manualidades con esponjas recicladas 

El objetivo de esta actividad es crear un cuadro compuesto por distintos edificios utilizando esponjas. Para ello, se comienza pintando de tiza un cartón rectangular que será la base sobre la que se sostendrá la manualidad. Tras esto, se van pegando sobre él las esponjas en diferentes posiciones para simular los edificios. Para ello utiliza tanto esponjas cuadradas como ovaladas. Estas últimas, cortadas por la mitad, son ideales para dar forma a los techos de las viviendas. También se añaden las puertas y ventanas, como detalles finales, utilizando recortes más pequeños.

Flores con esponja 

Se comienza cortando la esponja en tiras del tamaño de un dedo: cinco de un color y tres de otra de diferente color. Estas últimas se cortan de nuevo a lo largo por la mitad hasta obtener seis tiras. Se cogen tres de estas y se parten por la mitad para obtener cinco trozos de esponja más pequeños. Después, se cogen las tiras iniciales, se introducen sobre ellas una de las pequeñas, se doblan por la mitad y se pega el extremo para formar el pétalo. Una vez listos todos los pétalos, se dobla en forma de caracol una tira de esponja, para formar la parte central de la flor, y se pegan a su alrededor los pétalos. Una vez lista, se añade una pajita verde a modo de tallo y se le añaden hojas de goma eva para darle más originalidad. 

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Lucía García López

Periodista, redactora y feminista. Me gusta el cine, la música, el arte y la política. Aprendiendo día a día. Convencida de que la cultura es la mejor arma de transformación