Un rincón de lectura puede convertirse en ese lugar de la casa o del aula al que los niños y niñas quieran volver para sentarse con un cuento, descubrir nuevas historias y dejar volar la imaginación. Pero para crearlo no basta con colocar unos cojines y una estantería; también es importante cuidar la postura, la iluminación o la comodidad. ¿Cómo crear un rincón atractivo, acogedor y saludable para los más pequeños?
Asiento cómodo y adaptado a su altura
El primer paso es elegir un lugar donde sea posible leer sin que terminen encorvados o incómodos. Puede ser un sillón infantil o una silla cómoda con respaldo, siempre que permita apoyar la espalda y mantener los pies en el suelo o sobre un pequeño reposapiés si el menor no llega bien al suelo. También conviene colocar el libro a una altura que evite tener que inclinar demasiado la cabeza. En este sentido, el Consejo General de Colegios de Fisioterapeutas de España y de la Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria (AEPap) recomienda utilizar un atril para mantener la vista al frente y evitar así doblar la espalda.

Cerca de una fuente de luz natural
Una ventana puede ser una buena ubicación para el rincón de lectura siempre que la luz no provoque deslumbramientos. Lo ideal es que ilumine las páginas de forma indirecta o lateral en lugar de incidir directamente sobre ellas. Además, contar con una buena iluminación ambiental evita que el menor tenga que acercarse demasiado al libro para verlo con claridad. Y si el espacio recibe demasiada luz en determinados momentos del día, unas cortinas o estores ayudan a regularla.
Iluminación que pueda adaptarse
En caso de que no se cuente con una buena iluminación natural o los niños prefieran leer por la noche, las lámparas inteligentes son una opción muy útil, ya que se caracterizan por incluir niveles y modos lumínicos adaptables a cada actividad. En cualquier caso, lo importante es evitar que la luz incida directamente sobre las páginas y produzca reflejos o sombras. Durante el día, conviene aprovechar la luz natural y, cuando sea necesario, complementarla con una fuente de luz dirigida hacia el libro.
Mantener los libros al alcance
Contar con una estantería o un espacio destinado a los libros infantiles cerca de su asiento les ayuda a tenerlos a mano y acceder a ellos sin depender de un adulto. Tener las portadas visibles facilita que ellos mismos elijan qué quieren leer y hace que el espacio resulte más atractivo. También es posible ir cambiando algunos títulos para renovar su interés. Así, además de estar pensado para leer, este espacio favorece que tomen pequeñas decisiones de forma autónoma.
Dejar que participen en la decoración
El último paso es dejar que ellos mismos le den personalidad a ese rincón. Pueden elegir algunos cojines, hacer un dibujo para decorar la pared o escoger una manta y otros pequeños accesorios. No es necesario que todo quede perfectamente coordinado, pero sí es importante que sientan el espacio como propio. De esta forma, podrán incorporar sus gustos y preferencias y hacer que ese pequeño rincón resulte más acogedor para ellos.


