Así ha evolucionado Word en sus casi 35 años de historia

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Era octubre de 1983 cuando Microsoft lanzaba el primer Word, su programa de edición de documentos de texto tan representativo en la actualidad. Ahora, casi 35 años después, merece la pena comprobar la generosa evolución que tanto éste como sus compañeros de Office han tenido, ganando en versatilidad, funcionalidades y características.

1983: el primer Word no llegó a Windows

Windows siempre ha sido la gran perla de Microsoft, pero curiosamente Word no se estrenó en este sistema operativo. Ideado por Simonyi y Brodie, dos programadores que tenían experiencia previa en el desarrollo de Bravo, uno de los primeros editores de texto WYSIWYG —What You See Is What You Get, que en español podría traducirse como ‘lo que ves es lo que tienes’— del mercado y creado por Xerox, compañía de la que Microsoft les ‘fichó’.

De hecho, en 1983 ni siquiera existía Windows tal y como lo conocemos hoy en día: Microsoft lanzó Word 1.0 para MS-DOS y Xenis, una versión de Unix creada por Microsoft. Posteriormente añadieron nuevas versiones con pequeñas modificaciones, dirigidas a sistemas como Atari ST o Macintosh de Apple. Como nota curiosa, el código fuente de esta primera versión de Word se liberó en el año 2014, y está disponible en el Computer History Museum.

1991: el reconocimiento

En plena evolución de los ordenadores personales, desde las interfaces basadas en texto a las interfaces gráficas, el lanzamiento de Windows 3.0 en 1990 fue esencial para lograr el éxito del Word de la época. Word 2.0 se lanzó en 1991, apenas unos meses después del último Windows y coexistiendo junto a otras versiones para MS-DOS y Mac. Sin embargo, el éxito del sistema operativo repercutió en que Word comenzase a ser una pieza clave en la ofimática moderna: las máquinas de escribir empezaron a dejarse de lado, sustituyéndose por el procesador de textos digital.

Es en la década de los 90 cuando la evolución y el crecimiento de Word comienza a ser desmedido debido, entre otras circunstancias, al imparable crecimiento de la informática tanto en el hogar como en las oficinas del mundo entero. Microsoft lanza Word 6.0 en 1993, en una iniciativa por sincronizar las versiones disponibles para diferentes sistemas operativos, y con un fuerte lavado de cara tanto interno (en su código de desarrollo) como externamente, para adaptarse a las novedades de las interfaces de aquella época… y de paso, asentar lo nuevo que estaba por llegar.

Un viejo amigo llamado Clippy

Un cambio más profundo todavía llego en 1996 con Word 97, la primera versión en incorporar el asistente Clipo —en inglés, Clippy—, que rápidamente se convirtió en una de las ‘mascotas’ de software más representativas de la historia. Y tras él Word 2000, ya englobado bajo la suite Office 2000 —cada día era más reconocida—, que siguió con las versiones 2002, 2003, 2007, 2010, 2013 y la última Word 2016, todas estas de la época más reciente.

Durante todos estos años y con cada versión, Microsoft fue añadiendo funcionalidades a Word para adaptarlo a los tiempos modernos y a las necesidades de los consumidores, creando uno de los procesadores de textos más utilizados en el mundo.

El cambio más importante de Word: su salto a ‘la nube’

Pero junto a todas estas pequeñas y grandes evoluciones de las diferentes versiones de Word en los últimos 15 o 20 años, tal vez la más representativa de entre las recientes sea el cambio que supone Office 365: el salto a ‘la nube’ para Word.

Tanto éste como el resto de programas de Office (Excel, PowerPoint, OneNote, etcétera) se pueden ahora ejecutar completamente a través de un navegador, e incluso nos permite acceder a los ficheros que vamos creando en cada momento mediante ‘la nube’ de Microsoft, llamada OneDrive. De este modo, no dependemos de tener el fichero en el disco duro o en una memoria externa; simplemente necesitaremos una conexión a Internet para acceder a él.

La versión más educativa de Office 365

Junto al salto a ‘la nube’, Microsoft también ha liberado versiones de Office 365 específicas para educación que incorporan múltiples funciones de colaboración y trabajo en equipo, que pueden ser siendo un aliado de gran ayuda para el día a día a las aulas y que muchos centros ya han comenzado a integrar. Además de todo esto, otro de los ejes clave de Office como herramienta en educación son los recursos que Microsoft ha volcado en su web, y que incluyen desde tutoriales y guías de aprendizaje para alumnos hasta una comunidad mundial para profesores y formadores.

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