Si los docentes no enseñan a usar la IA en la educación, ¿quién lo va a hacer?

La decisión de limitar el uso de tecnología en las aulas no se puede tomar de la noche a la mañana transmitiendo la idea de que los centros educativos son el origen del problema que tienen los menores con sus dispositivos cuando, en realidad, deberían considerarse como la solución.

4 min. de lectura

El sector educativo y la sociedad en general están inmersos en un acalorado debate sobre si es adecuado utilizar tecnología en los centros; de hecho algunas comunidades autónomas ya han tomado un claro partido y han aprobado leyes que limitan la presencia y el uso de dispositivos en las aulas. Como responsable de un medio de comunicación líder en innovación educativa, que lleva desde sus orígenes apostando por las TIC como herramienta al servicio de la mejora educativa, creo que mi posición está clara. 

Ahora bien, también soy periodista y, por tanto, debo realizar una lectura y escucha atenta de todas las opiniones y posiciones. ¿Cómo no voy a entender a los padres preocupados porque sus hijos no se separan de sus smartphones o tabletas? ¿O a los que ven que han perdido la capacidad de atención y les cuesta leer o realizar cualquier tarea durante más de cinco minutos sin mirar una pantalla? También soy consciente de que ha habido proyectos de implantación TIC en los que se ha empezado la casa por el tejado con el único afán de inundar las aulas de dispositivos sin ni siquiera formar antes a los docentes sobre cómo usarlos con un enfoque pedagógico.

IA y tecnología en la educación

Los centros, parte de la solución

Pero la decisión de limitar el uso de tecnología después de años de un proceso de digitalización no se puede tomar de la noche a la mañana y, sobre todo, transmitiendo la idea de que los centros educativos son el origen del problema que tienen los menores con sus dispositivos cuando, en realidad, deberían considerarse como la solución. Me disgusta el cortoplacismo detrás de estas decisiones, muy unido a un populismo y al afán político por ser el primero en dar el golpe sobre la mesa. Porque antes de redactar estas leyes, ¿se ha analizado en profundidad los estudios científicos nacionales e internacionales existentes sobre las ventajas que conlleva la tecnología?, ¿se ha dialogado con los centros educativos y los docentes o se han valorado los maravillosos proyectos que se están realizando y que no podrían llevarse a cabo sin tecnología?, ¿se ha reflexionado si nos enfrentamos a un problema mayor como sociedad cuyo origen está realmente fuera de las paredes de los centros? 

«No se puede transmitir la idea de que los centros son el origen de un problema cuando son en realidad la solución«

La tecnología ha llegado para quedarse y la asombrosa irrupción de la IA es la mejor muestra de ello. Podemos debatir sobre su correcto uso en los centros, las edades para introducirla, los problemas derivados de proyectos TIC sin una verdadera planificación ni la necesaria formación docente, la propia gestión que realizan las familias… Porque la pregunta que me sigo haciendo es: si los docentes y centros no enseñan a utilizar una tecnología como la IA o cómo hacer un uso adecuado de las redes sociales, ¿quién lo va a hacer?

Este editorial se publicó en el número 58 de la revista impresa de EDUCACIÓN 3.0. Si quieres recibirla puedes suscribirte en nuestra tienda online.

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Director de EDUCACIÓN 3.0
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Con más de 30 años de experiencia, soy periodista especializado en educación, tecnología y libros. Fundador y director de EDUCACIÓN 3.0, lidero la estrategia editorial y coordino el equipo de periodistas y expertos en metodologías activas, competencia digital docente, inteligencia artificial en educación, recursos educativos y tendencias pedagógicas. Bajo mi dirección, EDUCACIÓN 3.0 se ha consolidado como el medio de comunicación líder para docentes, equipos directivos y profesionales del sector educativo, con contenidos orientados a la práctica docente y a la toma de decisiones en centros educativos.
4 comentarios
  • Concuerdo plenamente con este artículo. La IA llegó para quedarse y no podemos hacer nada más que adaptarnos a ella y tratar de sacarle el máximo de sus beneficios, mientras a su vez contrarrestamos los efectos no deseados, como que los alumnos la ocupen para realizar sus deberes en vez de que les sirva de tutora personalizada para poder hacerlos.

  • Definitivamente, si los educadores no enseñan el uso productivo y ètico de las herramientas digitales como la IA, ¿quién lo hará?. Claro está que se requiere cierto nivel de madurez para aprender a usar la IA como una herramienta para el aprendizaje. Entonces la pregunta es, a qué edad les enseñamos?. Podría sugerir que a partir de 7mo grado, podemos trabajar temas como la ética, creatividad con IA, prompt efectivos, contraste con diferentes fuentes de información, etc… Pero puedo asegurar que los niños desde 5to grado están usando IA, como herramienta de interacción digital.

  • Creo que el artículo da por resulta una cuestión previa que está lejos de estarlo: ¿a partir de qué edad y con qué criterios pedagógicos introducimos la IA en el aula?

    Como docente en activo, echo en falta que el debate no se quede en el «hay que hacerlo» y entre de lleno en el «cómo y cuándo». No es lo mismo trabajar con IA en secundaria que en infantil o primaria, y las implicaciones cognitivas, éticas y sociales de esa decisión merecen más que una mención de pasada.

    El segundo punto ciego, para mi aún más urgente, es la formación docente real. El artículo menciona que algunos proyectos TIC «han empezado la casa por el tejado» sin formar antes al profesorado, y tiene razón. Pero eso mismo se aplica ahora a la IA, se nos pide que la integremos en el aula sin que exista una formación sistemática, reconocida y con tiempo lectivo para llevarla a cabo. La buena voluntad individual no puede ser el único motor de un cambio estructural.

    Dicho esto, el artículo acierta al señalar que prohibir sin educar no es la solución. La escuela debe ser parte de la respuesta, pero para eso necesita recursos, formación y un debate pedagógico serio sobre la edad adecuada.

  • ¡Hola!
    Me ha parecido un artículo muy interesante y coincido plenamente en la importancia de integrar la Inteligencia Artificial en el ámbito educativo, ya que es una herramienta que ha venido para quedarse y es absurdo empeñarse en continuar enseñando dándole la espalda. Como futura docente, considero que es esencial aprender y, sobre todo, enseñar a usar la IA de manera correcta, ética y crítica, para sacarle el máximo partido, sin perder nuestra capacidad de desarrollo cognitivo.
    Considero que la IA es un recurso de gran valor que facilita nuestra labor como docentes, nos ahorra horas de trabajo, e incluso nos da un empujoncito de creatividad a la hora de dinamizar las actividades en el aula. Y si nosotros la usamos, ¿por qué nuestros alumnos no van a poder hacerlo?
    Es cierto que dedicamos mucho tiempo a preocuparnos por el uso que hacen los alumnos de la IA, sin embargo, nadie les ha enseñado a usarla. Es aquí donde está nuestra labor, en enseñarles a utilizarla como una herramienta más, en lugar de como un generador de conocimiento al que no hay que cuestionar. Si no les enseñamos a ser críticos con la información que la IA les da, no podemos pedirles que lo sean.
    ¡Un saludo!

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