El vídeo, un aliado para el aprendizaje

El uso de contenidos audiovisuales en el aula no sólo mejora el proceso de enseñanza-aprendizaje, también potencia la creatividad y fomenta el espíritu crítico del alumnado.

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vídeo para mejorar el aprendizaje

Un 83% de los profesores considera que el uso de vídeos en el aula fomenta la colaboración, mientras que para un 84% este formato mejora los resultados académicos que obtienen los estudiantes. Estas son dos de las conclusiones del estudio ‘The State of Video in Education 2018’ de la plataforma de vídeo Kaltura, que ha preguntado a docentes de todo el mundo por qué emplean contenidos audiovisuales en sus clases y cómo los utilizan.

Este informe recoge, además, las opiniones del alumnado: sólo un 26% reconoce que sus profesores los usan con cierta regularidad, a pesar de que  un 92% afirma que sus ganas de aprender aumentan gracias a los vídeos.

Uso del vídeo en educación

En este contexto, y dado que los estudiantes viven rodeados de continuos estímulos audiovisuales que proceden de la televisión o el cine, “se ha vuelto de vital importancia adaptar el proceso de enseñanza a la realidad actual con la que conviven”, afirma Miguel Ángel Andrés Reyes, profesor TIC y de Libre Disposición en Secundaria en el Colegio Platero Green School de Málaga. Asimismo, en el caso de los escolares con dificultades de aprendizaje (por ejemplo, TDAH), los vídeos son un material de especial utilidad.

Desarrollo del pensamiento crítico

Los profesores que optan por recursos audiovisuales promueven en el aula un modelo de enseñanza y aprendizaje gracias al cual el alumnado adopta un rol activo. Esto implica que, entre otras actividades, tenga que buscar información relacionada con el tema que se trabaja o que cree productos digitales en forma de tablón, mural, cuento… Así lo cree María Fernández-Rufete Navarro, maestra de Educación Primaria e Inglés, que añade: “A partir de aquí, trabajo cooperativo y el desarrollo de la creatividad cobran mayor protagonismo”.

Igualmente, la motivación y el interés hacia aquello que cuenta crece: el empleo de elementos alternativos como animaciones interactivas o una selección de imágenes con una música de fondo, entre otros ejemplo, siempre son mucho más atractivas y sugerentes que la lección tradicional.

Alumnos trabajando con tabletas

Otro punto a favor del uso de contenidos audiovisuales está relacionado con el hecho de que los estudiantes desarrollen un espíritu crítico, se muestren más sensibles a la información y sean más participativos. “Los niños están indefensos ante los medios. La razón es la falta del lenguaje que les permita analizar y establecer una actitud crítica ante los estímulos audiovisuales y la pluralidad de la información. Implementar los medios en la escuela para ello, fortalece su formación social y cívica”, explica Andrés Reyes.

Una de las metodologías activas que más recurre al formato audiovisual es el Flipped Classroom. Lola Millán, tutora de 3º de Primaria en el Colegio San Gabriel de Zuera en Zaragoza, ha recurrido a ella en experiencias como ‘¿Te reconoces?’. Asegura que recurrir a estos contenidos mejora su eficacia en el aula, le permite profundizar en los temas y llevar a cabo actividades que atienden a la diversidad. “En cuanto a los estudiantes, trabajan a su ritmo, se autoevalúan de manera constante y saben en qué punto de su aprendizaje están”, añade.

Para cualquier asignatura

Documentales, largometrajes o cortometrajes de ficción o no ficción, presentaciones… Los contenidos audiovisuales son muy diversos y su utilización se extiende prácticamente a cualquier asignatura como una clase de Lengua Castellana y Literatura, donde el docente selecciona determinados vídeos con anuncios para abordar, por ejemplo, los estereotipos; o una de Ciencias Naturales en la que un documental sirve para tratar el cambio climático. “Incluso en el área de Ciencias Sociales, donde estos contenidos pueden ser visitas virtuales a museos o exposiciones”, apunta Fernández-Rufete.

El caso del cine es especial porque tiene mucho que aportar al alumnado, ya que permite profundizar en el lenguaje audiovisual, su gramática, la utilización de palabras adecuadas al contexto en el que se producen… así como una educación en valores. “Los estudiantes se aproximan así a una realidad lejana a su cotidianidad, trabajan la empatía y dan forma (imagen y sonido) a aquello que interpretan como ‘si no lo veo, no lo creo’, señala Andrés Reyes. Este docente recuerda cómo a través de los contenidos audiovisuales de ficción es posible abordar contextos históricos, revivir personajes o viajar a lugares desconocidos e imaginarios.

Promoviendo la reflexión

A partir de aquí, los ejercicios y las dinámicas que completan a los recursos audiovisuales son muy variados. Los estudiantes podrían trabajar en sus propios vídeos o participar en debates a partir de la selección de un cortometraje o documental.

Todo ello, enfocado a “la reflexión y el análisis de ideas, generando conocimientos y desarrollando nuevos aprendizajes con la ventaja de comunicar mensajes en distintos formatos como texto, sonido e imagen, y acercarles a la realidad”, concluye Rufete-Fernández.

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