Una escuela infantil ‘abierta’ durante la pandemia

Tras el decreto del estado de alarma, la Escuela Infantil ‘Carrusel’ situada en Alcalá de Henares (Madrid) tuvo que reinventarse para seguir manteniendo el contacto con los pequeños y sus familias. Para ello, crearon un espacio online para seguir las actividades desde casa. Su directora, Ramona Avilés, nos lo explica.

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Nuestra escuela infantil cuenta con nueve aulas de alumnos desde los cuatro meses a los tres años, 15 educadores y 4 personas del PAS (Profesionales de la Alta Sensibilidad). Disponemos de una propuesta pedagógica que se basa en el desarrollo de las Inteligencias Múltiples y en la colaboración con las familias, participando de manera decidida en las actividades propias de la escuela, al tiempo que aprenden y desarrollan habilidades para atender a las necesidades de los niños de una manera más adecuada. 

Pero, ¿de qué forma podíamos acompañarlos cuando tenemos que cerrar tras el decreto del estado de alarma?

La necesidad agudiza el ingenio: un espacio online

La tarea educativa en todos los niveles, pero especialmente en Educación Infantil, tiene una gran carga emocional y relacional, tanto para educadores como para los niños y niñas y sus familias con lo que nuestra propuesta u objetivo se convierte en un auténtico reto para todos.

¿De qué manera podíamos seguir manteniendo la comunicación con las familias durante la pandemia? Ofreciéndoles un espacio online donde pudieran encontrar actividades educativas, de acuerdo con nuestra propuesta pedagógica, que les ayudase a establecer rutinas con sus hijos, favoreciendo su proceso de aprendizaje y desarrollo, y siendo asequibles al entorno doméstico. Todo ello con el apoyo y los recursos de un equipo educativo en el que confían y que conoce a los niños.

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Partiendo de estas necesidades tan importantes para todo el equipo y gracias a las sugerencias de personas cercanas a nuestro entorno educativo, decidimos utilizar una aplicación para diseñar una web que, sin grandes conocimientos informáticos, nos permitiera introducir textos, imágenes, enlaces a otras páginas web, vídeos… además de mantener el contacto con las familias y compartir una serie de recursos y contenidos que les fueran útiles para ellas y sus hijos.

Nuestro modelo de trabajo durante el confinamiento

De este modo, enviamos a todas las familias el enlace a nuestra nueva página a través de un SMS junto con un tutorial, para que pudieran conectar sus smartphones a la TV a través de una app, de manera que los contenidos publicados a diario pudieran ser vistos por las familias y los niños en pantallas más grandes, facilitando la presencia de los educadores en el entorno familiar.

Tras estos primeros pasos, implantamos un modelo de trabajo que seguir durante la etapa de confinamiento. Conocemos muy bien las necesidades de la primera infancia, sus características y sus intereses, así como al colectivo de familias; otra cosa bien distinta es hacer de ello y de nuestro trabajo, que es particularmente presencial, una oferta de ayuda y aprendizaje ‘a distancia’ como la que sigue:

·    Adaptamos desde el primer día el modelo de trabajo cooperativo que utilizamos en nuestra escuela desde hace muchos años para trasladarlo al entorno doméstico, tanto de los profesionales de la escuela como de las familias.

·    Para ello, recibimos una formación en cascada. Los coordinadores de nivel recibieron formación inicial con un experto, y con su ayuda diseñaron el sitio web, siendo éstos, a su vez los que se encargaron de la organización y ubicación de los materiales elaborados por todo el equipo, que también recibió formación. ¡Todo ello en menos de una semana! El 19 de marzo ya estaba activa nuestra página web para las familias.

·    Paralelamente, nos organizamos al igual que en la escuela, estableciendo un plan de trabajo semanal, con reuniones telemáticas por niveles y espacios de trabajo individual para la realización y subida de diversos tipos de materiales.

·    Todas las reuniones se llevaron a cabo teniendo en cuenta la importancia de conciliar la vida familiar y laboral del equipo educativo, estableciendo horarios acordados por los participantes. A nivel individual, cada educador, gracias al trabajo online, ha podido organizar su actividad en función de sus posibilidades domésticas, sin estar sometido a los horarios estrictos de la actividad escolar.

A modo de conclusión

Si esta situación ha sido difícil para todos los que nos dedicamos a ‘la noble tarea de educar’, en el caso de las escuelas infantiles ha supuesto un auténtico reto que nos ha obligado casi a reinventarnos. Sin embargo, debo decir que la respuesta del equipo ha sido excepcional por su nivel de implicación desde el primer día. Su grado de satisfacción ha sido impresionante, porque han descubierto y manejado en muy poco tiempo unas herramientas que les han permitido mantenerse en activo y hacerles más fácil el confinamiento a las familias de los niños y a ellos mismos, manteniendo una presencia activa a través de la aplicación.

Por otro lado, las familias nos han manifestado, casi a diario, su entusiasmo y agradecimiento por nuestro esfuerzo y por las actividades que hemos ido compartiendo con ellas.

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