Regular la ansiedad y el estrés son algunos de los beneficios que ofrece la práctica del Tai Chi Chuan, un arte marcial interno que influye plenamente en el bienestar corporal, mental y espiritual. Consta de dos partes: por un lado, tenemos el Tai Chi, que sería el movimiento rítmico, cuya finalidad es desarrollar la coordinación, equilibrio estático y dinámico, la elasticidad y la flexibilidad en combinación permanente y fundamental con la respiración. Por otro lado, tenemos el Chuan, procedente de la práctica del QiGong, como elemento terapéutico de la práctica conjunta. Ya descrito en la Medicina Tradicional China hace más de 2000 años, ahora se demuestra científicamente como muy beneficioso. Es decir, practicar Tai Chi Chuan es realizar una práctica deportiva que, además, conlleva beneficios terapéuticos.

En este sentido, tenemos ante nosotros una actividad milenaria que se puede integrar perfectamente en el currículum de Educación Física y que, además, trabaja la mente y el espíritu.

Tai Chi Chuan

Ser conscientes de nuestra respiración

Somos conscientes de nuestra alimentación, de nuestro bienestar, de nuestros gustos, preferencias, aficiones. Y nos preocupamos por ello. Pero de aquello que nos da la vida o nos la puede quitar en apenas 5/7 minutos, de la esencia misma de nuestra vida, a eso no le damos importancia porque es algo innato y se ejecuta inconscientemente: la respiración. En neurociencia corporal, se demostró científicamente en el año 2017 que la respiración modula una parte muy profunda del cerebro, llamada ‘locus coerulus’, que es relevante para la atención y la memoria. 

Tai Chi Chuan

Así, el Tai Chi Chuan se comienza a practicar ‘practicando’, nunca mejor dicho, diversas formas de respiración consciente. Consciente porque nos hace pensar en qué hacemos y cómo lo hacemos. Una respiración que no es la habitual por lo que hay que estar pendientes, concentrados en lo que hacemos y cómo lo hacemos. Es la respiración abdominal, que usamos para regenerar, casi completamente, el aire de nuestros pulmones, frente a la tercera parte que se regenera en la respiración torácica.

Cuando estamos alterados, nerviosos o en situaciones adversas respiramos aceleradamente y de forma superficial. ¿Qué es lo que solemos decir?: RESPIRA. Lo hacemos porque calma, relaja. Y eso es importante para nuestros alumnos que viven en la inmediatez, en lo rápido, en una vorágine de actividades y vida acelerada que no les permite pararse a pensar en qué es lo que están haciendo y cómo lo están haciendo.

Para esto tenemos el TaiChi Chuan, por ejemplo, que nos hace relajarnos, centrarnos en el aquí y el ahora, en fortalecer nuestra mente, espíritu y cuerpo. Y como hemos visto, con implicaciones neuronales que nos ayudan en la concentración y en la memoria, además de la práctica deportiva.

En 1996, el reconocido neurocientífico Antonio Damasio estableció el término ‘marcador somático’ para explicar que las sensaciones que experimentamos en nuestro cuerpo determinan muchas de las decisiones que tomamos. De aquí surge la idea de tomar consciencia de nuestro cuerpo y de nuestra postura corporal. Por tanto, la neurociencia corporal da la razón al Tai Chi Chuan.

Tai Chi Chuan

¿Qué ofrece el Tai Chi Chuan con respecto al currículum?

Me resultó más fácil, desde el plano teórico, buscar lo que NO aporta el Tai Chi Chuan al área de Educación Física, que buscar la justificación de por qué incluirlo. Revisé los contenidos de 2º ESO, según el Decreto de Curriculum de la Comunidad Autónoma de Asturias y como resultado obtengo que: el Tai Chi Chuan cubre el 70% del Currículum de 2º ESO, siempre que se programe bien, se lleve a cabo con diligencia, perseverancia y seriedad. Refuerza el valor de la no competición, del trabajo personal, de la superación, del bienestar físico, mental y espiritual y se integra perfectamente en lo cotidiano. Es integrador y se adapta a cada alumno según sus necesidades y capacidades. Hay principios, no reglas ni normas; hay consejos.


Beneficios para el alumnado

Los alumnos valoran esta experiencia como novedosa, entretenida, exigente en algunas combinaciones y formas, agotadora en ciertas posiciones estáticas de control. Aseguran sentirse más tranquilos y relajados, reconocen que hacen ejercicio y que es más intenso de lo que parece, porque solo se ve la coreografía que es el resultado final de todo un proceso, la punta del iceberg.

Entre los beneficios, contribuye a regular y reorganizar la energía interna; los movimientos circulares regulan la presión arterial y favorece la regeneración celular; favorece la digestión; favorece la psicomotricidad, la coordinación, el equilibrio estático y dinámico, la tonificación muscular y el fortalecimiento de los tendones; equilibra la mente, nos permite meditar y concentrarnos; podemos encontrar diferentes ejercicios focalizados en diferentes partes del cuerpo, como la vista, la espalda y hombros, dolores específicos, etc. y su práctica regula las molestias, reorganiza la estructura corporal y reafirma la personalidad.

En resumen, el Tai Chi Chuan se puede integrar perfectamente en el área de Educación Física. Se trata de una actividad lúdico-deportiva muy sana, integradora y beneficiosa para la mente y el espíritu. Además, es terapéutica y la neurociencia corporal demuestra, con el respaldo de diversos estudios científicos y publicaciones, que su práctica favorece todo lo que la neurociencia corporal ha demostrado sobre el conocimiento del cuerpo, la concentración y la mente.

El 17 de diciembre del año 2020 se declaró al Tai Chi Chuan Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.