“Debemos educar para prevenir la dependencia emocional en los jóvenes”

Hablamos con Silvia Congost, experta en dependencia emocional y autoestima, sobre la necesidad de educar a los jóvenes en la gestión y autorregulación emocional y sobre cómo factores como la familia, la escuela o las nuevas tecnologías influyen en su desarrollo personal.

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“Más educar en emociones y menos memorizar datos que podemos encontrar en Internet con un solo clic”. Así defiende Silvia Congost, psicóloga experta en dependencia emocional y autoestima y autora de varios libros sobre esta materia, la necesidad de un cambio en la forma actual en la educación de los jóvenes.

Congost habla sobre la dependencia emocional, cómo prevenirla y contribuir así a que los menores se conviertan en adultos emocionalmente independientes. Además, explica cómo la baja autoestima y el mal uso de la tecnología influyen en cómo se relacionan con los demás. 

Pregunta: ¿Qué es la dependencia emocional?

Respuesta: Es la incapacidad que sentimos a la hora de querer terminar una relación, cuando es evidente que deberíamos cortarla, ya sea porque se acabó el amor por parte de uno de los dos o ambos o porque uno no encaja con lo que el otro busca. Otro motivo puede ser que por el hecho de estar en pareja uno no puede ser quien es al cien por cien y se va perdiendo a sí mismo, o porque hay maltrato psicológico o físico. 

Cuando vivimos uno de estos tres casos y aun así la idea de dejar la relación nos genera pánico, nos paraliza y hace imposible que lo dejemos, es entonces cuando existe dependencia emocional y, por tanto, iniciamos una lucha para conseguir estar bien, que la relación funcione, que dejemos de sufrir y todo vaya según lo esperado (de acuerdo con esa idea romántica del amor que nos han contado).

dependencia emocional

P: ¿Tiene relación directa con la autoestima? 

R: Siempre que hay dependencia emocional, nuestra autoestima se ve dañada porque el miedo a quedarnos sin la otra persona nos hace conectar con una sensación de incapacidad, de poca valía, de miedo a no encontrar a nadie más y en consecuencia, nuestro autoconcepto se vuelve más negativo. Hay ocasiones en las que la falta de autoestima es la que nos lleva a generar ese enganche tóxico. Otras veces es la propia relación tóxica y el hecho de no alejarnos de ella lo que provoca que nuestra autoestima acabe resintiéndose.

P:  ¿Qué circunstancias pueden llevar a los jóvenes a tener una relación tóxica en el futuro? 

R: Creo que uno de los principales motivos, aparte de tener una baja autoestima, que eso seguirá existiendo siempre, son nuestros modelos de referencia. Es decir, mientras los jóvenes sigan viendo en sus padres un modelo de relación tóxico: padres que no se aguantan pero siguen juntos, que no se aman y lo demuestran por cómo se tratan, los que siguen juntos solo por los hijos, los que aguantan situaciones de maltrato, de infidelidades, etcétera… es muy probable que ellos perpetúen las relaciones tóxicas. Los jóvenes viven el amor de otra forma, pero cuando se comprometen al madurar, repiten los mismos errores que sus padres.

«Los jóvenes viven el amor de otra forma, pero cuando se comprometen al madurar, repiten los mismos errores que sus padres»

P: ¿Cómo están afectando las nuevas tecnologías y las redes sociales a las relaciones amorosas de los adolescentes? ¿qué peligros implican?

R: El problema más común es que si se acostumbran a hablar mucho a través de las redes, después cuando están cara a cara tienen más dificultades para comunicarse, expresar sentimientos, etcétera. A veces incluso no saben qué decirse. Las redes tienen muchos aspectos positivos, pero no debemos permitir que los aislen o que lleguen a sustituir quedadas con los amigos o participar en actividades sociales. 

«Las redes tienen muchos aspectos positivos, pero no debemos permitir que los aislen o que sustituyan quedadas con los amigos y actividades sociales»

El uso continuado de las redes también hacen mucho más fácil el contacto inmediato con otras personas que les puedan atraer, y eso si tienen pareja puede tener consecuencias devastadoras para quien es engañado. Aunque eso ya depende de los valores y la forma de ser de cada uno.

P: ¿Existen pautas para asegurar que las generaciones futuras sean más independientes (emocionalmente) y tengan relaciones sanas? ¿Cómo se previene la dependencia emocional?

R: Yo creo que los principales responsables de eso, sin ninguna duda, son los padres. Ellos deberían preguntarse: ‘¿Si mi hijo el día de mañana tiene una relación exactamente como la mía y se siente igual que me siento yo con mi pareja, me sentiré orgulloso de lo que le he enseñado?’. Es clave tener en cuenta de que son ellos los que educan con el ejemplo. Eso de decirle al hijo ‘Cariño, no cometas los mismos errores que yo’ no sirve de nada. Hay que enseñar con nuestra conducta, no con las palabras. Hazlo primero tú, y verás como ellos lo aprenden.

modelos de referencia dependencia emocional

«Los padres deben enseñar con su conducta, no con las palabras»

Por otro lado, está claro que en las escuelas falta mucha conciencia y muchísima educación emocional en ese sentido. Más educar en emociones y menos memorizar datos que podemos encontrar en Internet con un solo clic. La responsabilidad de educar a los jóvenes en este sentido es tanto de los docentes como de las familias.

P: ¿Desde qué edad deberían estar aprendiendo nociones de inteligencia emocional?

R: Desde que empiezan a ir a la escuela, adaptando a su edad el tipo de lenguaje, cuentos, historias, dinámicas… Es importantísimo identificar y poner nombre a las emociones y desarrollar la empatía y la compasión para relacionarnos desde el amor con los demás, y la autoestima para tener una buena relación con uno mismo.

P: ¿Qué formación necesita el profesorado para evitar este problema? 

R: En mi opinión, en primer lugar deberían someterse ellos mismos a un proceso de autoconocimiento y crecimiento personal para sentirlo y vivirlo en primera persona. Para saber qué es lo importante a potenciar, qué es lo que hay que tratar de identificar y lograr. Cada niño es diferente y viene de un entorno diferente, de una familia diferente, con unos padres diferentes. Y cada niño es un ser humano con unas carencias, algunos más, otros menos. Pero todos tienen hambre de amor, de cariño y una gran necesidad de aprender a amarse a sí mismos, a valorarse y de aprender a ser su mejor versión. Solo así podrán desarrollar una buena autoestima y serán capaces de poner límites en el futuro cuando estén en una relación que no les convenga y sea tóxica para ellos. 

Periodista y redactora. Como dijo Antonio Machado, "En cuestiones de cultura y de saber, solo se pierde lo que se guarda; solo se gana lo que se da." Y estoy aquí para aportar mi granito de arena.

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