Alba Castellví: “La frustración debe existir en educación”

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Alba Castellví:

¿Cómo educar sin gritar? ¿Qué hacer ante una rabieta? ¿Cómo reaccionar ante los caprichos de los más pequeños? Alba Castellví, reconocida maestra, socióloga y mediadora, ha tratado estos temas en su larga trayectoria como asesora para padres y madres. Tras su último éxito, ‘Educar sin gritar’, recopila una serie de cuentos en ‘Una cesta de cerezas’ (Timun Mas infantil) para educar a los niños y ayudar a los padres en las situaciones más cotidianas y difíciles de resolver. Nos lo cuenta en esta entrevista.

¿Cómo surge ‘Una cesta de cerezas’?

Con este libro puede que aprendan más los padres que los hijos

Escribí el libro de cuentos después de escribir el libro para padres, ‘Educar sin gritar’, para que estos mismos padres tuvieran una herramienta educativa que les permitiera reflexionar, junto a sus hijos, sobre aspectos fundamentales de la educación. Me propuse divertir a los niños con historias que fueran más o menos realistas, más o menos fantasiosas, pero con las que todos se pudieran identificar. Quise escribir sobre personajes que podrían ser cualquiera de nuestros hijos y hacerles protagonistas de narraciones que se asemejan a las vivencias que tienen los niños de hoy en día.

Sin embargo, para mí era importante que hubiera historia, que sucediera algo importante en cada cuento, quería evitar que mis textos fueran únicamente una descripción anecdótica. Me gustan los cuentos donde pasan cosas, y donde aquello que sucede transforma al protagonista. En los cuentos de ‘Una cesta de cerezas‘, los protagonistas aprenden y crecen gracias a las experiencias que viven en los cuentos. El propósito de mi trabajo es que los niños puedan reflexionar sobre sí mismos y sus actitudes gracias a ellos.

Además de los cuentos, incluye una guía para padres.¿Quién cree que aprende más con este libro?

Con este libro puede que aprendan más los padres que los hijos. Además de la guía, a los padres les va a ayudar a través del reflejo que podrán ver de ellos mismos y de los niños en las historias.

Las familias verán reflejadas en cada una de las siete historias del libro una situación de la vida cotidiana con la que se podrán identificar. Se van a encontrar, por ejemplo, con la historia de una niña a la que su madre tiene que repetirle las cosas veinte veces para que haga lo que debe, con un niño que se enrabieta cada vez que quiere que le compren algo que desea, con otro niño que está deseoso de jugar con las pantallas en todo momento, con una niña que hace algo prohibido…

Van a leer acerca de las soluciones que encuentran sus padres y madres y sobre cómo esas soluciones modifican la situación familiar y ayudan a los niños a crecer. Con ello, van a poder reflexionar en familia. El objetivo es que se ayuden mutuamente gracias a los cuentos: los padres a los hijos… ¡y los hijos a los padres!

¿Cuál es el problema más común al que se enfrentan los padres?

Sin duda, el más frecuente es la cantidad de veces que deben decirles las cosas a los niños para que las hagan. En mis charlas y talleres trabajamos cómo solucionar este problema, puesto que es lo que muchas veces les lleva a levantar la voz, lo cual es desagradable y provoca un fuerte desgaste.

 

¿Qué herramientas básicas necesitan las familias para educar a sus hijos con serenidad?

Necesitan tener en cuenta que no han de contentar a sus hijos en todo. La frustración debe existir en educación. Nadie se libra de sentirse frustrado alguna vez cuando no obtiene un resultado acorde con su expectativa, y es necesario que podamos aprender a gestionar este sentimiento. Por eso es tan importante que los niños lo puedan experimentar como parte de su educación emocional: para que puedan aprender a asumirlo sin rabia, a sobreponerse para volver a intentar conseguir lo que desean o para renunciar de forma sana y tranquila, según el caso. Si un niño nunca se siente frustrado porque los adultos le conceden todo lo que desea en cuanto lo desea, se le impide vivir una realidad para la cual debe prepararse durante su proceso de crecimiento. Por tanto, los padres deben saber cómo decir ‘no’ y sostenerlo con calma, acompañando la desazón sin ceder.

Los niños aprenden de lo que nosotros hacemos, no de los que les decimos que hay que hacer

También necesitan aprender las claves para conseguir que los hijos vayan asumiendo responsabilidades y algunas estrategias para animarles a esforzarse en conseguir lo que se propongan. Y los padres de los más mayores –adolescentes- necesitan herramientas para lograr mantener el respeto y la confianza entre ellos y sus hijos y para poder hablar de cuestiones conflictivas sin acabar discutiendo.

‘Una cesta de cerezas’ es una herramienta para poder reflexionar junto a los hijos de 3 a 11 años acerca de cómo transformar varias actitudes problemáticas (rabietas, abuso de las pantallas, poca confianza en uno mismo, consumismo, pocas ganas de esforzarse…).

¿Es posible educar sin gritar?

Aunque en general somos una cultura gritona, es posible educar sin gritar si sabemos cómo hacerlo. Por eso escribí, un compendio de trucos y estrategias con este título: ‘Educar sin gritar’.

Mejor si conseguimos no pegar gritos en casa porque en la medida en que exigimos las cosas a gritos, nuestros hijos aprenderán a hacer lo mismo. Los niños aprenden de lo que nosotros hacemos, no de lo que les decimos que hay que hacer. Además, si conseguimos gritar menos, nos vamos a sentir mejor. A nadie nos gusta tener que gritar, ¿verdad?

Hoy en día hay muchos niños que pasan mucho tiempo con sus abuelos. ¿Cómo llevar a cabo las medidas adecuadas si ellos (o incluso el otro progenitor) no colaboran?

Los niños entienden pronto que cada contexto e incluso cada persona requiere actitudes diferentes. Por eso podemos decirles tranquilamente que, aunque en casa de los abuelos ciertas cosas funcionan de una determinada manera, en nuestra casa es diferente. Les podemos explicar con claridad qué es lo que se les permite en un lugar y no en otro, o lo que pueden hacer ante unos pero no ante otros.

Los pequeños pueden adaptar sus actitudes y es incluso aconsejable que las normas no sean exactamente las mismas en todos sus contextos para que puedan percatarse del hecho que hay varias maneras de hacer las cosas y que uno se puede adaptar. Por eso no es un grave problema que los padres separados tengan costumbres diferentes. En el caso de los padres que viven juntos, sí es aconsejable que acuerden cuestiones importantes sobre la educación de los niños, puesto que es deseable que ellos observen que sus padres son capaces de ponerse de acuerdo o, al menos, de respetar lo que uno y otro deciden. En el último capítulo de ‘Educar sin gritar’ se desarrollan estas cuestiones con más detalle.

¿Qué es lo que más desaconseja?

Dar mal ejemplo.

Por último, un pequeño test. ¿Qué le sugieren estas palabras?

Educación: confianza, acompañamiento, autonomía.
Gritos: malestar.
Autonomía: capacidad, confianza, esfuerzo, proyecto, libertad, felicidad.
Responsabilidad: libertad, consciencia.
Cuentos: imaginación, experiencia vicaria, vida, crecimiento.

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