¿Puede aprender un estudiante sintiéndose inseguro en el aula? ¿Y sin tener una buena relación con el resto de sus compañeros o el profesorado? La convivencia y el buen clima son básicos para el aprendizaje. Sin embargo, no han sido pocas las ocasiones en las que he leído, sobre todo en la red social X, afirmaciones como que ‘a la escuela se va a aprender, no a ser feliz o a pasárselo bien’. En parte, puedo ver algo de razón, pero no creo que se aprenda igual en un ambiente feliz que en otro del que uno quiere escapar según entra por la puerta. Por tanto, sin olvidarnos de que asignaturas como Lengua, Inglés o Plástica son importantes, también debemos centrar nuestros esfuerzos en desarrollar un clima basado en la buena convivencia y la afectividad.

La afectividad por medio de una buena convivencia

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Dinámica Acoso Escolar

Si nos preguntamos qué es lo que dificulta la convivencia en un centro escolar, lo primero que nos viene a la cabeza posiblemente sean ‘los conflictos’. Pero, ¿son realmente algo negativo? Diría que no. El verdadero problema para conseguir un clima de buena convivencia es la reacción a estos conflictos, es decir, las emociones que provocan en nosotros ciertas situaciones y cómo nos hacen reaccionar. Por tanto, para conseguir una buena convivencia debemos comenzar por ayudar a gestionar las acciones que nos provocan ciertas emociones. En este sentido, la mediadora María Dolores Haro propone dos claves:

  • Regular. Dotar al alumnado de herramientas para que sepa identificar sus emociones ante diversas situaciones y que aprenda a autorregular sus acciones, enfocándolas hacia una resolución pacífica. 
  • Evitar controlar. Rara vez el imponer un ‘pídele perdón’, ‘dale un abrazo’ o ‘sentaos allí y hablad entre vosotros’ tiene efecto. En vez de intentar controlar las acciones de los estudiantes, es mejor guiarlas para que las lleven a cabo de forma autónoma.

El conflicto en sí mismo no es un problema, es más, que existan en el centro educativo significa que hay diversidad, pensamientos y puntos de vista diferentes y que la misma situación es posible interpretarse de diversas formas. Es también una buena oportunidad para crecer y formar en la gestión de emociones. Así pues, la alfabetización emocional es otro pilar básico para, partiendo de la afectividad, autogestionar y ser conscientes de cómo nos sentimos; qué ha hecho que estemos así; y qué acciones debemos tomar ante un conflicto. En este sentido, estrategias y dinámicas como la que se indican a continuación son una valiosa herramienta para fomentar una convivencia positiva a través del autoconocimiento y mejora tanto a nivel personal como grupal. 

Cohesión grupal para prevenir el acoso

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Cohesión Grupal Para Prevenir El Acoso

Una de las mejores formas de fomentar la cohesión grupal, la convivencia y la prevención del acoso escolar es utilizar dinámicas en las que el alumnado participe de forma activa tanto física como de manera reflexiva. Un ejemplo es la siguiente actividad en la que solo se necesita un trozo de papel. El primer paso es que un estudiante de manera voluntaria se ponga encima y, después, el docente invite al resto a hacer lo mismo; como tienen que sujetarse los unos a los otros y ayudarse para mantenerse encima (alrededor de unos 10 segundos) estamos fomentando la colaboración. 

A continuación, les planteamos la siguiente pregunta: ¿cómo os habéis sentido? Sus respuestas nos darán pie para hablar sobre el trabajo en equipo o la comunicación, entre otros aspectos. Luego alzaremos el papel que hemos utilizado para la dinámica y lanzamos al alumnado varias preguntas como las siguientes: ¿Qué ha pasado?, ¿este papel es útil?, ¿alguien lo quiere?, ¿qué podemos hacer con él?. Tras escuchar sus respuestas, les planteamos qué sucedería si en vez de un papel fuese una persona.

Escuchamos sus reflexiones y seguimos con otras preguntas que también inviten a la reflexión: ¿Qué pasa si ‘chafamos’ a una persona?, ¿cómo se sentirá?, ¿qué podemos hacer si vemos que a alguien le están haciendo esto?, ¿vendría al colegio a gusto? Al finalizar, todos coincidirán en que debemos ayudar a ese ‘papel’ para que vuelva a sentirse útil y valorado. Lo haremos mediante dibujos y decoraciones e, incluso, si queremos fomentar todavía más la empatía del alumnado es posible crear un ‘perfil del papel’ en redes sociales indicando qué cosas le gustan para que el alumnado siga añadiendo nuevos dibujos.

La clave está en sentirse valorado

Una buena convivencia no solo es una forma de prevenir y erradicar el acoso escolar, sino también de fomentar la empatía, el pensamiento crítico, la creatividad, la reflexión y la argumentación. Sentirse valorado en el lugar en el que trabajas o aprendes, como le pasa a cualquier persona, es una de las claves para que nuestro desarrollo sea el mejor posible.