Niños zurdos. Claves para ayudarles en el aula

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En la actualidad, dentro del sistema educativo nos encontramos con una media de dos alumnos zurdos por aula. Pero, ¿tenemos en cuenta sus características neuropsicológicas? ¿Qué incidencia tienen en el aprendizaje de la lectura y escritura?  

En el presente artículo se expone una serie de factores neuropsicológicos propios de los niños zurdos que inciden en el aprendizaje de nuestro sistema de lectoescritura, así como una serie de orientaciones para poder ayudarlos dentro del ámbito escolar y familiar.

Incidencia en el aprendizaje de la lectura y escritura

-El zurdo posee distinto sentido direccional y de rotación respecto al diestro. Aspecto que incluye un doble trabajo puesto que nuestro sistema de escritura va de izquierda a derecha, siendo la posición natural del zurdo de derecha a izquierda.

-Los patrones psicomotrices básicos no se ven afectados, pero si puede estar la organización espacial y la estructuración espacio temporal. Invierten las imágenes de representación mental respecto al diestro y se ubican al contrario que el diestro, a la izquierda del eje medio corporal.

-Zurdos y diestros poseen la misma dinámica funcional cerebral aunque se asume que puede haber una organización hemisférica diferente de funciones.

-Los dos hemisferios funcionan y se complementan entre sí, tanto en los zurdos como en los diestros.

-La dinámica funcional de algunos circuitos nerviosos, y, por tanto, la dirección en que viaja la información es inversa en el  zurdo, según formulan Ferre y Aribau (2002).

¿Y cómo podemos ayudar? Orientaciones:

DETECCIÓN: Reconocer cuanto antes que son zurdos.

A partir de los cuatro años, se empiezan a apreciar las tendencias de preferencia lateral manual, por tanto es importante la administración de pruebas a esta edad (tanto a niños zurdos como diestros)  para ir controlando este aspecto. De esta forma se irán  adquiriendo los siguientes patrones contralaterales y se tenderá a conseguir una dominancia visual, manual y pédica de forma regular en un futuro cuando a los 7-8 años la lateralidad debe estar establecida.

En el caso de la dominancia lateral auditiva este tipo de dominancia es aparte en el caso de los zurdos, porque muchos zurdos mantienen (en mayor o menor medida) el lenguaje en áreas del  hemisferio izquierdo.

Favorecer los procesos de: organización espacial, organización temporal y lenguaje.

Ayudarle a organizar su direccionalidad.

Comprender los errores que pueda tener: puede invertir letras y números al comenzar a leer, escribir o iniciar el cálculo operativo porque se sitúa al otro lado del eje corporal.

Desarrollar bien su lateralidad para prevenir problemas de lectoescritura, como es la dislexia u otras dificultades, como las referidas a los trastornos de estructuración espaciotemporal y de codificación.

EN LA ESCRITURA:

Ubicación del papel: es importante ubicarlo en el lado izquierdo e inclinarlo a la derecha,

Posición de la mano: intentar que la posición de la mano sea similar a la de los diestros, siempre por debajo de la línea. Evitará posturas inadecuadas, incomodas para el niño.

Movimiento de progresión de izquierda a derecha: aprender a realizar el movimiento de progresión izquierda – derecha, en forma similar al diestro.

Ubicación del educador o adulto: debe ubicarse en el mismo lado de la mano que el niño usa para escribir.

Ubicación de los compañeros: si se pone a los alumnos en mesas de dos en dos, colocar al niño zurdo en la parte izquierda, ya que esto evitará chocarse con la mano derecha del niño.

Accesibilidad de mesas: si las mesas son simplemente de apoyo a la escritura, intentar tener aquellas que sean en posición de mano izquierda.

Borrones en la escritura: tener mayor consideración a la hora de evaluar cuadernos, los niños zurdos arrastran la tinta al escribir y puede producir borrones en el papel. Ya que van pasando la mano por su escritura (siempre y cuando escriban por debajo de la línea).

En conclusión, los niños zurdos no tienen dificultades en el proceso de adquisición de lectoescritura, pero como se ha comentado anteriormente es necesario tener en cuenta ciertos aspectos neuropsicológicos, ya que el aprendizaje de la lectoescritura occidental es natural para la organización espacio-temporal del niño diestro.

Laura María Iñiguez

Laura María Iñiguez Alfaya, psicopedagoga especializada en Neuropsicología Educativa.

 

 

 

 

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