Enseñar poesía a los más pequeños de la casa proporciona muchos beneficios. Entre ellos, el más importante es que estimula la imaginación y el vocabulario. Además, es un ‘arma’ perfecta para la adquisición de una buena comprensión lectora y fluidez oral. Al igual que ocurre con los cuentos, también es posible usar la poesía para educar en valores.
Recopilamos cinco poemas especialmente dirigidos al aprendizaje de diversos valores:

Tristeza


El Lagarto está llorando, de Federico García Lorca
Esta poesía ayudará a ampliar el vocabulario de los estudiantes, además de ser un recurso adecuado para los alumnos que están comenzando a leer debido a su fácil ritmo de lectura. Además de ‘El lagarto está llorando’, Federico García Lorca -uno de los poetas españoles más importantes de todos los tiempos- publicó otros poemas dirigidos al público infantil como ‘La mariposa’ o ‘La tarara’.

El lagarto está llorando.

La lagarta está llorando.

El lagarto y la lagarta

Con delantalitos blancos.

Han perdido sin querer

su anillo de desposados.

¡Ay, su anillito de plomo,

ay, su anillito plomado!

Un cielo grande y sin gente

monta en su globo a los pájaros.

El sol, capitán redondo,

lleva un chaleco de raso.

¡Miradlos qué viejos son!

¡Qué viejos son los lagartos!

¡Ay cómo lloran y lloran, ¡ay!,

¡ ay!, cómo están llorando!

Alegría

Alegría
Alegría, de William Blake
William Blake fue un poeta, pintor y filósofo inglés cuyo trabajo no se reconoció hasta después de su muerte. Con su arte intentó imponer la imaginación por encima de la razón, tal y como nos demuestra en este poema idóneo para explicar a los niños qué es la alegría.

No poseo nombre

Pero nací hace dos días.

¿Cómo te llamaré?

“Soy feliz.

Me llamo alegría.”

¡Que el dulce júbilo sea contigo!

¡Bonita alegría!

Dulce alegría, de apenas dos días

Te llamo dulce alegría:

Así tú sonríes,

Mientras yo canto.

¡Que el dulce júbilo sea contigo!

Paz

paz
Poema del NO, de Gloria Fuertes
Gloria Fuertes es una de las poetas españolas más relevantes. Cuenta con muchas obras pensadas especialmente para los más pequeños de la casa como este poema, con el que pretendió dejar constancia de la importancia de la paz, además de cómo conseguirla.

No a la tristeza.

No al dolor.

No a la pereza.

No a la usura.

No a la envidia.

No a la incultura.

No a la violencia.

No a la injusticia.

No a la guerra.

Sí a la paz.

Sí a la alegría.

Sí a la amistad.

Amor

amor
Manuelita la Tortuga, de María Elena Walsh
Esta canción infantil fue creada por la autora argentina María Elena Walsh. Se trata de una de las obras más conocidas de esta cantautora y cuenta la historia de Manuelita, una tortuga que quiso conquistar el amor.

Manuelita vivía en Pehuajó

pero un día se marchó.

Nadie supo bien por qué

a París ella se fue

un poquito caminando

y otro poquitito a pie.

Manuelita, Manuelita,

Manuelita dónde vas con tu traje de malaquita

y tu paso tan audaz.

Manuelita una vez se enamoró

de un tortugo que pasó.

Dijo: ¿Qué podré yo hacer?

Vieja no me va a querer,

en Europa y con paciencia

me podrán embellecer.

En la tintorería de París

la pintaron con barniz.

La plancharon en francés

del derecho y del revés.

Le pusieron peluquita

y botines en los pies. Tantos años tardó en cruzar

el mar que allí se volvió a arrugar

y por eso regresó vieja como se marchó

a buscar a su tortugo que la espera en Pehuajó

Libertad

Las gaviotas, de Julián Alonso
Las gaviotas, de Julián Alonso
De entre todas las obras del poeta de Palencia destaca ‘Las gaviotas’, ya que su lenguaje accesible a los más pequeños les permitirá comprender en qué consiste exactamente la libertad a través de la metáfora de estas aves.

Mira las gaviotas

volando por el puerto.

Con sus alas blancas

abiertas al viento

parecen cometas,

parecen pañuelos,

son sábanas blancas

que van por el cielo.