Reglas mnemotécnicas, mapas mentales, escuchar clases grabadas… Existen numerosas técnicas para enfrentarse a una materia con éxito aunque no todas resultan igual de prácticas para todo el mundo. A pesar de que la finalidad siempre es la misma (facilitar el proceso de aprendizaje) a muchos estudiantes les cuesta encontrar un sistema adecuado que les ayude a entender y retener la información.

No hay una fórmula universal para asimilar información concreta o memorizar fechas o datos, ya que cada alumno tiene unos procesos diferentes y emplea las estrategias que mejor se adaptan a sus necesidades. No obstante, seleccionamos los mejores métodos para estudiar: optimizan los períodos de repaso y aportan recursos y trucos para enfrentarse con éxito a cualquier asignatura. ¡Echa un vistazo!

Método Cornell

A diferencia de los habituales apuntes en los que se transcriben todas las palabras que dice el docente, esta técnica ayuda a sintetizar los aspectos más importantes de las clases y a tener las notas organizadas y explicadas. Además, demuestra que es más fácil y efectivo prestar atención durante las lecciones, ya que mejora la concentración, la escucha y el análisis de la información.

Para ello, lo primero es estructurar el folio en cuatro secciones distintas: título, conceptos clave, notas de clase y resumen. La idea es que, debajo del título, el folio se divida en dos columnas, siendo el lateral izquierdo la zona de ‘conceptos clave’ y el derecho el de las ‘notas de clase’. De este modo, se vuelcan los apuntes en el lado derecho y, posteriormente, se extraen en el lado izquierdo las ideas principales anotando, además,  preguntas relacionadas. Después de repasar las notas, llega el momento de elaborar un breve resumen que sintetice con palabras propias el contenido.

Métodos para estudiar Método Cornell

El ‘Palacio de la memoria’

También conocido como el ‘método de loci’, es un recurso para aumentar la capacidad de retentiva, que se basa en la creación mental de un espacio (puede ser un palacio o un apartamento) con diferentes salas que alberguen la información que se quiere recordar. Para ello, se asociarán los conceptos clave a imágenes u objetos que estarán estratégicamente guardados en dichas estancias. Es una regla mnemotécnica muy antigua que tiene como objetivo elaborar un itinerario familiar, con un orden específico, que permitirá recordar de forma clara y ordenada las diferentes ideas que se han colocado en él. De este modo, el ‘trayecto’ estará repleto de emociones y asociaciones, de imágenes que se asemejan a realidades comunes. Es muy útil, por ejemplo, para memorizar discursos. Federica Trombetta, coach profesional y experta en Programación Neuro Lingüística (PNL), explica en este artículo cómo aplicarlo con los estudiantes.

Técnica pomodoro

Su nombre guarda origen en el temporizador de cocina con forma de tomate y el objetivo de este método es gestionar mejor el tiempo. De este modo, se propone fraccionar los momentos de estudio en bloques de 25 minutos de intensa actividad (cada bloque es un pomodoro), que deberán alternarse con pequeños descansos de 5 minutos. Cada cuatro bloques de estudio o pomodoros el descanso debe ser mayor, de unos 20 a 30 minutos. 

Aplicando este sistema se consigue no solo una mayor conciencia del tiempo dedicado a cada tarea, sino más control para evitar distracciones, mejorar la planificación y la motivación y reducir el agotamiento, ya que obligamos a nuestro cerebro a trabajar en los momentos de mayor actividad y le imponemos pequeños descansos intermitentes que potencian el rendimiento.

Técnica pomodoro Métodos para estudiar

Método Robinson

Es una estrategia de aprendizaje estructurada en cinco pasos: explorar, preguntar, leer, recitar y repasar. Resulta muy útil porque favorece la comprensión y la habilidad para asumir nuevos conceptos. De este modo, en la fase de exploración se propone una lectura rápida del material, fijándose en titulares e índices para hacerse una idea de lo que se va a estudiar. En el siguiente paso, el alumno debe realizar una segunda lectura con más detalle, y anotar todo lo que no comprenda para preguntar todas sus dudas. Así se trabaja la capacidad de raciocinio. En una tercera lectura, se deben destacar o subrayar aquellos conceptos más importantes, no solo para tener una idea más clara sino para poder recitar posteriormente, con sus propias palabras todo lo aprendido hasta la fecha. Por último, conviene repasar al final de cada tema y antes del examen, una práctica que ayudará a recordar y asimilar el contenido.

Sistema Leitner

Consiste en elaborar tarjetas o ‘flashcards’ en las que por una cara se ha formulado una pregunta sobre el temario y por la otra la explicación desarrollada. El estudiante deberá contestarlas y las que responda incorrectamente se clasificarán en un montón diferente que deberá revisar más adelante. Lo que este método plantea es el estudio por medio de repeticiones, de tal modo que se le dedique más tiempo a aquellas tarjetas que más cuesta comprender.